El desastre del espionaje y sus culpables
Es una pena que los poblanos confirmemos a estas alturas lo podrido, corrupto y servil que puede ser un político cuando llega al poder.
El supuesto espionaje del que fuimos víctimas los poblanos, los periodistas y todo ciudadano de a pie que haya sido ofendido con esa práctica es a todas luces reprobable.
Y se haya dado el fisgoneo en cualquier nivel, bajo, medio o alto por decirlo algo.
Nadie tiene derecho a espiarnos.
Ojalá que la Comisión de Derechos Humanos en Puebla, junto con su titular, Adolfo López Badillo, intervenga y haga algo al respecto.
Que deje de ser, por un momento, una dependencia opaca, gris y rancia.
Y que el ombudsman poblano ya se ponga a trabajar.
Sin embargo, ofende aún más que los personajes que se pusieron al servicio del presunto cerebro del espionaje hoy se den golpes de pecho y salgan a la luz pública como unos arrepentidos.
Porque ahora resulta que ya que nos jodieron espiándonos ahora todo mundo abre la bocota.
Ya que les conviene, por los tiempos electorales y sus aspiraciones personales, empiezan a confesar las prácticas de sus antiguos amos.
Prácticas, por cierto, de las que de alguna forma también fueron participes.
Prácticas que todo gobierno realiza, además. Incluso el federal.
Vergüenza les debería de dar hacer estas revelaciones hasta ahora.
Sobre todo al llamado “cuñado incómodo” del morenovallismo.
Porque si alguien sabía y estaba enterado perfectamente de los pormenores del gobierno pasado -de lo bueno y lo malo- era precisamente Fernando Manzanilla Prieto.
Ahora que no nos quiera vender la idea de que él es otra víctima más.
Que no subestime a los ciudadanos queriendo pensar que somos unos tontos.
A ver quién le cree su cuento.
Y lo mismo sucede con el senador Luis Miguel Barbosa Huerta, quien todo el tiempo mantuvo en secreto el espionaje que se realizaba en Puebla.
Tanto Manzanilla como Barbosa apapacharon, respaldaron, encumbraron, ensalzaron, encubrieron y hasta hicieron gobernador a Rafael Moreno Valle Rosas, y ahora pretenden acusarlo y enjuiciarlo.
Pero que asquerosidad es esto, dijera el clásico.
Es el mismo cuento de los mentados ex agentes del Cisen, Rodolfo Raúl González Vázquez y Anwar Salomón Briseño, quienes primero nos fregaron con su gran experiencia y sabiduría y ahora también se dicen víctimas.
No es posible que ex agentes de inteligencia del gobierno se anden por ahí alquilando a cualquiera como empleados.
Bien dice el dicho, “tanto tiene la culpa el que mata a la vaca como el que le agarra la pata”.
Que pena que personajes de ese calibre se hayan prestado a prácticas tan bajas y oscuras.
Porque todos los políticos que hoy quieren hacer leña del árbol caído, aprovechando el tema del espionaje, incurren en lo mismo.
¿Por qué hasta hoy denuncian públicamente los abusos de un gobierno?
¿Por qué callaron tanto tiempo?
Es vergonzoso que por una práctica ilegal los poblanos nos tengamos que enterar de lo podrido que está la política y de las mañas de algunos funcionarios.
Porque ahora con la moda de las filtraciones empiezan a salir a la luz audios, entuertos, negocios, oscuros acuerdos y toda clase de abusos de quienes ostentan el poder.
Allí están los audios de los priistas Juan Carlos Lastiri Quirós, empleado de la Sedatu; y de Juan Manuel Vega Rayet, delegado de la Sedesol en Puebla.
Ambos manejan el presupuesto de sus dependencias como mejor les conviene, a su antojo.
Lastiri ordena y manda que otorguen y quiten obras a quien se le antoje; lo mismo Vega, quien juega sólo con aquellos que están de su lado.
Que pena que en Puebla se estén dando estos escándalos.
Y que pena por funcionarios como Javier Lozano Alarcón y el resto de los que defienden casos tan graves como este.
Que pena por Eukid Castañón Herrera, diputado federal panista, quien es acusado directamente del espionaje perpetrado en Puebla.
A ver si ya aprenden a no estar jodiendo a la gente.
Todas las cosas caen por su propio peso, y hoy el morenovallismo atraviesa una crisis que sembró en el pasado.
Afortunadamente, hoy en Puebla se viven otros tiempos.
Tiempos de tranquilidad, respeto y libertad.
El gobernador Tony Gali es muy respetuoso de los derechos humanos.
Lo mismo del trabajo de los medios y hasta del pensamiento de sus adversarios.
Los animales políticos que hoy se muerden y rasguñan seguro mañana vuelven a juguetear y a pactar.
Todo es parte del encontronazo previo al 2018.
Ya lo verán.
En twitter: @poncharelazo
