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El diablo anda suelto en las campañas

Así es, ya el diablo anda suelto en las campañas en Puebla y amenaza con agudizar la guerra entre los candidatos al gobierno del estado, entre los tres que tienen mayores posibilidades de triunfo.

La guerra está declarada y el callejón de los madrazos, como dicen algunos colegas en sus columnas, está abierto.

No habrá tregua alguna, ni mucho menos respeto de ningún tipo.

Entre los candidatos y sus asesores la familia y los temas personales son lo mismo, ni se respetan, ni esconden.

Es como la disputa y hoy la regla perdida entre los cárteles más grandes en el país.

Antes Puebla era una zona de descanso y respeto para las familias de los líderes de este tipo de organizaciones pero hoy por hoy sus enfrentamientos son abiertos, sin zona de tolerancia.

Entonces como ninguno de los tres candidatos que disputan Casa Puebla son una blanca paloma seguro que ahora si, como dijera el clásico, “lo mejor está por venir”.

Y veremos quién está mejor armado, con más y mejor material de su oponente.

Por lo pronto, ayer, el candidato de Morena, Luis Miguel Barbosa Huerta, soltó metralla y se metió en un tema muy espinoso y complicado: la familia.

Acusó a Enrique Doger Guerrero, candidato del PRI, de ser un gigolo, de ser un hombre con doble moral y de muchas otras cosas.

Barbosa, me parece, se equivocó y se metió con temas muy personales, por lo que la respuesta de Doger, quien no es ningún tonto y quién domina el medio igual o mejor que el pejista, seguramente será contundente.

Vamos a ver de qué cuero salen más correas.

Eso sí, el abanderado de Morena quedó un poco a deber porque no cumplió su dicho de mostrar y publicar pruebas fehacientes, irrefutables, de la supuesta vida de rico de Enrique Doger.

Tampoco mostró las pruebas del enriquecimiento de la candidata Martha Erika Alonso Hidalgo y de su esposo, el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Pura palabrería y nada de pruebas.

Así que Barbosa parece que cayó en la trampa de sus detractores, a quienes acusó de todo pero sin ninguna prueba.

Y lo mismo sucede con los otros candidatos, quienes sólo lanzaron la pedrada para descalabrar al pejista pero hasta allí quedó.

¿Quién dirá la verdad?

¿Quién será el más sincero?

Me queda claro que los equipos de cada candidato están preparados para afrontar las embestidas políticas y mediáticas que se les pongan enfrente, así que la cosa se pone mejor.

Porque ningún político -local o nacional- es ningún santo.

Ahora resulta que todo mundo se asusta de la riqueza de los políticos que quieren ser algo, por favor.

Las campañas son esto y mucho, mucho más.

Así que nada debe sorprendernos porque hoy por hoy los candidatos le apuestan más al escándalo que a la propuesta, al golpe bajo que a resolver los problemas.

Y si Puebla es gobernado por el PAN y el morenovallismo es porque los ciudadanos así lo han querido.

Estoy convencido de que el poder en una sola persona, o en un solo grupo, a nadie

conviene. Lo mejor es el equilibrio de fuerzas.

Tampoco sorprende el hecho de que algunos medios ya hayan tomado partido y le apuesten a uno a varios proyectos de gobierno.

Ahora resulta que algunos comunicadores nos damos golpes de pecho y hasta nos asustamos de todo lo que sucede.

Seamos sensatos, dejémonos de palabrerías, de moralidades; ahora resulta que el show, el circo y el ridículo en las campañas nos hacen daño, nos provocan urticaria.

Desde 2010, luego en 2012 y 2013 dije que lo mejor era que el poder en Puebla se dividiera y equilibrara, que no estuviera controlado por una sola persona o por un solo grupo.

Y pregúntenle a Barbosa, a Fernando Manzanilla Prieto, al propio Mario Marín Torres, ex gobernador de Puebla; a muchos ediles, diputados -locales y federales-, a los priistas traidores, a los calderonistas y líderes del yunque, entre muchos otros operadores políticos y líderes de opinión quienes hoy de todo se quejan, qué pasó.

¿A quién carajo quieren engañar?

Intereses tenemos todos pero los excesos siempre son malos.

En lo personal considero que los ciudadanos, los poblanos, debemos votar y apoyar el mejor proyecto de gobierno, el que garantice bienestar social, un mejor plan de seguridad, de salud, educación, obra pública.

Las campañas ya entraron a la etapa de los trancazos, los chismes y los temas personales.

Los poblanos no debemos caer en la tentación de votar por el menos peor, por el que tiene más o menos riqueza, por el que mejor y más simpático acusa.

El voto debe ser razonado, pensado y analizado.

Así que vote por el candidato que más le convenza pero vote.

En twitter: @poncharelazo