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El sonoro silencio del pillo Oswaldo Jiménez

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

El olor a corrupción es un aroma que nunca deja a los políticos una vez que se impregna en su piel.

La corrupción ha destruido carreras políticas a lo largo de la historia en México.

La detención de Emilio Lozoya y la investigación abierta en contra del ex presidente Enrique Peña Nieto por el caso Odebrecht son las muestras claras del alcance que tiene el tufo de corrupción una vez que apesta a los hombres de poder del país.

En la aldeana existen un sinfín de defunciones políticas a causa de la corrupción. Ahí están los ejemplos de Enrique Agüera, Pablo Rodríguez Regordosa, Francisco Fraile, Blanca Alcalá, Jorge Aguilar Chedraui, Javier Lozano, José Juan Espinosa y Luis Banck.

Gabriel Oswaldo Jiménez es la nueva víctima de esta peste negra.

Y es que, el liliputiense diputado plurinominal del PAN despareció de las redes sociales, a las que es tan asiduo para escupir un sinnúmero de barbaridades, una vez que este reportero exhibió las mentiras del “sobrino incómodo” en su declaración patrimonial entregada a la Contraloría del Congreso del estado.

Han pasado más de 24 horas desde la última publicación de Jiménez López en Twitter a pesar de que una de sus prioridades, antes que legislar o gestionar acciones en su Distrito, es tundir el teclado de su celular para lanzar diatribas mal escritas y con faltas de ortografía dignas de un alumno de primaria en contra de los gobiernos de Morena en Puebla.

A pesar de hacer el ridículo en su primer intento como candidato del PAN, Oswaldito Jiménez es de los ilusos aspirantes a políticos que insiste en pensar en que desde las redes sociales se pueden ganar campañas y crear una estructura real de simpatizantes que asistan a las urnas en lugar de estar en sus dispositivos móviles.

En las redes sociales, el moroso panista es de esos perros callejeros que sólo ladran y no muerden.

Tras estallar el escándalo de su Casa Blanca en Atlixco de 3 millones de pesos documentado en la última entrega de esta columna, el “payaso de las cachetadas” del PAN en Puebla desapareció sin dejar rastro.

De hecho, Jiménez abandonó a empujones y a pasos atrabancados la sesión de este miércoles del Congreso del estado en cuanto marcó su asistencia en el Pleno para así eludir los cuestionamientos de la prensa sobre sus mentiras descubiertas por El Incorrecto.

Este es el clásico comportamiento de los pillos: primero callan y luego otorgan.

Es tal la vergüenza de ser exhibido como un vulgar corrupto y mentiroso que el “gran perdedor” de la bancada panista prefirió esconder la cabeza a dar la cara para aclarar el caso de su inconsistente patrimonio.

Tras el escándalo vendrán las investigaciones legales, pues Oswaldo Jiménez falseó información oficial entregada al Congreso del estado.

Urge que la Ley Antifuero, impulsada por el gobernador Miguel Barbosa, sea aprobada en Puebla para que los pillastres como Jiménez López sean investigados por sus constantes actos de corrupción.

Por eso es que la oposición en Puebla es inexistente.

El silencio de Oswaldito Jiménez es sonoro y escandaloso.

Servido, bro Oswi.

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