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Crisis en los partidos, de cara al 2018

Los partidos políticos más importantes y punteros de cara a la próxima elección del 2018 atraviesan una nueva crisis que puede resultar muy peligrosa para sus objetivos y aspiraciones presidenciales.

Y es que pareciera que el resultado de la elección en el Estado de México y en Coahuila ya le descompuso los planes y proyectos a los partidos más grandes en México.

Los más afectados con esto, desde luego, son Morena y el PAN.

Porque por ahora, el PRI parece, al menos en apariencia, la fuerza política más tranquila con los resultados de los comicios del domingo 4 de junio pasado.

Porque al final el partido tricolor siempre sí gano Coahuila con su candidato al gobierno, Miguel Riquelme, quien obtuvo -según el Instituto Electoral de Coahuila- 482 mil 534 votos del cómputo total de las actas.

En tanto, Guillermo Anaya, candidato del PAN, logró 451 mil 541 sufragios, lo que lo dejaría en segundo lugar.

Los priistas, como lo dije antes, vaya que tomaron un respiro con el triunfo de Alfredo del Mazo en El estado de México y ahora con el de Riquelme.

Sin embargo, el PRI aún no pude cantar victoria porque tampoco tiene nada ganado ni asegurado en 2018.

Muy al contrario, el crecimiento de Morena resulta muy peligroso para el PRI y su próximo candidato o candidata presidencial, quien tendrá que batallar para intentar retener las llaves de Los Pinos.

Por lo pronto, el reciente resultado electoral ya metió en una guerra a los panistas que buscan la candidatura presidencial, la cual está bajando a los mandos medios y bajos del PAN en los distintos estados del país.

En Puebla, al menos, la guerra que libran los panistas-morenovallistas no cesa y si no aplican una buena estrategia para emplear y permear la operación cicatriz el panorama político-electoral se les puede complicar.

Parece que los panistas que mandan en Puebla no han entendido que el escenario en el estado y el resto del país es otro y deben ser más abiertos, sensibles y magnánimos.

Y es que si Martha Erika Alonso, secretaria general del comité estatal panista, es la carta fuerte de Acción Nacional en 2018 entonces debe mostrar una total apertura no sólo con los propios panistas sino con todos los sectores en Puebla.

Trascendió que tan sólo en la conferencia de prensa que recién ofreció a los medios, junto con el dirigente estatal panista, Jesús Giles Carmona, se sentía un ambiente tan tenso que los reporteros y fotógrafos optaron por tomar declaraciones y salir disparados del lugar.

Los panistas deben recomponer su partido, su situación en Puebla y su relación tanto dentro como fuera de su partido.

Deben observar el ejemplo de Morena en la elección del Estado de México, donde por confiados los pejistas perdieron la elección.

En 2018 los comicios en Puebla serán una lucha entre el PAN y Morena, así que tanto panistas como pejistas deben preparar su ruta y su escenario desde ahora.

Y en Morena las cosas están igual.

A partir de la derrota en el Estado de México ya se vio que tampoco son invencibles y tienen que ser muy cautos, menos soberbios y más humildes.

Ya se vio que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tampoco gana en automático.

Así que los nuevos liderazgos en Morena deben entender que si el discurso y el proyecto de AMLO son reales entonces deben acercarse más y de mejor forma al pueblo.

En el caso del PRI las cosas no mejoran.

En el partido tricolor hay cada vez más aspirantes a todo que ya no se sabe quién es quién. Ni quién es confiable y quién no.

El empleado de Rosario Robles Berlanga, titular de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós, se cree el nuevo amo y señor del PRI.

A estas alturas Lastiri cree que él es quien manda, ordena y decide lo que se debe hacer en el ex partidazo.

Los priistas no entienden, ni entenderán, que los ciudadanos están cansados de lo mismo y de los mismos. De las triquiñuelas y del dedazo priista.

No se ve de qué forma puedan los priistas armar un trabuco para disputar la gubernatura en 2018.

Y el PRD está igual o peor.

El sol azteca en Puebla es un partido que no vale nada.

Ante la salida de los barbosistas el PRD se desfondó y quedó a merced del PAN morenovallista.

Su dirigente, Socorro Quezada Tiempo, está más sola que nunca, por eso ahora está rogando e implorando a Morena y al peje una alianza de izquierdas.

Porque si esa alianza no se da el PRD sólo vale un pepino.

Veo más posible que el PRD se sume nuevamente al PAN en Puebla por los acuerdos nacionales para 2018.

Al tiempo.

En twitter: @poncharelazo