El alumno superó al maestro
Digan lo que digan los políticos de izquierda, tanto los conservadores, como los del ala más revolucionaria, en Puebla, el PRD ha ido en ascenso y ha logrado ganar espacio y terreno bajo el mando de la corriente barbosista, la Nueva Izquierda (NI).
No hay que ser muy inteligente para darse cuenta de lo evidente al interior y exterior del partido del sol azteca en la entidad, ese que preside y dirige el también diputado local, Eric Cotoñeto Carmona.
Sin embargo, tampoco hay que dejar de mencionar que el crecimiento del perredismo poblano, el que está bajo el mando del poderoso coordinador de los senadores amarillos, Luis Miguel Barbosa Huerta, se debe, también, a la ambición y lucha intestina por el poder de quienes dicen ser los luchadores sociales de la era moderna.
Así es, han sido los propios líderes de la izquierda poblana quienes han llevado al PRD a ser el emblema más significativo de la política social, popular, libertaria y democrática que tanto pregonan en el estado.
A los propios enemigos de la NI, y a su ambición por el poder en particular, les debe Barbosa el crecimiento estrepitoso de su instituto político en la localidad.
Ni siquiera en los mejores días de cosecha política en Puebla, Barbosa, obtuvo lo que en la pasada elección local logró su partido y su actual dirigencia.
En sus mejores tiempos, Barbosa, consiguió conformar una bancada de cuatro diputados locales, mientras que esta vez su partido alcanzó ganar seis curules en lo que será la nueva legislatura, la que trabajará en el Congreso del Estado por los próximos cuatro años con ocho meses.
Por supuesto, habrá que reconocer que la evolución perredista es resultado de la buena relación que sus líderes municipales, estatales y nacionales mantienen con el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, el verdadero creador de la alianza partidista en Puebla y el ganador de los comicios pasados.
Y si a esto le agregamos la interminable y perdurable lucha intestina entre las tribus izquierdosas, así como la organización de Cotoñeto, nos da como resultado lo que presumió ayer el PRD, el hacerse de seis diputados locales, 25 presidencias municipales y el 25 por ciento de la votación total de los comicios recién concluidos.
Hay que destacar, insisto, que en los 15 años de vida del PRD, en Puebla, nadie había logrado lo que hoy obtuvo Barbosa.
Empero, hay que decir que quien enfrentó los abrazos y desdenes de sus aliados en la elección pasada y en la coalición Puebla Unida fue ni más ni menos que Cotoñeto, quien fue vapuleado y desdeñado por sus enemigos, en el propio PRD, incluso, al asumir la dirigencia estatal.
Cotoñeto, a quien menospreciaron por haber forjado una carrera desde los suburbios del perredismo, al final demostró que logró la mejor interlocución con el inquilino de Casa Puebla y todo el grupo en el poder.
El trabajo de Cotoñeto, calificado como “excepcional” por la dirigencia nacional perredista, se dice, le permitirá llegar a ocupar algún cargo en el CEN de su partido y/o, en su caso, un espacio en la Comisión Política Nacional.
Y es que dicen que en el PRD poblano el alumno superó al maestro.
Lo cierto es que el futuro político de Cotoñeto está asegurado, toda vez que entregó buenas cuentas a Barbosa, a Jesús Zambrano Grijalva, dirigente nacional del PRD, y a la coalición Puebla Unida.
Ya sólo falta ver qué sucederá con el proyecto del senador, Barbosa, ese que tiene como mira la gubernatura del estado.
Lo que me pregunto es si aquel deseo es en realidad un proyecto serio o un sueño, así es, guajiro.
En twitter: @poncharelazo
