Doger, Blanca y la marca PRI
Ante la grave crisis interna y la complicada situación por la que atraviesa el priismo poblano, lo mejor que pudieron haber hecho Blanca Alcalá Ruiz y Enrique Doger Guerrero, ambos legisladores, fue pactar un acuerdo que les permita competir y participar a los dos en los próximos comicios locales.
Y es que tanto la senadora como el diputado federal bien saben de lo agotada y desgastada que se encuentra la marca PRI en Puebla.
Si bien a nivel nacional las encuestas y la tendencia electoral es favorable para el Revolucionario Institucional, en la localidad los militantes y líderes de este partido son unos muertos vivientes.
La vida política del PRI poblano pende de un hilo y está a punto de caer.
Sus vicios, sus ambiciones y los rencores entre priistas son el acabose del partido de los tres colores de cara a los próximos comicios federales, donde parece que apenas podrían lograr tres o cuatro diputaciones.
En el PRI poblano, únicamente sobreviven dos corrientes que pudieran dar la batalla final como oposición y competir con serias posibilidades de ganar en la disputa de la gubernatura, tanto la mini como la constitucional de seis años (2016 y 2018).
Y los dos grupos que han logrado sobrevivir y mantenerse vigentes, con serias posibilidades de competencia, son precisamente el blanquismo y el dogerismo.
Los líderes de ambas expresiones, hay que decirlo, cuentan con buen posicionamiento en la capital por haber sido ediles, aunque en el interior del estado estarían en pañales porque los dos legisladores enfocaron sus baterías para hacer gestión únicamente en la ciudad.
Por ello los dos, también, ya trabajan en el posicionamiento de sus imágenes en el interior del estado, Blanca Alcalá con las “brigadas blancas” y Enrique Doger con los “encuentros con los ciudadanos”.
Tanto Blanca como Enrique saben perfectamente que el PRI únicamente tendría posibilidades de una futura competencia electoral con la imagen de cualquiera de los dos, toda vez que el marinismo está en franca decadencia mientras que el zavalismo está estancado y carece de credibilidad y luz propia.
Al menos, las dos corrientes, tienen algo de lo que carece y no existe en el PRI poblano, organización, madurez política y ganas de competir.
Ojalá que reflexionen sus posturas de invitar a su alianza a Juan Carlos Lastiri Quirós, subsecretario de la Sedesol, quien está comprometido particularmente con su proyecto personal guajiro de llegar a la gubernatura del estado.
La verdad es que Lastiri, debe reconocerlo, tiene muy pocas posibilidades de lograr la candidatura al gobierno por el PRI.
Sus números, sus mediciones, no dan para tanto.
Y es que no sólo se requiere dinero público para hacer precampaña y posicionar la imagen; hay algo que se llama confianza, que es lo que Lastiri no proyecta por su simple, llana y dura imagen como priista y funcionario.
Lo cierto es que el CEN del PRI no puede volver a meter las cuatro patas y equivocarse de nuevo en el reacomodo priista en Puebla.
Ni siquiera hay mucho que estudiar, medir o analizar en torno a las posibilidades de sus militantes con posibilidades a la gubernatura del estado.
Aquí no hay más, o es Blanca Alcalá o Enrique Doger quienes le tendrían que disputar la próxima gubernatura al gallo giro y bien entrenado que posee el morenovallismo y el PAN, Tony Gali, el presidente municipal de Puebla.
Esto es muy sencillo, la marca Tony Gali rebasa por mucho y aplastaría de tajo en cualquier escenario la del PRI, por si sola.
El PRI requiere de la imagen fresca de un buen candidato para poder competir o de lo contrario está muerto.
Será interesante ver qué sucede en una confrontación hombre a hombre, personaje contra personaje en el contexto que aquí se maneja. Particularmente, porque si hay alguien popular, con buena aceptación entre la ciudadanía, con arrastre, penetración, buena percepción y confianza, ese es el edil poblano.
A Tony Gali cualquier gallo le pongan enfrente -en el PRI- le baila con la navaja bien filosa y amarrada.
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Nuevos proyectos en la BUAP
La BUAP y el gobierno del estado, el rector Alfonso Esparza Ortiz y el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, continúan impulsando el desarrollo y crecimiento de la máxima casa de estudios poblana.
Tan sólo ayer anunciaron la construcción de un nuevo hospital de grandes especies en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, además del edificio “C” y el auditorio inaugurados, que dotará de beneficios directos tanto a los estudiantes como a la ciudadanía en general.
El hospital, hay que subrayarlo, pretende ser un espacio en el que se atiendan distintas especies y razas animales de las más grandes, las que sólo se atienden en espacios del extranjero.
Se tiene el proyecto de lograr un gran hospital que pudiera albergar a grandes ejemplares como los que poseen zoológicos como Africam Safari, felinos, por ejemplo.
El nuevo proyecto que impulsa el rector Alfonso Esparza pretende ser uno de los más ambiciosos de la BUAP, ya que la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia podría albergar uno de los hospitales animales más importantes del país.
Por lo pronto, aún se estudian los alcances, los recursos y todas las posibilidades para hacer de este nuevo proyecto un emblema académico, de desarrollo y crecimiento para la BUAP.
Sin duda, la BUAP de Alfonso Esparza ha alcanzado la madurez, la estabilidad económica, laboral y universitaria que requería la máxima casa de estudios en estos tiempos, en los vaivenes políticos por los que atraviesa Puebla y el resto del país.
En Twitter: @poncharelazo
