El terremoto que provocó Rafael Moreno Valle
Quién iba a decir que el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas aún muerto provocaría un terremoto político en Puebla, una sacudida tremenda en los partidos políticos y en la vida pública del estado.
Ni siquiera la muerte de la primera gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso Hidalgo, generó tanto problema entre la clase política.
Vaya lección para lo que queda del morenovallismo, para quienes fueron parte de su “gente más cercana”, para sus seguidores, para sus mecenas y todos sus beneficiarios.
Y es que Rafael Moreno Valle no sólo provocó una escisión en el PAN, lo que derivó prácticamente en el derrocamiento político del grupo que lo acompañó durante poco más de 10 años gobernando, administrando y controlando el estado.
Tras el deceso del matrimonio Moreno Valle Puebla cambió, y quien lo niegue debe estar ciego.
Puebla no fue la misma antes y después del 24 de diciembre pasado.
El círculo rojo se cimbró, se impactó.
De entrada, el PAN sufrió una desbandada por el enfrentamiento entre sus grupos hegemónicos -el yunque y el morenovallismo-, cosa que llevó al traste al panismo poblano porque los seguidores del ex gobernador se hicieron añicos y se despedazaron entre ellos por la sed de poder.
Sus líderes más importantes se replegaron e incluso hasta huyeron del estado.
Los panistas están muy debilitados, y la postulación de su gallo para la gubernatura del estado está en veremos por la impugnación de los inconformes.
El PAN, hoy por hoy, es un partido desfondado por el que se trabaja en base a un milagro.
Sin embargo, RMV también provocó un rompimiento en Morena.
Tras su fallecimiento el senador Alejandro Armenta Mier decidió lanzarse en busca de la candidatura de Morena al gobierno, y enfrentarse, sin importarle las consecuencias, a Luis Miguel Barbosa Huerta, el ex candidato.
Armenta, hay que decirlo, se lanzó tarde al ruedo y esto le provocó un enfrentamiento directo con Barbosa y con la mismísima Yeidckol Polevnsky Gurwitz, líder nacional de Morena, quien siempre se apostó por el primero para que asumiera por segunda vez la candidatura.
Entonces, Morena se fracturó, se dividió y se enfrentó como en el viejo sistema partidista por el hueso: a muerte.
En el Congreso del Estado la bancada morenista también rompió y evidenció la molestia y la guerra entre Barbosa y Armenta.
La lucha entre los legisladores ha sido cruenta y está claro que no habrá reconciliación.
Se dio una revuelta en Morena tras la muerte de Rafael Moreno Valle porque las posibilidades de triunfo, luego de decretada una elección extraordinaria, se fueron al cielo. Todo mundo sabe que el próximo candidato de Morena será el próximo gobernador del estado.
Sin embargo, el ex gobernador también generó un clima de incertidumbre en el PRD y en la chiquillada, como le llaman al grupo de partidos pequeños en Puebla, como Compromiso por Puebla, el PES, el PSI y el resto.
Apenas ayer, Carlos Martínez Amador, líder de la dirigencia estatal del sol azteca, o de la coordinadora que contra al perredismo en Puebla, se inconformó públicamente con su dirigencia nacional porque, según él, les impusieron a Enrique Cárdenas Sánchez como abanderado sin tomarlos en cuenta.
¿Pues cuánto valdrá el PRD poblano como para pedirles opinión?
El caso es que el perredismo poblano también se tambaleó luego del 24 de diciembre porque dependía totalmente de RMV, quien fue siempre su benefactor.
Ahora, Carlos Martínez y lo que queda del PRD están perdidos, buscan amo, chamba y no saben qué hacer.
Por eso ese grupúsculo perredista se queja de la candidatura común que encabeza el PAN y que llevará como candidato, si es que las autoridades electorales federales no dicen otra cosa, al ex titular del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).
¿Verdad que Rafael Moreno Valle provocó todo un terremoto político en Puebla?
Incluso muerto hizo de las suyas en la polaca poblana y desestabilizó todo un círculo que giraba y daba vueltas sin novedad alguna.
Y también en la ciudad capital la caída del morenovallismo generó problemas porque la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, le apostó a una buena relación con la entonces gobernadora de Puebla, cosa que le generó un grave conflicto con Barbosa.
Al final, ese enfrentamiento político, aunado a la mala estrategia de gobierno, le ha creado muchos inconvenientes a la edil capitalina.
¿Entonces, cambió o no el estado, la política, la sociedad y los medios con la muerte de los morenovalle?
¿Usted qué opina?
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