El nuevo pleito en Morena
Dicen que si camina como pato, grazna como pato y tiene plumas y pico como pato entonces es un pato.
Y eso precisamente es lo que se ve en Morena en Puebla con aquellos militantes o simpatizantes que ya dejaron atrás la batalla de su ex candidato al gobierno del estado, Luis Miguel Barbosa Huerta, para tirarle con todo a su nuevo objetivo.
Es el caso de Rodrigo Abdala Dartigues y de Alejandro Armenta Mier, quienes ya están metidos en su nuevo papel de gestores sociales y benefactores de los poblanos.
Así, tal cual lo lee.
Por supuesto la intención de ambos personajes no es otra que trabajar intensamente para hacerse de la candidatura al gobierno del estado por Morena en el 2024.
Porque si Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tardó 12 años para lograr la presidencia de México entonces su lógica les indica que la clave es ponerse a trabajar desde ya para amasar poder, lograr arrastre, el apoyo de la gente y, sobre todo, para ganar tiempo al tiempo.
Tanto Rodrigo como Alejandro saben perfectamente que el camino no será nada fácil, así que ya regresaron a los municipios y al interior del estado para “agradecer” a los poblanos todo su apoyo durante el pasado proceso electoral.
El pretexto perfecto para poder empezar su carrera por la gubernatura, para ganar el boleto de Morena, muy por encima de la voluntad de su amigo Barbosa.
Por algo ni Abdala ni Armenta tienen que ver ya con la monótona y gris protesta barbosista de tirar el resultado de la elección pasada a como dé lugar, incluso por encima de la voluntad de AMLO.
Eso sí, por sus intenciones y aspiraciones, tampoco van a permitir que la nueva dirigencia estatal de Morena quede en manos del ex senador, quien tiene intención de repetir el controlo que ejerció en el PRD poblano, donde no se levantaba ni compraba un lápiz si él no lo permitía.
Mucho menos si su propósito es designar a su brazo ejecutor, Eric Cotoñeto Carmona, como dirigente en sustitución de Gabriel Biestro Medinilla, todavía líder de Morena en Puebla.
Porque Barbosa se apoderó del sol azteca debido a que tenía una borregada completa de grillos interesados en privilegiar sólo sus intereses personales. En Morena hoy, afortunadamente, es otra cosa.
El relevo y la disputa por la nueva dirigencia del partido de AMLO, eso sí, va a generar un conflicto mayor en Puebla.
Particularmente porque son muchos los tiradores y muy poderosos. Al menos los aspirantes van a tener cargo público y hasta fuero. Uno de ellos, por ejemplo, es José Juan Espinosa Torres, diputado local electo, quien tiene plenas intenciones de asumir un papel preponderante en el nuevo partido.
Habrá que recordar, además, que el JJ fue el primer político y edil poblano que se decantó a favor de Andrés Manuel, cosa que se debe reconocer.
Y José Juan ni está manco, ni va a permitir que la dirigencia de Morena esté controlada por un personaje que ni siquiera ganó la elección, ya lo verán.
El nuevo pleito en Morena está cantado entonces, por lo que habrá que estar muy pendiente de los protagonistas pero sobre todo de la reacción de Barbosa, quien ya quiere figurar, como dice mi amigo el periodista Alejandro Mondragón, como el cacique de Morena.
Así que con el reacomodo de las fuerzas política en Puebla vendrá también la renovación de la dirigencia de Morena, el pleito por el control del partido, el manotazo en la mesa de AMLO y en una de esas hasta podrían rodar algunas cabezas.
Y se me hace que Barbosa no va a estar nada contento ni con una ni con otra.
En twitter: @poncharelazo
