Doger va con todo (y con todos los priistas) por la gubernatura
El candidato del PRI al gobierno del estado, Enrique Doger Guerrero, está motivado y convencido de que su partido bien podría recuperar Casa Puebla y el control total de la entidad en la próxima elección.
Ni el espionaje, ni los expedientes que se tengan sobre él, ni las amenazas directas e indirectas lanzadas por sus rivales lo asustan.
Doger va con todo y con todos los priistas.
Porque el ex rector, ex edil y ex diputado federal sabe que el de hoy es el reto político más importante en su carrera.
Y ayer, durante su toma de protesta como el abanderado de más peso para el PRI, quedó demostrado que no le tema a nada.
Es más, el candidato priista ya se quiere dar un trompo, como dicen en el barrio, con cualquiera de los otros dos candidatos con mayores posibilidades de triunfo.
Así que Enrique Doger, el Doger retador y altivo de las elecciones, está crecido y quiere ver sangre.
Por lo pronto, ayer la militancia y los liderazgos priistas exhibieron el punch que traen este año abarrotando el Auditorio del Complejo Cultural Universitario (CCU) -en lo que fue su Convención Estatal de Delegados- para ungir y respaldar a su candidato.
Porque aunque por un momento las calles aledañas al CCU fueron un caos por la aglomeración de priistas en el CCU, el evento, según sus protagonistas, fue todo un éxito.
A Doger se le vio confiado, animado, contento, bromista y echado para adelante porque al fin logró lo que tanto quiso desde 2010, ser candidato al gobierno del estado.
Y a pesar de las circunstancias políticas adversas en las que se encuentra su partido y en las que arrancó su campaña, Doger tienen en mente igualar y rebasar a la puntera de la carrera, Martha Erika Alonso Hidalgo, quien ayer, también, fue investida por la Comisión Permanente Nacional del PAN como candidata oficial a la gubernatura de Puebla.
Como se esperaba, en el evento de su toma de protesta como candidato Doger atacó y criticó el gobierno morenovallista, el continuismo, la perpetuidad de los gobiernos panistas, la inseguridad y la pobreza en la que se encuentra el estado.
José Antonio Meade Kuribreña, el candidato presidencial del PRI, junto con el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, y Jorge Estefan Chidiac, líder estatal del expartidazo fueron testigos de la unción de Doger.
Los tres, desde luego, lo vitorearon y arroparon.
Y si Meade, como dicen, tiene acuerdo con el morenovallismo ayer lo olvidó porque se le fue encima al grupo en el poder al criticar el robo de hidrocarburo que se registra en Puebla, así como el feminicidio y la inseguridad que se registra todos los días en la capital, en el gobierno de Luis Banck Serrato.
El abanderado presidencial sostuvo que lo único que quieren para México y para Puebla es ganar la elección del próximo primero de julio.
Empero, el dilema de Meade y de Doger aún no termina, es más apenas empieza porque tienen la necesidad de garantizar las lealtades de sus líderes y estructura, además de evitar a toda costa la traición que los ha matado en los últimos procesos electorales.
Por supuesto la mira está puesta en los priistas menos confiables; aquellos que se les ha visto muy cerca del morenovallismo como Javier López Zavala, Juan Carlos Lastiri Quirós, José Chedraui Budib, Leobardo Soto Martínez, Pablo Fernández del Campo, entre algunos otros mañosos tricolores.
Y a propósito de priistas mañosos, sería bueno que Enrique Doger vaya tomando distancia de Juan Carlos Lastiri porque con eso de que ya se empezó a destapar la cloaca en la Sedesol y en la Sedatu no sea que al rato lo vayan a salpicar de suciedad.
Vamos a ver hasta donde topa la acusación hecha en contra de Rosario Robles Berlanga por el presunto desvío de mil 311 millones de pesos, a través de pagos realizados a empresas fantasmas por parte de la Sedesol y la Sedatu durante su gestión.
Ya veremos si las supuestas auditorias forenses realizadas por la Auditoria Superior de la Federación (ASF), respecto a los ejercicios de 2014 y 2015, resultan ciertas o no.
Eso sí, como dicen por ahí “palo dado ni Dios lo quita”, ¿verdad Chayito?
Así que por el bien de Doger y del PRI más vale que a Lastiri, brazo operador de Rosario Robles, no se lo lleven entre las patas porque vaya que los va a apestar.
¿O me equivoco?
En twitter: @poncharelazo
