Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 25°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...
Posdata

El PAN poblano, renovarse o morir

Vaya lecciones que da la vida.

Hace apenas exactamente 45 días el PAN morenovallista vivía sus días a plenitud y con una gran expectativa para su grupo y para el estado.

Se había apostado ya en el poder con la firme intención de perpetuar su nuevo proyecto, el gobierno de Martha Erika Alonso Hidalgo (qepd), durante al menos los próximos 12 años.

Sin embargo, llegó el 24 de diciembre y todo cambió.

El helicóptero de la familia Moreno Valle se desplomó y el morenovallismo vio morir todo sueño y proyecto que se había planeado con antelación para sus líderes, para su equipo de trabajo, para su futuro inmediato y para sus seguidores.

A partir de allí, el morenovallismo prácticamente se terminó, se extinguió.

Los líderes, amigos, aliados y operadores del morenovallismo, de Rafael Moreno Valle Rosas, se quedaron en la orfandad, sin saber qué hacer pero con la duda de continuar o no la ruta que les había trazado su jefe.

Y es que primero había que definir en quién recaería el liderazgo del morenovallismo, lo que originó una desbandada de soldados morenovallistas por el temor de quedar desamparados y expuestos ante la ley.

Sobre todo porque la lucha con Morena había sido cruenta y las heridas aún no sanaban del todo.

Y es que Luis Miguel Barbosa Huerta, candidato morenista, se había mantenido en pie de lucha para vigilar que la administración de la primera gobernadora de Puebla fuese justa, democrática y transparente.

Por ello Barbosa incluso se ganó el repudio de muchos, por su polémica decisión de no irse al gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para quedarse en Puebla a figurar como la oposición de Martha Erika.

A pesar de ello, todo parecía indicar que Martha Erika había ganado y había aplastado, al mismo tiempo, a sus contrincantes, incluido el propio AMLO.

El morenovallismo parecía empoderado e invencible en el juego electoral poblano porque había ganado por tercera ocasión la gubernatura del estado.

Sin embargo, en un instante todo eso se acabó.

Hoy por hoy las cosas han cambiado.

Todo se terminó para los panistas morenovallistas aquel 24 de diciembre pasado.

Las cosas dieron un vuelco total y desde entonces el morenovallismo quedó debilitado y a punto de la extinción.

Ahora en el PAN todos están peleados, el partido está fragmentado dividido y sin cabeza.

No se ve por donde pudieran recuperarse sus pocos líderes que le quedan.

Tampoco parece haber candidato.

Se dice que se midió en una primera encuesta a Jorge Aguilar Chedraui, a Mario Riestra Piña y al presidente municipal de Atlixco, Guillermo Velázquez Gutiérrez.

El fin, desde luego, conocer el alcance, penetración, popularidad, imagen y posicionamiento de los tres para poder perfilar a un posible candidato.

Empero, el PAN no tiene gallos.

Y mucho menos cuando no está su padre político para guiarlos.

De los tres panistas mencionados veo con mayores posibilidades al edil de Atlixco, a Memo Velázquez, por una simple y sencilla razón: no es un morenovallista de cepa y seguramente trae menos negativos que los otros dos panistas.

A Jorge Aguilar lo sigue un tufo de corrupción por su paso por la secretaria de salud del estado, por el desvío de más de 400 millones de pesos.

Además, fue líder del Congreso del Estado y recientemente se anunció que se detectó una millonaria deficiencia administrativa en su gestión la cual ya se investiga.

A Jorge Aguilar lo persigue el desprestigio, parece tener una larga cola y un mal precedente como político y servidor público. Dudo mucho que la gente se identifique con él.

En el caso de Mario Riestra, él todavía no tiene los tamaños como político y como panista.

Mario siempre ha sido un político timorato, con falta de carácter y de decisión propia.

Y en el caso de Memo Velázquez, edil de Atlixco, me parece que no es el momento de cambiar todo por nada.

Empieza su gestión en el municipio conocido como “de las flores” y lo mejor sería no arriesgarse porque para el PAN, para el morenovallismo y hasta para el yunque me parece que esta elección está perdida.

En su lugar yo esperaría mejores tiempos, tal vez para el 2021.

Así que Memo Velázquez debería esperar, trabajar, fortalecer su liderazgo y su administración para después, ahora sí, pensar en una candidatura al gobierno, a liderar su partido o a lo que más convenga a su futuro político.

Yo creo que el PAN debe negociar una alianza directa o  “de facto” si es que quiere hacer un papel digno en los comicios extraordinarios.

Porque el PAN no tiene mucho que pensar, su líder en Puebla, Genoveva Huerta Villegas, tiene que ser muy inteligente y hasta perversa para intentar salvar su dignidad, su partido y la responsabilidad que le heredaron los Moreno Valle.

¿O me equivoco?

En twitter: @poncharelazo