El PRI sigue extraviado
Poco o nada ha pasado en el PRI desde el 21 de septiembre cuando Ana Isabel Allende rindió protesta como presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI.
Muchos meses esperaron los priistas por el relevo de Pablo Fernández que cuando por fin llegó no pasó nada.
Isabel Allende no trajo la fórmula mágica anhelada por los priistas para revivir a su partido.
Quizá sea su falta de experiencia, su perfil de diálogo bajo cualquier circunstancia o que los priistas no la respetan como su dirigente estatal porque llegó como una imposición y no de un proceso democrático.
Como sea, Isabel Allende no ha sido capaz de hacerse notar en el ámbito político estatal porque sigue sin entender qué pasa en su partido.
Frente a sus ojos la entidad pasa por una crisis social y ella ni cuenta se ha dado.
En su nariz pasó el caso de Chalchihuapan y hoy Cholula y la dirigente estatal del PRI no ha podido levantar la voz para hacerse notar.
Se sabía que era de perfil bajo, pero no se conocía a qué nivel.
Es más, en la capital poblana los aspirantes panistas andan con una campaña desatada para promoverse como es el caso de Angélica Ramírez y la dirigente estatal ni en cuenta.
No se entiende la estrategia de la dirigente.
No hay señales claras de cómo podrá rescatar a su partido y, mucho menos, volverlo competitivo.
Entre algunos priistas ya se ve con preocupación la actitud timorata de Ana Isabel Allende ante los sucesos sociales y partidistas.
No dice nada.
No crítica a nadie.
No sabe cómo meterse a los temas en el momento preciso.
Ana Isabel Allende ya también se extravió en la crisis de su partido y no sabe cómo salir de ella.
Nadie espera que salga con el cuchillo entre los dientes pero tampoco es entendible que siga escondida en su oficina.
Los aspirantes a la gubernatura como Blanca Alcalá, Enrique Doger y Juan Carlos Lastiri se mueven en sus propios espacios y tiempos sin esperar nada de su nueva dirigente estatal.
Lo más recordado de Isabel Allende es su incomprensible defensa de las aspiraciones del ex gobernador, Mario Marín Torres.
Eso es lo único que le valió algunos espacios en la prensa local.
Con esta parálisis del PRI no dude que pronto algunos aspirantes a la gubernatura tomen un camino distinto al marcado por Ana Isabel Allende y se vuelvan la voz crítica de su partido.
A Enrique Doger, Blanca Alcalá o Juan Carlos Lastiri no les costará ningún trabajo desplazar a su dirigente para asumir una postura más protagónica.
El PRI tiene poco tiempo para capitalizar la crisis social en Puebla.
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@gomezcarlos79
