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El reacomodo de fuerzas en Puebla (camino al 2018)

La guerra electoral que se avecina y que arrancó de manera anticipada al calendario electoral del 2018 será una batalla a muerte, una carnicería en la que saldrán a relucir muchos de los secretos de la clase política poblana.

Los ataques directos al diputado de Morena Alejandro Armenta Mier son el mejor ejemplo de la metralla que se tiene preparada para atender a la oposición.

Aunque lo más importante del caso es que el próximo año saldrá a relucir la larga cola de dinosaurio que tienen políticos como Armenta.

Eso es lo que verdaderamente les preocupa, les afecta y lo que los pondrá en jaque.

Las cosas parecen muy complicadas para algunos partidos que cayeron en el exceso de confianza.

En Morena, por ejemplo, las cosas no están planchadas de cara a los comicios del 2018, ya que muchos militantes, líderes y aspirantes a candidatos aún le apuestan a la caída del senador Luis Miguel Barbosa Huerta.

Tienen todavía encendidas sus veladoras para que el ex perredista trompique en su camino a la candidatura al gobierno y quede fuera para que Armenta suba.

Los mismos operadores del ex priista así lo tienen previsto.

En tanto, Barbosa sigue su camino y continúa moviendo sus hilos para que su proyecto pueda convertirse un fuerte y serio aspirante al gobierno de Puebla.

Por un lado, tiene metido a Eric Cotoñeto Carmona, su brazo ejecutor, en los municipios donde tiene presencia y estructura el PRD para provocar una desbandada en el sol azteca y una estructura robusta en Morena.

Se dice que la gente de Barbosa está ofreciendo de todo a los perredistas para que abandonen su partido y se sumen a su causa.

Por otro, la instrucción a Socorro Quezada Tiempo, es mantenerse en la pugna contra el nuevo grupo que lidera el perredismo a fin de desfondarlos y perjudicarlos mediáticamente.

Lamentablemente para Barbosa la nueva delegada del PRD en Puebla, Dulce María Arias Ataide, ya quedó neutralizada por el nuevo dirigente estatal Carlos Martínez Amador, quien cuenta con el apoyo divino en Puebla.

La delegada, además, pensó que llegaría a Puebla una aldea y a una ciudad bananera en la que la política era como la que se ejerce en los pueblos de provincia.

Muy tarde se dio cuenta que estaba del lado equivocado.

Mientras tanto, quien ya opera como pez en el agua de cara a los comicios que se avecinan es Fernando Morales Martínez, el dirigente estatal del Partido Movimiento Ciudadano.

El ex priista utiliza la misma estrategia que Barbosa y ya trabaja para que los priistas inconformes con los mandamientos de la actual dirigencia que encabeza Jorge Estefan Chidiac se sumen a su causa.

Y el argumento es muy simple: en el PRI los candidatos otra vez serán los mismos, los que siempre quieren hueso.

Cosa que no tiene nada contentos a los priistas de a pie que regularmente siempre son hechos a un lado.

El hijo del ex gobernador Melquiades Morales Flores está metido de lleno en la capital y en los municipios con mayor número de habitantes en el estado.

Ya se entrevistó con dirigentes de partidos como el Panal, Emilio Salgado Néstor, por ejemplo, con quien al parecer ya existe un pacto. Y lo mismo hizo con Jesús Giles Carmona del PAN y con Carlos Martínez del PRD.

El reacomodo de fuerzas políticas en Puebla, en torno al líder del Frente Ciudadano -el PAN-, ya se empezó a dar.

Y es que se dice que Rafael Moreno Valle Rosas, el ex gobernador poblano, no va a permitirse perder Puebla y la candidatura presidencial al mismo tiempo.

Así que ya velan armas los partidos en Puebla para su próxima guerra.

Ya lo veremos.

En twitter: @poncharelazo