Debacle priista
Muy lejos del PRI que llenaba plazas, salones sociales, estadios, dependencias, explanadas, el zócalo y hasta las avenidas de Pueblas más transitadas se encuentra el instituto político que aún encabeza el diputado local, Pablo Fernández del Campo Espinosa.
El PRI poblano está muy lejos del cielo, pero muy cerca del infierno.
Los priistas, los pocos líderes de las cientos de corrientes que existen en el comité de Puebla, están desesperados.
Personajes destacados del priismo poblano, como la senadora, Blanca Alcalá Ruiz, Enrique Dóger Guerrero, Javier López Zavala, Jorge Estefan Chidiac, Alejandro Armenta Mier, entre algunos otros de menor rango, abandonaron su partido en el estado.
Prefirieron correr y salir por la puerta de atrás del PRI que enfrentar al poderoso gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, quien, saben, tiene controlado hasta el último rincón poblano.
Tal vez Juan Carlos Lastiri Quirós, subsecretario de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la Sedesol federal, sea el priista poblano mejor proyectado en la política nacional y eso abone a sus aspiraciones locales.
El cargo que le confirió la titular de la Sedesol, Rosario Robles Berlanga, le ha permitido a Lastiri, pensar en lanzar su propio proyecto rumbo a la gubernatura del estado en 2018. Por encima, incluso, de otros personajes bien posicionados, como Blanca Alcalá.
Mantiene buena relación con el grupo en el poder poblano, cuenta con recursos y con margen de maniobra. Tal vez le falta arraigo, porque también se recuerdan sus escándalos.
Sin embargo, el resto de los priistas están dispersos y metidos en temas federales, apoyando la causa peñista.
Guillermo Deloya Cobián sólo ha dado bandazos sobre una posible ofensiva contra el gobierno y en beneficio del PRI que no termina por organizarse.
No se ve por dónde el partido de los tres colores pudiera resurgir y volverse a armar para intentar recuperarse de los embates de la estructura gubernamental en Puebla.
El PRI se mantiene en su rincón haciendo sombra, como en el boxeo, pero hasta ahí.
¿Y el resto de sus líderes?
¿Y su cargada?
¿Y el poderoso marinismo?
¿Dónde está el crítico de Enrique Dóger?
¿Dónde la estructura con la que ponía de cabeza al marinismo e intercambiaba favores?
¿Y Zavala?
¿Dónde están los delegados federales del presidente, Enrique Peña Nieto?
En aquellas dependencias se siguen quejando, incluidos los propios delegados, de la falta de apoyo y recursos económicos.
Siguen esperando las órdenes de sus líderes políticos nacionales.
El gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, les ha ganado todas las partidas políticas que en Puebla se han jugado.
Al PRI la política en Puebla ya parece no importarle.
Y lo peor es que la expectativa con respecto a sus nuevos diputados locales es la misma, tal vez peor.
Ni con sus honrosas excepciones, como Pepe Chedraui, ni con toda la experiencia legislativa de Víctor Manuel Giorgana Jiménez, el PRI va a poder hacerla de contrapeso y oposición en Puebla y el Congreso.
El PRI que pretende organizar el nuevo delegado regional de la zona sur del Comité Ejecutivo Nacional tricolor, René Juárez Cisneros, está muy lejos del comité que existe en Puebla.
Se ve que ni conoce, ni nadie lo ha puesto al tanto de la debacle priista interminable.
En twitter: @poncharelazo
