Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 25°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...
Posdata

El 2do informe de Enrique Peña Nieto (luces y sombras)

El presidente, Enrique Peña Nieto (EPN), llega a su segundo informe de gobierno en medio de un contexto marcado por tres particulares momentos que hacen de este periodo de trabajo un ejercicio histórico y muy particular.

La aprobación histórica de 11 reformas estructurales, la debacle económica en la que está sumido el país y la triste popularidad que le ha costado una calificación reprobatoria a su gobierno por parte de la mayoría de los mexicanos.

La bandera que ondea la administración peñista en este segundo año de trabajo es, sin duda, el paquete de las famosas reformas estructurales aprobado por el Congreso de la Unión.

En ese sentido, habrá que subrayar que el segundo informe del presidente, Peña Nieto, está enmarcado por el diálogo, los acuerdos y los consensos logrados -vía el Pacto por México- para cumplir con parte de sus promesas de campaña (266 compromisos firmados).

El mandatario nacional logró, insisto, una mayoría importante en el Congreso que ahora le permite presumir una serie de logros derivados de la aprobación de las reformas: financiera, hacendaria, laboral, en telecomunicaciones, competencia económica, educativa, reforma al Código Nacional de Procedimientos Penales, Ley de Amparo, político electoral, modificaciones en materia de transparencia y la llamada madre de todas las reformas, la energética.

El mote de “El Presidente Reformador” le viene bien a Enrique Peña si comparamos sus logros en este contexto con los de al menos los últimos ex presidentes, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.

Ambos, concentraron su trabajo y su poder en otros rubros como seguridad y una mejora económica que tampoco se vio reflejada en los hechos.

Tanto Fox como Calderón siempre estuvieron pendientes en tratar de mantener sus niveles de aceptación y aprobación en positivo -al alza- aunque no lo lograsen. Nunca le apostaron a los acuerdos obligados con el resto de las fuerzas políticas a las que siempre se enfrentaron con un garrote en la mano.

El presidente, Peña Nieto, pactó una luna de miel en el momento oportuno, la cual provocó incluso una escisión en el PAN y el PRD, los partidos más grandes y poderosos después del PRI que terminó por beneficiarle.

La expectativa ahora está en la expiración del Pacto por México una vez consolidadas las reformas estructurales y los acuerdos firmados con el gobierno peñista, toda vez que los comicios federales del 2015, y los presidenciales del 2018 están en puerta.

Será interesante ver cómo se da el divorcio entre el presidente, Enrique Peña, y el resto de las fuerzas políticas que lo impulsaron a convertirse en el presidente reformador.

Sin embargo, así como el gobierno de la República tiene positivos también tiene negativos, luces y sombras que lo enmarcan.

Y es que el mandatario concentró su trabajo y el de su equipo en darle vida a las famosas reformas pero descuidó otros activos y rubros importantes que les pegaron directamente a los ciudadanos, tales como la pésima economía y sus derivados, la aguda pobreza y marginación; la constante inseguridad y la permanente corrupción.

Y esto se agrava pensando que los resultados de todas las reformas peñistas empezarán a permear en la recta final de su sexenio.

El escenario negativo y de sombras que ataca al presidente del país se dio a partir del cabildeo para lograr las reformas, pues la mayoría de las encuestas aplicadas para medir la aprobación del gobierno de Peña Nieto oscilaron entre un 45% y 62%, mientras que los de rechazo fueron de 21% a 47%.

Empero, en febrero de este año esas cifras se revirtieron y predominó un porcentaje mayor de rechazó y desaprobación al gobierno federal.

La encuesta nacional más reciente, aplicada por Parametría, revela que el 46% de los ciudadanos aprueba el trabajo del presidente, Peña Nieto, mientras tanto el 49% opinó todo lo contrario.

El gobierno peñista atribuye estas cifras a que se descuidó la imagen del presidente por privilegiar la aprobación de las reformas que darán al país nuevas oportunidades y beneficios económicos, particularmente.

En lo particular, considero que actualmente el tema económico es el principal reto del gobierno de Enrique Peña Nieto, toda vez que la ciudadanía continuará reprobando la gestión peñista en tanto no sienta una mejoría sustancial en este rubro y en las cuestiones fiscales.

Los mexicanos necesitan sentir los efectos de la reforma en la materia -en sus bolsillos- para poder otorgar una calificación aprobatoria a la gestión del mandatario nacional, la cual se verá reflejada en las urnas de los procesos electorales que se avecinan.

De lo contrario, la continuidad del proyecto peñista simple y sencillamente podría venirse abajo.

Hay que recordar que el año pasado la economía del país apenas rebasó el 1% en su crecimiento cuando se había calculado y anunciado con bombo y platillo que se lograría en al menos un 3.5%.

El 2015 será la prueba de fuego del presidente, Enrique Peña, quien será calificado a través de la más grande de las encuestas, la elección de la Cámara de Diputados y de nueve gubernaturas que se tendrán que renovar.

En Twitter: @poncharelazo