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Desastre en las juntas auxiliares

Algo tendrá que hacer el Cabildo poblano, sus regidores, la LIX Legislatura local y sus 41 diputados para poner orden en las juntas auxiliares poblanas y meter en cintura a los aspirantes a ediles de aquellas demarcaciones que parecen pueblos sin ley.

El desorden en que se encuentran, lamentablemente, es herencia de gobiernos municipales y legislaturas pasadas, las cuales, hay que decirlo, permitieron que en las elecciones de aquellas presidencias y colonias imperara la ley del más rico y del más fuerte.

Y es que es un secreto a voces el hecho de que los partidos políticos tengan las manos metidas en las juntas auxiliares y en los cientos de candidatos que se han pronunciado por convertirse en ediles de aquellos puntos poblados de la capital.

Un claro ejemplo del cochinero heredado en las juntas auxiliares por parte de gobiernos salientes, como el de Eduardo Rivera Pérez, se dio en Zaragoza y San Baltazar Campeche.

En ambas juntas, gracias a Eduardo Rivera, sus ediles gozaron de “la vida loca” por sus parrandas, fiestas, desmanes y excesos.

Tan sólo en la de Zaragoza, el gobierno riverista permitió que el edil antorchista, Alejandro Lázaro Martínez, hiciera y deshiciera a sus anchas, que instalara bares sin el permiso correspondiente, que golpeara mujeres impunemente y que se diera vida de magnate a costa, se dice, de los recursos de la junta auxiliar.

Alejandro Lázaro, incluso, fue acusado por los propios habitantes de su demarcación de haber desviado cientos de miles de pesos para su beneficio personal. Además, aún carga con la queja de estar impulsando con dinero del erario a su sobrina, Flor Lázaro Martínez, para que lo sustituya en el cargo y continúe el negocio de familia.

Empero, Eduardo Rivera y Eduardo Alcántara Montiel, ex secretario de Gobernación, nunca quisieron encontrar las irregularidades financieras cometidas por este sujeto y evidenciadas por los propios colonos de Zaragoza.

El caso de San Baltazar es muy similar, sólo que el edil de aquel lugar, Juan Manuel Colín García, se vio inmiscuido en asuntos aún más graves, relacionados con drogas.

Sucedió en el hoy desaparecido Bar “Dyangos”, en septiembre de 2011, cuando elementos de la Secretaría de Seguridad Pública realizaron un operativo en el lugar y sus alrededores para asegurar a cuatro narcomenudistas.

Los detenidos en aquel evento fueron presentados ante la PGR y se presumió que uno de ellos era el edil auxiliar de San Baltazar.

Extrañamente, luego de estas acciones, se promovió el amparo 334 / 2012 en el Juzgado Segundo de Distrito para proteger al edil auxiliar Juan Manuel Colín.

Entonces, también el gobierno de Eduardo Rivera guardó silencio y el caso se echó al archivo muerto de las autoridades.

Hasta el momento no hay junta auxiliar de la capital poblana que no esté infestada de propaganda electorera de sus más de ochenta, noventa o cien aspirantes, quienes se tomaron la libertad de pintar bardas, contaminar la ciudad con volantes, así como de organizar fiestas en las que circula el alcohol y hasta la droga.

No entiendo cómo es que todavía exista alguien que dude del complot armado en Canoa para echarle a perder a Tony Gali, presidente municipal de Puebla, su primera gira de trabajo en el lugar.

Por favor, señores, es evidente la mano que meció la cuna de aquella manifestación en la que utilizaron a las mujeres como carne de cañón.

Ojalá que Gobernación Municipal y sui titular, también, pongan más atención para anticiparse a estos eventos y se eviten malos ratos al edil capitalino.

Eso sí, ante todo esto queda la duda de si habría sido viable o no haber desaparecido las juntas auxiliares como se tenía planeado desde un principio en el Congreso del Estado.

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* Sigue apareciendo el cochinero de Lola Parra

Con la novedad de que en el ayuntamiento de San Pedro Cholula continúa apareciendo el cochinero que dejó la ex edil, Dolores Parra Jiménez, quien asumió su cargo como una modesta contadora y lo terminó este año como una exitosa empresaria.

Así es, Lola Parra, se hizo, al parecer, de varias propiedades, negocios y de al menos un par de gasolineras ubicadas en su municipio donde capoteó las deudas, evadió los compromisos y amasó una fortuna millonaria.

Empero, tal parece que para la ex edil “lo mejor está por venir”, toda vez que dejó un marranero administrativo y financiero en San Pedro que no tiene fin.

De entrada, evadió 243 observaciones hechas por la Secretaría de Salud al rastro de la zona, el cual operaba en condiciones insalubres y dio la orden de que siguiera operando a pesar del foco de infección que representaba el lugar.

En los ingresos del rastro también existen graves irregularidades detectadas y ya comprobadas por la actual administración encabezada por el presidente, José Juan Espinosa Torres.

Y ya ni decir del servicio de limpia que tenía una deuda millonaria con la empresa que ofrecía el trabajo. Dadas las circunstancias, el Cabildo de San Pedro tuvo la necesidad de aprobar un crédito por 5 millones de pesos para poder restaurar el servicio de limpia.

Se dice que en los próximos días podría salir a relucir parte de las irregularidades financieras cometidas por el gobierno de Lola Parra en San Pedro Cholula.

Por cierto, ayer en esta comunidad se registró saldo blanco en el festival de huehues organizado por la ciudadanía, y en el que se implementó un operativo de seguridad donde estuvo prohibido el alcohol, tal como debió darse en Huejotzingo.

En twitter: @poncharelazo