De panistas que no olvidan su pasado tricolor
El actual diputado por el Partido Acción Nacional (PAN), Mario Rincón González, dejó ver que todavía corre por sus venas el ADN del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y en una reciente declaración recordó uno de los líderes más entrañables del ex partidazo en Puebla.
Resulta que el legislador albiazul al fijar postura sobre la promoción adelantada del ex alcalde de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, de cara a la elección 2018, hizo suya una frase que acuñó el ex gobernador, Melquiades Morales Flores.
"Hay que ponerse una bolsa de hielo en la cabeza", expresó para quienes tienen alguna aspiración puesto que en este momento resulta muy adelantado hacer una promoción personal.
Bien dicen que no se puede negar la cruz de su parroquia y al diputado Rincón González le salió su lado priista, aunque ahora sea panista morenovallista.
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Que la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Rosario Robles Berlanga, pareciera molesta y hasta cortante en su última visita a Puebla pudo ser motivado por los ataques que recibió en redes sociales por su comentario desatinado en contra de los periódicos.
Y es que el 23 de agosto la encargada de la dependencia federal dijo que los periódicos sólo sirven para "matar moscas y limpiar vidrios", comentario que ofendió a la comunidad periodística por lo que Robles tuvo que ofrecer una disculpa en su cuenta de Twitter.
La declaración la hizo en su intento por defender al Gobernador de Chihuahua, César Duarte: “Los tormentos van y vienen, los periódicos se hicieron para matar moscas y limpiar vidrios, pero la vida, y que Dios les dio una segunda oportunidad, esa sí, no la compra uno con nada y ustedes están aquí vivos, fuertes y sanos y eso es importante”, dijo Robles en alusión al accidente en helicóptero que sufrió el mandatario el año pasado.
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Que la titular del área de Comunicación Social de gobierno prefiere tomar atribuciones que no le corresponden y no promover la libertad de expresión entre funcionarios y medios de comunicación local.
Parece desesperada en querer tener el control absoluto de lo que los reporteros preguntan y lo que los secretarios y miembros del gabinete responden y cuando una pregunta resulta incómoda para en seco la entrevista.
Algunas veces dirige la conversación entre ambas partes y en el momento en el que cree perder el mando entre los reporteros de la fuente frena a toda costa la continuidad del cuestionamiento y se lleva a los funcionarios.
Tal vez no sea esta la primera vez que entre compañeros surge la molestia de la actitud de la señora en cuestión pero de que alguien debe decirlo, debe decirlo.
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