El trabajo de Socorro Quezada en el PRD
Casi pulcro resultó el trabajo encomendado a la ex dirigente y diputada local del PRD al interior de lo que queda de su partido, Socorro Quezada Tiempo, por parte de su jefe y hoy senador Luis Miguel Barbosa Huerta.
A Doña Coco las cosas le salieron casi perfectas.
Ante la salida de Eric Cotoñeto Carmona, la legisladora fue ungida como nueva líder perredista para cumplir un solo objetivo: acabar con su partido.
Las indicaciones de Barbosa fueron claras y tenía que reventar y desfondar lo que quedaba del instituto político que le dio todo a él y a su grupo poder, dinero y fortuna.
Porque hoy por hoy el PRD poblano, hay que decirlo, vale casi nada.
Lo más cotizado son sus siglas y su logo.
Gran parte de la militancia siempre ha estado controlada por Barbosa y su operador, Eric Cotoñeto, por lo que las bajas perredistas ante la expulsión de Quezada también son importantes.
Eso sí, el PRD poblano tampoco está muerto porque el grupo morenovallista lo mantiene con respirador artificial y vive.
Respira lo suficiente como para hacer un determinado papel en los próximos comicios del 2018, donde seguro se suma a una nueva alianza encabezada por el PAN.
Así que el fin de semana pasado por fin se renovó la dirigencia estatal perredista, echaron y acabaron con Doña Coco y terminaron con el coto de poder de Barbosa, por lo que el morenovallismo ya logró apoderarse del partido.
Luego de casi 20 años ininterrumpidos de control, por fin el senador Barbosa, hoy coordinador de organización de Morena, cedió y tuvo que entregar el partido.
Carlos Martínez Amador, ex director del Colegio de Bachilleres de Puebla es desde ayer el encargado de levantar un partido que parece no tener ni pies ni cabeza gracias a las diabluras de Luis Miguel Barbosa, Socorro Quezada y Eric Cotoñeto.
Así que el reto para la nueva dirigencia en el PRD es grande y muy complicado.
Primero tendrá que legitimarse y levantar de las cenizas a un partido que está muerto en vida gracias a Barbosa y compañía.
Y después empezar a organizar la elección, a sus nuevos operadores, a sus representantes en los órganos electorales y en inyectarle recursos porque además el PRD poblano está quebrado.
Porque según el sol azteca, desde la llegada de Doña Coco, operó siempre con números rojos.
En la caja fuerte del partido no hay un solo quinto.
Y aunque la delegada nacional enviada por el CEN perredista a Puebla, Dulce María Arias Atayde, diga lo contrario, lo cierto es que su partido es un caos generado por Barbosa y sus operadores como Doña Coco.
La delegada debería analizar mejor las cosas y no tratar de confundir a la poca militancia que le queda a su partido diciendo que la destitución de su ahora ex dirigente aún no ha sido confirmada.
Por algo la enviaron a Puebla.
Lo que hoy deberían hacer los verdaderos perredistas poblanos es tratar de organizarse para poder reconstruir a su partido y poder hacer un verdadero contrapeso en la izquierda.
Porque de lo contrario el voto de izquierda en el estado se va a ir todo con Morena.
Así que urge en el PRD la unidad y la operación cicatriz, a fin de poder inyectarle de nueva cuenta vida y posibilidades de triunfo en los próximos comicios.
De lo contrario, insisto, el sol azteca va a terminar como un partido más de la chiquillada, de esos que sólo chupan la sangre y gastan recursos públicos a lo bruto.
A ver si ahora si el PRD ya despierta.
En twitter: @poncharelazo
