El sistema, los candidatos, los políticos y su incongruencia
Son muchas las necesidades, los problemas, las carencias y los conflictos, sobre todo económicos y en materia de seguridad, los que aquejan a los poblanos y a todos los mexicanos.
El sistema político-partidista con el que se gobierna, opera y administra el país evidentemente está agotado, ya no sirve.
Mientras los ciudadanos no seamos exigentes, sensatos, solidarios, honrados, benévolos con el medio ambiente, con los animales, con nuestros semejantes y con todo nuestro entorno nada va a cambiar.
Lo que el país requiere es un nuevo esquema de gobierno que no sea comandado por sólo un grupo de personas, ni por un mesías, líder o presidente de partido.
Eso, insisto, ya no funciona porque todos los políticos tienden a ser presas muy fáciles del poder, de la ambición, del dinero y de la corrupción.
Ni Morena se salva de todos los males que sufren los partidos en México.
También allí se dan las cosas y se otorgan cargos por dedazo.
Y ni se diga del resto de los partidos.
Empero, si seguimos permitiendo que los políticos continúen organizando partidos que viven del erario, que nos utilizan, que abusan del poder y de los recursos que tendrían que ir a parar a los pobres y a los más necesitados todo va a seguir igual.
Nada, en lo absoluto, va a cambiar.
Y aún más si nos dejamos llevar por el canto de las sirenas, si nos vamos con la finta del color de la camiseta.
Porque los pillos de la política y la corrupción últimamente sólo cambian de color partidista, de playera y de ideología -que es lo más grave-, para seguir haciendo su santa voluntad y sus acostumbradas fechorías.
Y ejemplos de políticos de este tipo hay muchos, cientos, miles, en todos los partidos.
Hoy por hoy Morena es el instituto político de moda, el que sigue punteando, desde hace 12 años, en las encuestas.
Sin embargo, mucha de la basura del PRI, del PAN, del Verde y de otros partidos políticos emigró y se trasladó a las filas del partido de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Me parece un gran error el haberles abierto las puertas.
Sobre todo a los políticos convenencieros e incongruentes.
Porque como dice el primer actor Damián Alcazar “sólo miente el miserable”.
Y sí, en la política y el gobierno se necesita gente honorable, que no propague amenazas, aunque si nos ponemos estrictos entonces ninguno de los actuales candidatos tendría derecho a ser presidente.
Porque los tres abanderados presidenciales que compiten y tienen posibilidades de triunfo son parte del viejo sistema político mexicano.
Los tres, tanto Ricardo Anaya Cortés (PAN) como José Antonio Meade Kuribreña (PRI) y AMLO, son herencia de ese viejo régimen de gobierno.
Y coincido, también, con el protagonista de La Ley de Herodes y El Infierno, porque como presidente “lo que la gente quiere es un hombre de palabra, honorable, de convicciones, decente, de verdad un hombre honrado al que le importe la gente”.
El único problema es que ni en los partidos tradicionales, ni en los nuevos, vamos a encontrar al personaje ideal para convertirlo en presidente.
Los candidatos ciudadanos se supone eran la esperanza de los mexicanos y al final se cayeron.
Todos los políticos del viejo esquema político, partidista y de gobierno son iguales de incongruentes.
¿Así de qué nos sirve un debate entre los mismos corruptos de siempre?
En Puebla, no vamos lejos, los que antes eran aliados hoy son oposición.
De pronto cambiaron de opinión y ahora sí les interesa la gente, combatir la corrupción y acabar con los abusos del poder.
¿Y antes por qué no se inconformaron?
Lo que debemos hacer, señores, señoras, estudiantes, ciudadanos de a pie, es analizar quiénes son esos políticos y candidatos pero sobre todo qué han hecho por Puebla.
Y debemos preguntarnos por qué se merecen nuestro voto.
No se vale hacer campañas pasajeras como las que hacen muchos políticos poblanos en las redes sólo porque hay una elección en puerta.
No se vale criticar al que alguna vez fue tu aliado sólo por despecho político.
No se vale hablar, decir, enjuiciar sin pruebas y linchar públicamente a los candidatos sin hacer nada por Puebla.
Antes de hablar hay que pensar que hacemos nosotros por el estado.
No todo es criticar por criticar.
Tenemos que ser positivos y aportar para construir un mejor estado, un mejor país.
Y algo muy importante, si alguien se va a vender después no se queje y no friegue.
Y a los políticos incongruentes a ver quién les cree, a ver quién los apoya.
Señores, si cambiaron su ideología “de repente” no se ofendan ante la crítica, no jodan con que todos somos unos ojetes.
Dijeran por ahí, ¡he dicho y escrito!
En twitter: @poncharelazo
