Doger, el Pedro bíblico del PRI
Lo único que le faltaba al diputado federal priista Enrique Doger Guerrero para evidenciar su verdadera calaña como político era negar, como Pedro lo hizo con Jesús tres veces según las sagradas escrituras, a su fiel amigo, operador y vasallo, Israel Pacheco Velázquez, y ya lo hizo ayer.
Fiel a su estilo de acomodarse según el vaivén del oleaje político local por fin se decidió a hablar del recién caído líder sindical a quien ni tardo ni perezoso negó cuantas veces pudo.
Marrullero como siempre en el arte de la política, Doger salió al paso de las acusaciones mediáticas que lo pusieron contra la pared por otra presunta traición a su partido, la cual podría acabar esta vez con su doble juego.
Doger negó pero no negó al alicaído dirigente del Suethapip como en su momento Marín lo hizo al esbozar aquella expresión en el escándalo de la periodista y escritora Lydia Cacho: “sí es mi voz pero no es mi voz”.
Es decir, aceptó que Israel Pacheco es su amigo pero intentó aclarar que no es dogerista cuando todo mundo sabe que sí lo es.
Algo así como un sí pero no.
Una aberración que a Doger no se la cree nadie.
Lo único que logró el diputado federal priista con sus declaraciones fue hacer enojar a sus correligionarios, quienes son los verdaderos autores de las acusaciones en su contra por traidor.
Parece que al ex edil y ex rector de la BUAP le dio alzhéimer.
De pronto olvidó que él fue uno de los promotores del intento de derrocamiento en contra del ex gobernador Mario Marín Torres durante el escándalo del “Lydiagate”.
Hizo de lado los berrinches, desmanes, declaraciones y demás acciones emprendidas por él y su tribu en contra del PRI y del marinismo por no haberle otorgado la candidatura al gobierno del estado en el 2010.
Qué extraño que Doger ya no recuerde que a Javier López Zavala nunca lo bajó de chiapaneco ignorante. Que lo ninguneó y demerito cuanto pudo.
Y sin el afán de defender ni al dueño del mote del “gober precioso”, Mario Marín; ni al candidato perdedor del PRI al gobierno del estado, Javier López Zavala, sí es necesario hacer memoria de algunas de las andanzas dogeristas durante el gobierno priista en Puebla.
Es una verdadera lástima que el PRI siga manteniendo a militantes de la estirpe de Enrique Doger, quien no se ha cansado de desprestigiar a sus dirigentes estatales, a sus delegados, a sus compañeros de partido y ahora hasta quienes lo ayudaron a construir la poca estructura política con que cuenta como Israel Pacheco.
Quien no conozca a Enrique Doger que lo compre.
Aunque intente distraer su relación y ahora su divorcio obligado con el ex líder del Suethapip, todo mundo conoce la relación estrecha, política, social y económica que, dicen, ambos tenían.
¿Quién podría estar preocupado con el supuesto avance o crecimiento político del amigo favorito de Ia familia Pacheco Velázquez, cuando al ex edil no lo quieren ni en el CEN del PRI?
Tanto César Camacho Quiroz, dirigente nacional del PRI; como Ivonne Ortega Pacheco, secretaria general del tricolor, tienen atravesado a Enrique Doger y esperan pacientes el momento de ponerlo en su lugar.
Saben perfectamente que Doger acostumbra el doble juego y ya no están dispuestos a tolerarlo.
Por algo el gobierno federal le negó la delegación del IMSS, la del Issste y otros tantos espacios y beneficios por los que presionó, berreó y exigió en vano.
Bien dicen, crea fama y échate a dormir.
En twitter: @poncharelazo
