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El PRI de siempre y los mismos de siempre

El PRI poblano está moribundo y ni así sus lidercillos han logrado entender que mientras se sigan traicionando, poniendo el pie, jugando chueco y pegando entre ellos no van a volver al poder, jamás.

Lo he dicho, lo confirmó y lo seguiré diciendo: si en el PRI no hay una renovación total, una purga y una limpia entre sus filas y liderazgos las cosas van a seguir igual.

Sobre todo ahora que el PRI nacional está en la misma situación que su comité en Puebla, y que más de la mitad de los mexicanos desaprueba el trabajo realizado por el gobierno peñista.

La crisis priista es tal que ahora parece más grave que la sufrida por el PRD, también el estatal y el nacional.

No hay duda que el PAN está en condiciones de ganar la próxima elección presidencial, o de por lo menos librar una batalla de titanes frente a Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Apenas unas semanas han pasado de la elección en la resultó ganador Tony Gali, el gobernador electo de Puebla, y en partido tricolor ya se está peleando otra vez.

Y lo peor de todo, para ellos: los grillos son los mismos de siempre.

Los que quieren ser todo a toda hora, en toda elección, en el momento que se les antoja.

Los mismos que ni siquiera se caracterizan por una carrera política y en la administración pública pulcra sino más bien por sus escándalos y por sus traiciones.

¿Pues qué caramba las bases priistas no tienen ni voz ni voto?

¿Qué no hay más priistas que se atrevan a levantar la mano, o a dar un manotazo en la mesa?

Otra vez los mismos de siempre, los que quieren la candidatura a la gubernatura en 2018, o de premio de consolación la candidatura de la primera fórmula al Senado.

Otra vez el delgado del IMSS en Puebla, Enrique Doger Guerrero; el subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós, el ex candidato perdedor al gobierno en 2010, Javier López Zavala; y el actual diputado federal Alejandro Armenta Mier, quien lleva ya dos elecciones perdidas, como líder y coordinador.

Insisto, ¿qué no hay más priistas en Puebla con trabajo que los respalde para disputar la candidatura?

Por supuesto que personajes como Zavala, a quien ya nadie le cree ni en Puebla ni en el interior del estado sólo le está tirando arriba para cachar algo abajo.

Zavala sabe que ya es un cadáver político y sólo pretende negociar el Senado, o hasta una diputación federal, nuevamente.

Aunque conociendo al impulsor del proyecto Z en una de esas se le mete en la cabeza pedir la candidatura a la presidencia municipal por la capital.

Zavalita, de plano debería ya de jubilarse.

Enrique Doger, quien ha mostrado ser muy hábil para negociar en la política es uno de los aspirantes punteros en el PRI por la candidatura a la gubernatura; sin embargo, la etiqueta de traidor la lleva a cuestas y podría ser su peor estigma.

Se dice que el dogerismo lo mismo traicionó a Zavala y al góber precioso, Mario Marín Torres, en 2010, que a Blanca Alcalá Ruiz en la elección pasada.

Y es que cuando Doger recibió como premio de consolación la delegación del IMSS en Puebla prácticamente dejó de hacer campaña para el PRI, y se olvidó por completo de hacer gestión a nombre de su candidata.

Para Enrique Doger no existe otro proyecto político que no sea el suyo.

En el caso de Juan Carlos Lastiri, otro que según dicen le compite a Doger la posibilidad de ser candidato al gobierno del estado por el PRI, tan sólo con su imagen está en la lona.

Y es que como producto, el funcionario de la Sedatu es pésimo.

Me parece que vende más Doger que Lastiri, en este caso.

Además, habrá que preguntarse ¿qué ha hecho Lastiri por Puebla, por los 217 municipios, por los más pobres?

Ni sus subordinados y disque operadores, como su compadre Carlos Castillo Rosas, son más duchos que los dogeristas.

Por cierto que a Carlos Castillo parece mucho adjudicarle que operó una campaña negra en contra de Tony Gali simple y sencillamente porque su capacidad es diminuta.

Basta con ver la gente por la que se rodea para observar que los operadores de Doger y Lastiri tienen grandes diferencias, abismales en inteligencia.

Porque mientras Doger, por ejemplo, tiene a Javier Casique Zárate, un verdadero político y operador, muy hábil y con el colmillo muy grande; Lastiri tiene a su compadre y a una diminuta palomilla que no ata ni desata.

Lastiri la tiene muy difícil.

Y por último, el diputado federal Alejandro Armenta ya demostró que también es vulnerable y que su lado flaco es el protagonismo.

Lo dije desde el año pasado: “si Armenta acepta ser el coordinador de la campaña de Blanca y el PRI pierde, la derrota se la van a adjudicar también a él”.

Y así fue.

Así que todo lo que el diputado ganó en la elección donde obtuvo su curul, lo perdió el pasado 5 de junio.

Aunque apriete el paso ya trae dos derrotas a cuestas.

Así está la mala estrella y el cochinero del PRI poblano.

¿Y qué creen?

Aún, todavía, falta ver quién sería su contrincante.

Pobrecitos, qué va a ser de ellos.

En Twitter: @poncharelazo