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El PRI, negociación de Peña y Moreno Valle

Las buenas relaciones que el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, ha tejido y cosechado con la presidencia de la República y el inquilino de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, le han permitido matar varios pájaros de un tiro durante todo el 2013.

Si bien durante el primer año de gestión del gobierno peñista existía una tensa comunicación con el morenovallista, las gestiones y acciones políticas del mandatario estatal generaron el efecto que él tanto esperaba.

Poco a poco las circunstancias políticas se le fueron dando al gobernador poblano y a su proyecto político nacional.

Bien dicen que el que persevera alcanza.

Y es que la paciencia y estrategia política del mandatario local le han permitido codearse ahora en las grandes ligas de la política mexicana, logrando alcances inimaginables.

Hay que reconocer que una vez que Rafael Moreno Valle abandonó las filas del PRI todo para él ha sido subir, subir y subir.

Empezó ganando la elección al Senado y después la gubernatura del estado en el 2010.

Arrasó, aplastó, fragmentó y casi desapareció al PRI poblano este año, en la elección de julio pasado.

Lo poco que queda del partidazo, francamente, da pena.

Ya son pocos los priistas dignos a los que se les puede creer algo. Lamentablemente, son los menos, los que verdaderamente tienen bien puesta la camiseta y las siglas del PRI en el corazón.

Hoy no se ve por dónde el PRI pueda levantarse y recuperarse. El gobernador, Moreno Valle, es el amo y señor, el dueño de las canicas en Puebla y muy difícilmente podría invitar a jugar al PRI en su terreno.

Sólo hay una opción con la que el PRI pudiera volver a la vida en Puebla y se antoja difícil que pueda concretarse.

Y es que sólo si el presidente, Enrique Peña, desea que su partido en Puebla resucite esto se podría lograr negociando con el gobernador, Moreno Valle.

De otra forma, no se ve por dónde.

Ni César Camacho Quiroz, dirigente nacional del PRI, ha logrado que su partido en Puebla vuelva a ser la fuerza política imbatible, digna e importante.

En el PRI local no existen orden, organización, respeto entre sus bases, entre sus dirigentes y distintas fuerzas. Nadie venera a nadie y menos si al presidente del país no le interesa.

La última versión de que pudiera ser el diputado federal priista, José Luis Márquez Martínez, el sucesor de Pablo Fernández del Campo parece más bien un traje a la medida que tampoco es nada descabellado.

Sin embargo, lograr un equilibrio político real con Márquez en el PRI parece muy complicado.

Sobre todo, porque todo mundo sabe que el legislador federal es un alfil más del gobierno poblano; alguien que sirvió -en su momento- como un engrane más de la maquinaria morenovallista en el Congreso del Estado.

José Luis Márquez negoció todo lo que pasó por su curul con los operadores del gobernador, junto con otros diputados priistas, como Filiberto Guevara González y Edgar Salomón Escorza, etcétera, etcétera, etcétera.

¿Cómo podría Márquez darle equilibrio y vida al PRI, cuando todo mundo sabe que lo que tiene se lo debe al marinismo y a su compañero legislador, Javier López Zavala, su verdadero padrino político?

No creo que Enrique Dóger Guerrero, ni Blanca Alcalá Ruiz, ni Jorge Estefan Chidiac, ni Pepe Chedraui, ni Enrique Agüera Ibáñez, ni Juan Carlos Lastiri Quirós, ni Guillermo Deloya, ni muchos otros estén de acuerdo con la idea.

Por supuesto que José Luis Márquez le apuesta a ser el elegido para el PRI poblano en una negociación entre Enrique Peña y Rafael Moreno Valle. Sólo así, me parece, podría concretarse el nombramiento.

Y es que si algo hoy está claro, es que el gobernador, Rafael Moreno Valle, tiene todos los méritos para pedirle al presidente, Peña, que en la dirigencia estatal de su partido le ponga un personaje con el que se pueda dialogar, blando y que acepte acuerdos.

El titular del Ejecutivo local podría ser un factor determinante para que el PRI estrene dirigencia en el menor tiempo posible.

Y créame, pero ni dogeristas, ni zavalistas, ni marinistas, ni blanquistas, ni lastiristas, ni melquiadistas tienen asegurado nada, al contrario, sus bonos no andan bien el PRI nacional como para reclamar la dirigencia en Puebla.

En twitter: @poncharelazo