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El PRI poblano sigue siendo un desmadre

Al PRI poblano no se le ve forma de cómo rescatarlo, limpiarlo, purificarlo y sacarlo del hoyo negro en el que cayó desde el 2010 cuando perdió la gubernatura ante Rafael Moreno Valle Rosas, el ahora ex gobernador repudiado por sus antiguos aliados.

Los priistas de siempre se siguen peleando por lo mismo de siempre, por los restos del mentado ex partidazo.

En el PRI local siguen siendo los mismos aquellos que quieren acapararlo todo.

El marinismo es el más interesado en recuperar lo que queda del PRI.

Los marinistas están haciendo todo lo posible por desplazar al dogerismo, por hacer quedar mal a Enrique Doger Guerrero, ex candidato al gobierno del estado y por denunciar una alianza con el morenovallismo para arrebatarle la franquicia que entregó hace 8 años.

Porque son los marinistas, junto con su líder el gober precioso, Mario Marín Torres, los verdaderos responsables de que el morenovallismo prevalezca todavía en la política poblana.

Ahora que no se den golpes de pecho, ni que se digan sorprendidos de que el PRI, su partido, esté hecho una piltrafa política.

¿Quién entregó la gubernatura en 2010 al morenovallismo?

A poco ya se les olvidó a los marinistas que ellos negociaron con Rafael Moreno Valle quedar exonerados, al menos el ex mandatario, y evitar la cárcel, a cambio de entregar en bandeja de plata a su ex candidato al gobierno, Javier López Zavala.

Porque la cabeza de Zavala, y toda la estructura priista, se negoció directamente entre los líderes del morenovallismo y el marinismo.

A López Zavala lo sacrificaron sus propios correligionarios.

Esos que precisamente hoy se quejan de que el PRI siga en desgracia.

No veo cómo el PRI pudiera salir del bache en el que entró si los mismos priistas de siempre siguen pretendiendo liderar al instituto político.

En el PRI lo que hace falta es renovarse o morir.

No es posible que cartuchos tan quemados como Germán Sierra Sánchez, por ejemplo, hayan sido parte de la campaña a la gubernatura de Enrique Doger y ahora salgan con qué hasta su gallo fue un mal candidato.

¿Por qué German no reveló todo lo que hoy escupe en campaña?

¿Por qué no le advirtió al PRI nacional todo lo que según él estaba pasando previo a los comicios de este año?

¿Por qué no denunció a todos los traidores con nombre y apellido?

¿Por qué se calla que el marinismo es uno de los grupos perjuros jugó doble, en Morena y en el PRI?

¿Quién podría creerle a los priistas de siempre, a esos que negociando todo han sido siempre beneficiarios del erario?

En el PRI local y nacional se hacen tontos, como el tío lolo.

Lo que debería hacerse es limpiar el tricolor de toda la basura y las ratas que han traicionado su ideología y se han vendido como meretrices de la política sólo por tres monedas.

Hoy por hoy, el PRI poblano parece más la cueva de Alí Babá y sus 40 ladrones que un partido político, o una opción real con proyecto de gobierno.

El mentado grupo “Renovación” del PRI lo que debería exigir al CEN de su partido es limpiar por completo su organismo y hasta su propio equipo, ya que los que desean disque reorganizar y rescatar al revolucionario institucional son los mismos que lo hundieron en 2010.

Ahora que no se espanten de lo mal que está su estructura y su partido si ellos fueron quienes lo enterraron vivo.

Es absurdo que se rechace una alianza con el PAN en Puebla si el PRI no tiene cómo poder volver a la vida política.

Si los priistas no entienden que necesitan un aliado fuerte y con dinero entonces van a seguir hundidos en el estiércol de la política.

Rafael Moreno Valle ganó la gubernatura en Puebla con una mega alianza, apoyada por los partidos que lideraban quienes hoy se quejan del predominio político en del estado.

Un par de ellos: Luis Miguel Barbosa Huerta, candidato perdedor de Morena al gobierno de Puebla; y José Juan Espinosa Torres, ex dirigente del entonces partido naranja.

Andrés Manuel López Obrador, presidente electo de México, también ganó con una alianza de partidos.

El PRI debe entender que si no cuenta con un buen aliado político sus aspiraciones de volver a la vida política son mínimas.

Si el PRI no hace algo por intentar recuperar su fuerza y dejar la ambición de grupos y personal nunca volverá a hacer el mismo de antes, está destinado a seguir en el fracaso.

Parece mucho más probable que Morena absorba al priismo y al marinismo si siguen las cosas tan mal en aquel partido.

Por lo pronto el dogerismo sigue al frente del tricolor.

Vamos a ver hasta cuándo.

En twitter: @poncharelazo