El regreso de Barbosa
Luego de haber librado la batalla más dura de su vida -contra la muerte- el Coordinador del Grupo Parlamentario del PRD en el Senado de la República, Luis Miguel Barbosa Huerta, ayer volvió a la complicada escena política y mediática en la que está sumido su partido.
Con el rostro aún demacrado por su lucha contra la sepsis (una grave infección en el pie izquierdo, el cual le tuvo que ser amputado por la diabetes que sufre), pero con el ánimo a flor de piel para reiniciar su trabajo en el Senado, Barbosa, ofreció la primera conferencia de prensa de este año con bancada completa.
Allí, entre otros temas, el legislador agradeció las muestras de afecto y apoyo para todos quienes estuvieron pendientes de su lucha contra la inoculación que lo atacó por descuidar su salud, particularmente, de los pocos medios de comunicación que pudimos indagar su estado físico.
Se hizo un gran preámbulo para agradecer el apoyo, incluso, de los senadores perredistas por mantener su rechazo a la aprobación de la Reforma Energética, particularmente.
Se notó a un Barbosa sereno, animado a superar sus males físicos, maduro, resignado en lo político para mantener la lucha del PRD en contra de las reformas estructurales, y por momentos hasta divertido.
Sin embargo, el trabajo de Barbosa en el Senado es mucho y se le complicó una vez que regresó a ocupar su curul. Ahora no sólo tendrá que luchar en contra de las secuelas que le dejó su enfermedad, sino remar contra la corriente por el abandono del PRD al Pacto por México.
Y algo peor, se tendrá que enfrentar a tres grandes males:
El primero, a la incongruencia de muchos de sus correligionarios, quienes apoyaron sin recato la aprobación de su nueva pesadilla, la polémica Reforma Energética.
El segundo, a su ahora antiguo aliado, el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, quien no sólo apoya las decisiones del Presidente, Enrique Peña Nieto, sino es uno de los promotores de las famosas reformas estructurales.
Y el tercero, a dejar en la congeladora su sueño de hacerse de la gubernatura de Puebla, su salud simple y sencillamente no se lo permite.
El reto para el perredista es tan delicado que tendrá que buscar la forma de unificar y no enfrentar a los correligionarios que apoyan las disposiciones de la presidencia, como él lo hizo en su momento, y a lograr recuperarse para estar al cien por ciento físicamente.
Por lo pronto, Barbosa, tendrá que retomar el control de la rebanada de partido que le deja Jesús Zambrano Grijalva, dirigente nacional del PRD; y Dolores Padierna Luna, una de las líderes de “Los Bejaranos”, corriente dominante al interior del sol azteca.
La preocupación de Barbosa y del resto de los senadores amarillos es tal que recurrirán a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a quien en su momento criticaron, denostaron y calificaron de loco y radical.
¿Habrán olvidado los senadores perredistas que “El Peje” ya tiene su partido (Morena), una estructura calificada, sus propias negociaciones e intenciones?
El panorama político para Barbosa parece muy complicado.
Y aún más si se apoya en algunos de sus incompetentes correligionarios de Puebla, quienes se marearon por los cargos que les regaló el proyecto de gobierno de Tony Gali.
Ni siquiera, Eric Cotoñeto Carmona, dirigente estatal del PRD en Puebla y quien tiene más responsabilidad política a cuestas, ha sido tan distraído como para haber intentado esconder o disfrazar el estado de salud del Senador Barbosa como algunos regidores electos y sus risibles asesores lo intentaron.
Vaya que si son tontos.
Ojalá que algún día entiendan que en la política la noticia y la información fluyen, no se esconden.
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