El caos, la inseguridad y la anarquía de CDMX no las queremos en Puebla
Es una pena ver como en la Ciudad de México (CDMX), en muchos estados del norte donde el narco y los grupos delincuenciales tienen presencia, todo mundo hace lo que se le antoja, lo que quiere y lo que se le pega la gana por encima de la ley.
Ni a las fuerzas armadas, ni a nuestros elementos del respetable Ejército, ni a las autoridades de menor nivel, respetan.
Ya nadie se queda quieto, ni se intimidad, ni mucho menos se asusta de que lo pudieran detener, o le pudieran aplicar la ley.
El caos, la inseguridad y la anarquía azotan al país entero.
Por donde sea hay eventos violentos, infracciones a la ley incluso en las propias narices de las autoridades.
Todo mundo hace lo que se le antoja.
¿Y quién carajo hace algo por hacer valer el estado de derecho, por preservar la ley?
Las autoridades ahora sólo la hacen de espectadores y permanecen inertes e impotentes ante acciones como las registradas ayer en el Hemiciclo a Juárez, por ejemplo.
Tomando como bandera y como pretexto el feminismo extremo, así como el rechazo a la violencia de género, un grupo de mujeres volvió a ocasionar pintas y toda clase de destrozos en la CDMX, en espacios históricos que les pertenecen a todos.
Acciones, hay que subrayarlo, se han intentado copiar y simular en el estado de Puebla.
¿Por qué si las feministas quieren destruir algo no van y lo hacen en las casas, residencias, departamentos de lujo y propiedades de las autoridades a las que tanto reclaman y desprecian?
¿Por qué desquitarse y afectar los monumentos y edificios históricos que son parte de nuestro patrimonio?
¿Por qué cargar todo su odio y rencor en contra de la historia y la cultura?
¿Vamos a dejar que eso suceda en Puebla?
¿Queremos que en el estado la única ley que se respete sea la de la selva, la del talión?
¿De verdad vamos a dejar que nuestra sociedad y estado se descompongan?
El tema viene a colación debido a que ayer un policía de tránsito desenfundó su arma en el momento que integrantes de la famosa bolita, banda dedicada a robar y a aprovecharse de los incautos que apuestan por encontrar una pelotita, lo agredieron y amenazaron.
El elemento de tránsito acudió al llamado de una persona que había sido engañada y atracada por los organizadores de la bolita, quienes evitaron que uno de los suyos fuese detenido y remitido.
El policía, al verse superado en número, desenfundó su arma y amagó -sin apuntarles directamente- para defenderse de las agresiones y amenazas, por lo que al verse golpeado disparó al suelo.
Ante esto, la Secretaría de Seguridad Ciudadana anunció que iniciaría una investigación para deslindar responsabilidades, pues se había dicho que el elemento agredió a ciudadanos cuando al parecer fue todo lo contrario.
El caso es que si en Puebla se va a sancionar a los elementos de seguridad por intentar hacer valer la ley entonces estamos fritos.
Ahora resulta que si los policías intentan proteger a los ciudadanos los van a sancionar.
¿En qué mundo vivimos, caramba?
Si en Puebla se permite el caos, el desorden y la anarquía al rato no se quejen.
Porque también aquí en el estado se han registrado casos de agresiones a los elementos del ejército.
Y nadie dice nada.
Ojalá que en lugar de sancionar a los elementos de seguridad que cuidan de los ciudadanos, o que intentan defenderlos, las autoridades y los gobiernos mejor se pongan a hacer su trabajo y metan en cintura a la delincuencia que nos ahoga.
¿Hasta cuándo vamos a tolerar injusticias como esta?
¿Qué tenemos que hacer para que Puebla sea ya un estado más seguro, próspero y de paz?
¡Que alguien nos diga algo, por piedad!
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