El error que costó el Poder Legislativo a Aréchiga
* Junta de Coordinación, reto de equilibrio
* Descanse en paz Pepe Lezama
Todo se perfilaba de la mejor manera para Guillermo Aréchiga, no podía ser de otra forma, el diputado electo contaba con la aprobación necesaria para llegar como la figura poderosa al Congreso Local en la LVIII Legislatura, es decir, como Presidente de la Gran Comisión (obviamente antes de la propuesta de modificar dicha figura por la Junta de Coordinación Política).
Pero la piedra de la vanidad se le atravesó en el camino. Cosa que, hay que decirlo, extraña de manera por demás profunda, pues Guillermo Aréchiga, profesor de carrera, es un político experimentado, ya no se cuece al primer hervor, vamos. Ha estado en las lides del sindicalismo docente, uno de los más aguerridos y taimados, el tiempo necesario para saber de las reglas y el estilo que deben privar en el arte de hacer grilla.
Sin embargo, como dicen que al mejor cazador se le va la liebre, a Guillermo Aréchiga se le pasó por alto un pequeño detalle. Bueno, ni tan pequeño. Y es que en Puebla, como en muchos otros sitios, la primera y la última voz en la negociación no sólo magisterial sino en general la del Partido Nueva Alianza la lleva una sola persona, Elba Esther Gordillo.
Por inocencia, olvido, descuido o de plano porque así se le antojó acelerarse, Guillermo Aréchiga se acercó demasiado a quien no debía. Probablemente se le hizo fácil pensar que podría llegar a acuerdos políticos con el futuro gobernador poblano, Rafael Moreno Valle, sin el aval de Gordillo Morales y, craso error, le falló el tiro.
No sólo perdió la oportunidad de convertirse en el hombre fuerte de la LVIII Legislatura, sino que provocó la molestia de la líder moral del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, quien no dudó en dar su visto bueno cuando la propuesta de que fuera una figura fresca, joven, inteligente, como Mario Riestra la que supliera al profesor, llegó a su mesa.
Y no es que Aréchiga carezca de inteligencia, por el contrario, además de ésta posee una gran capacidad política y de negociación, esa que sólo dan los años y la experiencia, por eso me extraña tanto que haya cometido un error tan elemental como pensar que se mandaba solo. No hay lógica en su actuar, mucho menos si conoce perfectamente bien a Elba Esther Gordillo y, sobre todo, la entrañable relación que lleva con el gobernador electo.
Guillermo Aréchiga es un buen negociador, sin duda su desempeño será de suma importancia en el Congreso poblano, pero cargará con su error a cuestas, pues dejó pasar una oportunidad histórica.
Scrabble Político
A propósito de los temas legislativos, la creación de la Junta de Coordinación Política, propuesta originalmente realizada por el Grupo Parlamentario del PAN en Septiembre de 2009, no hay que olvidarlo, viene a dar una importante oportunidad democratizadora al Poder Legislativo, y es que además de ser una figura que actualmente opera con éxito en 24 entidades del país, es también una oportunidad de equilibrar las fuerzas políticas al interior del Congreso.
Y quien dude que habrá este equilibrio de fuerzas o que los diputados de todos los partidos se verán en la necesidad de buscar la negociación real y tolerancia para la aprobación de los temas importantes, se equivoca rotundamente.
Basta pensar en figuras polémicas y nada leales al PRI como Enrique Dóger Guerrero, que si bien algunos aseguran solicitará licencia para dejar su sitio a Alejandro Oaxaca, lo real es que desde una curul o detrás de ella, es claro que no actuará precisamente a favor del tricolor y no sólo eso, su trabajo será precisamente el de buscar adeptos al interior de su bancada, con el propósito de obtener votos a favor de sus intereses.
En el PRD existe el riesgo real de que los diputados no allegados al gobernador electo también decidan jugar sus propias fichas, de tal forma que el próximo Congreso será todo un reto para los políticos experimentados en el arte de la negociación, cuya tarea será buscar aliados de donde sea.
Así las cosas, la Junta de Coordinación Política no garantiza, como algunos pretenden señalar, el control del Congreso a manos del PRI. Reitero, la próxima Legislatura será un reto, un auténtico reto para los pocos viejos lobos de mar que ahí arribarán, de casi todos los colores, si no, al tiempo.
Este martes falleció el periodista Pepe Lezama, víctima del cáncer. Para las nuevas generaciones probablemente el nombre no diga algo en particular. Para las generaciones menos jóvenes probablemente sólo es ese hombre de aspecto avejentado que veían llegar a las ruedas de prensa con un saco café de gran tamaño y gastados pantalones obscuros. (Ambos adjetivos los utilizo con todo el respeto que me merece José Lezama, sólo como una mera referencia obligada).
Sin embargo, Pepe Lezama fue uno de los primeros corresponsales de medios nacionales en Puebla, como el Novedades, pionero del periodismo, reconocido en el mundo de la política local de los años 60. Probablemente cientos de historias podrán contar de él Don Gabriel Sánchez Andraca y Mauro González Rivera.
A Pepe Lezama le tocaron “los buenos tiempos”. Quienes se dedican a este maravilloso oficio saben muy bien a qué me refiero. Pero la vida y las decisiones personales lo llevaron a un camino poco favorecido. Eso, lógicamente es cosa que a nadie compete juzgar, simplemente lo refiero para entender su historia y su final.
Hasta hace algunos años, probablemente cinco, él era dueño de una pequeña agencia de información, la emblemática “APP”, Agencia de Pepe, que se encargaba de enviar notas diarias a La Opinión Diario de la Mañana, Momento y algunos otros periódicos cuyos propietarios pagaban a Pepe unos 250 pesos a la semana por dicha labor.
Invariablemente 4 de los 7 días de la semana, dedicaba una nota al tema del maíz transgénico o los comerciantes ambulantes. Me tocó cabecear y “darles la vuelta” a docenas de ellas cuando formaba Momento, donde Don Baraquiel Alatriste me dio la oportunidad de laborar por un tiempo.
Quiero pensar que Pepe vivió intensamente sus buenos tiempos y hasta los disfrutó de más. El ocaso de su vida será cosa que sólo él y su conciencia juzgarán si valió la pena. Me uno desde estas líneas a la pena que embarga a su familia, en particular a su hija Maribel, a quien las circunstancias recientes me llevaron a conocer vía telefónica.
Descanse en paz Pepe Lezama.
