El tonto útil del PRI (y traidor de EPN)
Si de traidores de la política y la grilla partidista poblana se trata, son muchos los actores y protagonistas que se sumarían a una larga lista que incluso no cabría en este espacio informativo, de opinión y análisis.
Y es que en Puebla la especie del “político traidor” abunda.
Hay quienes incluso sólo han logrado destacar y hacer ruido en el ámbito político aldeano por sus escándalos de felonía, los cuales en muchos de los casos son muy graves y recurrentes.
Ninguno de los partidos políticos con registro en Puebla se salva de un fenómeno así. Podríamos incluso analizar uno a uno y encontraríamos a un traidor entre sus filas, entre su militancia y familia.
En los últimos años los priistas han sido víctimas y el mejor ejemplo de la traición, junto con algunos lidercillos de su gran aliado en las batallas electorales, en los cochupos y hasta en los escándalos, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
Este instituto político, que ni es partido, ni es ecologista, ni mucho menos es verde, además de los escándalos que acumula su verdadero dueño, Jorge Emilio González Martínez, heredero de la franquicia del negocio llamado Partido Verde, es el mejor ejemplo del escándalo y el show.
El último escándalo del partido del tucán metió al organismo político en el ojo del huracán por haberse promocionado y anticipado a los comicios federales del pasado 7 de junio ilegalmente.
Al final, la estrategia publicitaria del Verde, insisto ilícita, resultó efectiva y, como siempre sucede en el país, no pasó nada.
El caso es que siguiendo esa misma escuela y línea, ayer el diputado local del partido mal llamado Ecologista de México, Juan Carlos Natale López, quien se da vida de rico porque ahora resulta que desde los 18 años es millonario, intentó armar un nuevo show para ser el protagonista de su propia película, papá.
Sin embargo, no contaba que esta vez ni el PRI, ni sus ocho diputados locales, sus “aliados”, le darían la espalda dejándolo solo con su teatro.
Así es, Natale se tuvo que tragar sus palabras, sus intenciones y se quedó con las ganas de que Fernando Morales Martínez, subsecretario de la Secretaría General del Gobierno del Estado, fuese destituido.
Subió a tribuna con la sonrisa pintada en la cara porque imaginó que la puesta en escena que armaría sería la nota de ocho columnas del día.
Sin embargo, algo falló.
A Natale lo dejaron morir solo.
La sonrisa que tenía poco a poco se fue desdibujando porque ni los priistas, sus grandes aliados, lo apoyaron en su intentona.
Nadie hizo eco a su petición, apenas los diputados Geraldine González Cervantes, también del Verde; Lizeth Sánchez García, del PT, y Julián Peña Hidalgo, del Movimiento Ciudadano.
Es decir, nadie.
La diputada Geraldine es tan institucional que decidió, por lástima, levantar la mano a favor de las barrabasadas que escupió Natale.
Le demostró al mirrey poblano, quien gusta de echarse sus copitas antes de llegar a las sesiones del Congreso del Estado para agarrar valor y poder entonar la voz, que ella sí es una política y militante del Verde muy congruente.
A pesar de los agravios armados por Natale en su contra la legisladora lo apoyó en su absurda propuesta, expuesta, por cierto, ante una cámara legislativa integrada con mayoría panista.
¿Verdad que el show era evidente?
El caso es que el diputadito del verde se quedó con las ganas de reventar la figura de Fernando Morales, por cierto otro traidor priista según se dice en el audio grabado, calculado y editado por Natale.
Así que vaya usted apuntando en su lista de traidores de la política poblana, si es que ya la está pensando y armando, a Juan Carlos Natale y a Fernando Morales.
Eso sí, la única diferencia que existe entre ambos es que sus traiciones y engaños han sido de distintos niveles.
La traición más grave, sin duda, la cometió el señorito Natale.
¿O ya se le olvidó al mirrey del Verde que su gallo a la presidencia de la República era el hoy diputado federal priista Manlio Fabio Beltrones y no el hoy presidente Enrique Peña Nieto?
Qué pronto hizo de lado a su maestro.
Los priistas, los zavalistas, los marinistas, dogeristas y hasta blanquistas, todo mundo, saben perfectamente que Natale se encargó de promover las aspiraciones de Don Beltrone en Puebla cuando en el PRI se jugaba la candidatura a la presidencia de la República.
Entonces, el diputado local se encargó de difundir la idea de que Manlio Fabio sería el abanderado presidencial del PRI y no Peña.
Convocó a reuniones, farras e incluso reclutó amigos y enemigos por órdenes de Canek Vázquez Góngora, operador de cabecera del entonces senador priista y jefe directo de Juan Carlos.
¿Si eso no es una traición, entonces cómo carajo se llama?
¿Y Natale acusa de traidor a Fernando?
Pero qué asquerosidad es esto, diría el clásico.
En mi pueblo eso sí es una “chaquetería” como las que menciona Natale en la conversación que grabó y que sostuvo con Fernando Morales.
Por cierto, dicen que por ahí existen audios del artilugio que idearon los interesados en que el mirrey Natale llegara al Verde poblano para promover a Manlio Fabio en Puebla, todo con el firme objetivo de tumbarle la candidatura presidencial a Enrique Peña.
¿Qué tal?
Para Ripley.
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