El legado de Lalo
Las intensas lluvias que han azotado la ciudad en las últimas semanas, provocadas por los pasos de los meteoros “Ingrid” y “Manuel”, pusieron al descubierto las pésimas condiciones en que se encuentra la carpeta asfáltica de casi toda la ciudad.
La mítica “Puebla de Los Ángeles” se ha convertido en “Puebla de los baches”.
Los cráteres provocados por las temporadas de lluvias son el nuevo cáncer que azota la ciudad.
Y si a esto le sumamos la inseguridad, la poca obra pública y las diminutas ganas de los funcionarios encargados de atender estos rubros y resolver los problemas, simple y sencillamente estamos de la fregada.
Lamentablemente, para la administración que encabeza el edil, Eduardo Rivera Pérez, el cierre de su sexenio no se da como tanto lo anheló.
El cerrojazo con broche de oro tendrá que esperar para una mejor ocasión.
El presidente municipal está más metido en lo que será su próximo proyecto para intentar ganarle al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, la candidatura del que será su sucesor -por seis años- que en atender los infinitos problemas que tanto aquejan a los poblanos.
Empero, hay que decir que Eduardo Rivera no es el responsable directo de los baches, la inseguridad y los cientos de problemas que está heredando su administración en la recta final de su gobierno.
Y es que los funcionarios de medio pelo que contrató nunca dieron el ancho.
Las expectativas fueron muchas para la poca capacidad de la mayoría de sus colaboradores, los más cercanos.
¿A alguien le suenan los nombres de José Felipe Velázquez Gutiérrez, Amadeo Lara Terrón, Pedro Ocejo Tarno, Santiago Martínez Sánchez o Alejandro Landero León?
Si la respuesta es positiva, entonces, ahora analice qué es lo que sabe han aportado a la ciudad estos flamantes funcionarios municipales en sus papeles de secretarios de Desarrollo Urbano, de Seguridad, de Desarrollo Económico, de contralor y de titular de Industrial de Abasto.
Y si la respuesta es no, pues estamos en las mismas, jodidos.
El legado de Lalo Rivera a la ciudad de Puebla después de largos tres años de gobierno parece que no será el mejor.
Quién sabe cómo el presidente municipal, según dicen, pudo negociar la recontratación de algunos de sus funcionarios en lo que será el gobierno de Tony Gali.
Es más, creo que no fue conveniente haber ventilado los nombres de los colaboradores de confianza de Lalo que presuntamente podrían quedarse a trabajar en la nueva administración.
Y es que no necesariamente se mencionó a los más capaces.
Tres funcionarios de la actual administración que sí valdría la pena recontratar, y de los que muy poco se habla por la envidia y el rencor en la Comuna, son Rubén Ezequiel Islas Contreras, Eduardo Alcantara Montiel y Fernando Cortés Betanzos.
Los tres se fajan y sin presumirlo.
Si embargo, la herencia que le deja Eduardo Rivera a su sucesor es grave.
Particularmente sobre la inseguridad, los baches y la poca infraestructura urbana.
De no ser por los puentes construidos por el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, vía la Secretaría de Infraestructura, encabezada en su momento por el edil electo de la ciudad, Tony Gali, y ahora por José Cabalán Macari Álvaro, las obras en la ciudad no se verían.
Los gimnasios al aire libre y las albercas públicas parecen lo mejor de la actual administración.
Francamente, el proyecto de la pavimentación de las mil calles fue un verdadero fiasco.
Las calles de Puebla son un asco y están como en el trienio de Luis Paredes Moctezuma, hechas uno.
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¡Perro no come perro!
Es un gusto saber que uno suma lectores cada día.
Ayer quedé complacido con el comentario que ofreció sobre mi persona en Twitter el director del periódico “Cambio”, Arturo Rueda, quien gusta de “chingar” al que se deja y de leer mi columna una que otra ocasión.
El gurú del periodismo, quien cree ser el prócer de la información, es como el león, aquel que piensa que todos son de su condición.
En lo personal no acostumbro meterme con los colegas y compañeros, a todos los respeto, incluido al gordito, Rueda.
Sin embargo, a diferencia de él yo sí soy el verdadero impulsor, patrocinador y propietario de mi medio, de “RETO diario”.
El periódico “Cambio” todos sabemos de quién es.
¿Verdad, diputado, Enrique Dóger Guerrero?
Y sí, busco publicidad y acuerdos como todos los medios. ¿Cuál es el problema?
Sin embargo, mi estilo es otro, aborrezco el protagonismo.
¡Ah! Y yo sí soy un caballero.
El chantaje, la diatriba y la injuria no son lo mío, lo tuyo sí, Arturo.
En fin, me quedo con aquel dicho de “perro no come perro”.
Y por si se te ofrece cualquier cosa, en el terreno que sea, estoy para servirte en las oficinas de “RETO diario”, 15 Sur, 7932, San José Mayorazgo.
Voy a dejar la puerta abierta, gordito.
En twitter: @poncharelazo
