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El caso Elba Esther

Mucho se ha dicho y hecho ya sobre la vida y obra de Elba Esther Gordillo Morales, a quien, en lo personal, siempre llamé la dueña de este país, particularmente durante el sexenio del hoy ex presidente panista Felipe Calderón Hinojosa.

El tiempo, sin duda, me dio la razón.

En sus años mozos, en la administración calderonista, insisto, la líder vitalicia del SNTE se dedicó a amasar poder y fortuna, tal como lo hizo desde que llegó al “gremio de sus amores”.

Hizo lo que quiso en el país.

No hubo, nunca, capricho que el panismo y el gobierno de Felipe Calderón no le concediera a la lideresa más vetusta del magisterio nacional.

Y es que Gordillo Morales disfruto siempre de las mieles del poder, de su influencia y amistad con los últimos presidentes panistas del país. Y sí, tampoco olvido que ella es una creación del salinismo, de un priismo repugnante y ruin.

¡Pero que asquerosidad es esto, eh! Como diría el clásico.

Igual que mi amigo el ducho periodista Ricardo Morales Sánchez, llegué a pensar que el PRI nunca reaccionaría ante la embestida que le propinaban, hasta apenas el martes pasado, los opositores y enemigos del Presidente Enrique Peña Nieto (EPN).

Como en muchas ocasiones, escribí sobre el partido tricolor -local y nacional-, y sobre su posible futuro en los comicios del próximo 7 de julio.

Me pareció que el PRI de EPN, al final, no buscaría la plaza electoral de Puebla, ni mucho menos intentaría recuperar el Ayuntamiento de Puebla y/o el Congreso del Estado.

Sin embargo, hoy reconozco que, como a todos los mexicanos, el gobierno peñista me sorprendió y tapó la boca. Su reacción y mensaje a sus antagónicos fue implacable; digno de mencionar.

Con la detención de Elba Esther Gordillo todo el panorama político-electoral cambia en lo local y nacional.

Los bonos del PRI y del Presidente EPN están a la alza, suben como la espuma.

La decisión de la detención, estoy seguro, no fue nada fácil por los riesgos que esta implica.

Sin embargo, también estoy cierto que la embestida contra Elba Esther se planeó, se estudio y se ejecutó a la perfección. En el mejor de los momentos para el PRI y el Presidente de la República, no hay duda.

Fue un golpe fulminante, insisto, a los enemigos del gobierno.

Empero, reitero, el encarcelamiento de Gordillo tiene muchos aristas, mensajes, lecturas y destinatarios.

Las 14 elecciones locales que se vienen en todo el país no están exentas del tema.

Puebla, en lo particular, es un estado que le interesa mucho a EPN, al PRI, al gobierno federal y a varios actores de otras fuerzas políticas que tienen en sus mentes retorcidas el 2018.

La detención de Elba Ester, por supuesto, tiene serias repercusiones en Puebla.

Deja una estela de especulaciones, de sugerencias, de opiniones y pronósticos sobre el proceso electoral que se avecina. Sobre su resultado y sus protagonistas.

La clase política poblana hoy, sin lugar a duda, tendrá que renovar sus estrategias de cara a los comicios entrantes.

El caso Elba Esther así lo manda.

Tanto el PRI como el PAN, el PRD, el Panal, Movimiento Ciudadano y hasta el Verde, ya están analizando y sazonando sus nuevas estrategias.

El PAN poblano está valorando ir o no en alianza con el Panal.

El costo político, de ser apoyado por el Panal en la elección que se avecina, podría ser muy grave, desastroso.

El PRD parece más casado con el proyecto peñista que con la mega coalición que en Puebla se impulsa. Creo que los perredistas podrían, incluso, decidir de última hora llegar solos al 7 de Julio.

Y el Panal, por más que se intente deslindar de Elba Esther, aparenta ser un partido enfermo de gravedad.

En suma, la guerra político-electoral en Puebla, federación-estado, sigue sacando chispas y se empieza a calentar más y más.

Dicen que EPN, simple y sencillamente, no se va a dejar.

En twitter: @poncharelazo