El peligroso José Juan Espinosa
No hay duda que la próxima elección local, en la que se deberá relevar al gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, por un mandatario de 20 meses para empatar las elecciones -locales y nacionales- en 2018, será una verdadera guerra sin cuartel que perfila un frente unido contra el morenovallismo.
El PRI incluso parece el enemigo menos peligroso frente al bloque que se cocina.
Es un grupo que aglutina actores de la política poblana de todos colores y sabores.
Hay panistas, perredistas, petistas, independientes, integrantes del Movimiento Ciudadano y dicen que hasta de Morena.
Ya incluso sostienen constantes reuniones para organizar su frente y su próxima batalla.
Eso sí, son enemigos que no le temen al grupo en el poder.
Parece, además, que ya tienen un líder.
El único consuelo para la corriente morenovallista, ante el contrapeso que podría hacerles este bloque opositor es que la guerra es directa -blanca y negra- contra el morenovallismo y contra el mandatario estatal, para nadie más.
Coinciden la mayoría de ellos que el presidente municipal de Puebla, Tony Gali, es un político con un perfil distinto, pues no es autoritario sino más bien todo lo contrario, incluyente y abierto al diálogo y, sobre todo, con el que se podría negociar.
Y es que plantean y estudian los distintos escenarios de cara a la elección de 2016, el triunfo y la derrota, lo que hace el tema aún más interesante.
Porque mucho se ha dicho y escrito sobre los próximos comicios y sus principales protagonistas.
Se ha señalado que la batalla se centrará entre las dos fuerzas partidistas más grandes en Puebla, entre dos posibles coaliciones: PAN-PRD-Compromiso por Puebla y en una de esas Panal contra PRI-PVEM-posiblemente Panal y PT.
Sin embargo, se ha hecho de lado que para la próxima elección existen otros enemigos tal vez más peligrosos que podrían disminuir la fuerza del morenovallismo, y uno de ellos es el presidente municipal de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres.
El edil cholulteca, todo mundo lo sabe, ha sido uno de los enemigos más punzantes del gobierno actual, uno de los más sonados, de los más seguidos y de los más perspicaces.
Analiza, visualiza, prevé y ejecuta de acuerdo a las circunstancias políticas en Puebla.
Parece no estar obsesionado en convertirse en gobernador de la noche a la mañana pero va recolectando y juntando aliados que le permitan construir el camino al que quiere llegar.
Comparando a las dos Cholulas (San Pedro y San Andrés) no existe un nivel de equilibrio ya que José Juan se ha mantenido un paso adelante, incluso fuera de su territorio.
El fin de semana, no vamos lejos, logró lo que ningún otro priistas había logrado, incluyendo a la actual dirigente estatal del tricolor, Ana Isabel Allende Cano, pues reunió con su cabalgata de la “Toma de Puebla” a distintos líderes del tricolor entre los que se encontraban la senadora Blanca Alcalá Ruiz, el integrante del CEN del PRI, Enrique Doger Guerrero; el delegado de la Sagarpa, Alberto Jiménez Merino; y el subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós.
El movimiento logró reunir, según cifras de los protagonistas, a más de 500 jinetes, quienes representan a por lo menos unas mil 500 personas si se suma a sus familias, tomando en cuenta que éstas fuesen de tres personas.
A la cabalgata también se sumaron ediles como el de Tepeaca, David Huerta Ruiz, quien apoyó al PRI en los comicios pasados, en particular al hoy diputado federal Alejandro Armenta Mier, para que pudiera llegar a su curul en la Cámara Baja del Congreso de la Unión.
A José Juan no lo han medido bien los morenovallistas y les puede meter un susto.
Se mantiene como un elemento de unidad entre los muchos enemigos del morenovallismo y puede ser un dolor de cabeza muy grande en la próxima elección.
Tiene contacto y comunicación con panistas como Ana Teresa Aranda Orozco, quien abrirá otro frente en 2016 cuando intente lanzarse como candidata independiente al gobierno del estado, con Rafael Micalco Méndez, dirigente estatal saliente del PAN poblano; con el marinismo y su líder, el góber precioso, Mario Marín Torres, con grupos cholultecas organizados y enemistados con la administración estatal.
José Juan Espinosa también tiene tratos con el perredismo y sus distintos líderes como Roxana Luna Porquillo, con integrantes de Morena y con su líder, Andrés Manuel López Obrador; así como con los representantes petistas en el ámbito local y nacional.
Y es que, insisto, el famoso JJ sí que ha sabido hacerse notar, pues con el veto morenovallista ha tenido que operar y gestionar personalmente sus propios logros entre los que se encuentran:
-La firma con Sedena para prevenir delitos en San Pedro Cholula.
-La entrega de útiles, mochilas, zapatos, tenis (para preescolar, primaria y secundaria).
-Que San Pedro Cholula se convirtiera en el primer municipio en prohibir las funciones de circos con animales.
-Que su municipio fuese el primero con una escuela municipal de ballet.
-Que la región tuviera el primer reglamento de no discriminación.
-Instaló los fines de semana culturales para los cholultecas.
-Echó a andar los talleres de buena salud para las mujeres.
-Instruyó regalar cotones en invierno para las personas de la tercera edad.
-Y le arrebató la Casa del Caballero Águila a la UDLA, pues no respetó el comodato que poseía, además que tenía el inmueble prácticamente abandonado, y decretó entrada gratis para todos los visitantes.
Y para variar, José Juan Espinosa es presidente de la Asociación Nacional de ediles del Partido Movimiento Ciudadano, la cual reúne a 86 presidentes de todo el país.
Entonces, ¿es o no peligroso JJ?
En Twitter: @poncharelazo
