El PRI poblano tiene que resucitar (con Iván Galindo al frente)
Si algo debe empezar a hacer bien el PRI nacional para poder convertirse en una oposición responsable, en un contrapeso político real, en un partido con un proyecto serio y con una nueva visión de gobierno es renovar a conciencia a sus dirigencias en el resto del país.
Porque los cargos de presidentes de los distintos comités directivos se habían convertido en un tradicional pago de facturas, en una pasarela de amigos y compadres, en un botín del más fuerte y con más influencia, y en un verdadero negocio por el manejo de los recursos.
El PRI nacional está obligado a renovar -con inteligencia- toda su estructura, sus liderazgos y a buscar un caudillo para tratar de impulsarlo y posicionarlo en el futuro.
Deben tomar como ejemplo el caso de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el mandatario nacional electo, quien trabajó y batalló 12 largos años para poder hacerse de la presidencia de la república.
Lo que hizo AMLO fue analizar sus derrotas, curo sus heridas y replanteó su estrategia una y mil veces hasta que por fin pudo lograr su objetivo.
Así que el PRI requiere inteligencia, constancia y paciencia para poder intentar recuperar sus fueros, su fuerza, su estructura pero sobre todo la credibilidad, la simpatía y la aceptación de la gente.
Porque hoy el PRI nacional vale lo mismo que una moneda de 100 pesos: nada.
Y el caso del PRI poblano no es la excepción.
Los priistas del estado deben reaccionar y entender que su marca está agotada, desgastada y que es necesario darle un giro de 360 grados al proyecto llamado PRI para poder competir políticamente con Morena -el partido en el poder- en el futuro.
Los priistas poblanos deben aceptar que su nueva dirigencia la tiene que encabezar su personaje más congruente, más respetable, más elocuente y más sensato, quien ha sabido ser un opositor inteligente y congruente en su discurso ante las distintas exigencias, ante las causas de la gente y hasta con la militancia tricolor.
Y ese priista se llama Iván Galindo Castillejos, quien a pesar de haber perdido la elección a diputado local conserva el respeto de sus correligionarios, de otros partidos, de otros políticos y, todavía más importante, de la gente.
El aún regidor del cabildo del Ayuntamiento de Puebla debería ser nombrado nuevo dirigente estatal del PRI en sustitución de Javier Cacique Zárate, quien ya es diputado electo y actual dirigente priista.
No hay que buscarle mucho para entender por qué Iván Galindo ha sido la voz más razonable, critica y autocritica del PRI poblano.
Es una lástima que los poblanos no hayan valorado el trabajo de Iván Galindo y hayan seguido el canto de las sirenas.
Iván Galindo es un priista maduro que sabe lo que quiere, a dónde va y lo que requiere su partido.
En Puebla son pocos los priistas que merecen la oportunidad de dirigir a su partido porque la mayoría tiene compromisos ajenos a los suyos.
Humberto Aguilar Viveros, quien se dice tiene pretensiones de poder encabezar al PRI poblano, es un marinista consumado que la hizo de bombardero contra su partido en la pasada elección del primero de julio.
En el PRI ya no caben los chantajes.
Humberto Aguilar no se mueve si su titiritero no se lo ordena, así de fácil.
Los Zavala, los Doger, los Estefan, los Marín, los Chedraui, todos esos líderes priistas ya están desgastados, no tienen calidad moral como para exigirle algo a su partido porque por ellos precisamente el PRI está como está.
El PRI local y nacional tiene que renovarse o morir, resignarse a desaparecer.
Si los priistas poblanos quieren empezar a reconstruir su partido pues entonces tienen que dejarse de golpear y jalonear, de sumarse a un solo proyecto porque de lo contrario la vida política se los puede cobrar.
El CEN del PRI debe hacer de lado a los mismo priistas de siempre, a los que en cada proceso quieren todo.
La debacle del PRI poblano se va a agudizar en la medida que sus militantes y dirigentes sigan actuando como kamikazes, como traidores y como los todo poderosos que quieren acaparar todo.
Ya es hora que a Iván Galindo le haga justicia la revolución, ya es hora de que en el PRI empiece un nuevo proyecto, un nuevo rumbo y una nueva forma de hacer política para aspirar a volver a ser gobierno.
De lo contrario, insisto, los priistas van a tirar al caño las pocas migajas que les dejo la elección.
En twitter: @poncharelazo
