Con Guillermo Pacheco, gobernador interino, ¿quién tiene el control del estado?
El nombramiento de Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino del estado de Puebla tiene muchas lecturas y mensajes que, desde luego, mueven el mapa político de Puebla.
La más importante, tal vez, es que Morena y Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, llevan mano en el control del estado.
La llegada de Pacheco Pulido al gobierno no es más que la avanzada de Morena a Casa Puebla, una vez que se realice la elección extraordinaria para definir quién será el mandatario estatal por los próximos años.
Porque Don Guillermo, o el maestro Pacheco, como le dicen sus amigos, asesoró en temas legales a Luis Miguel Barbosa Huerta, ex candidato de Morena al gobierno y posible gallo para los comicios extraordinarios.
De sobra está decir que Barbosa tiene una excelente relación con el jurista, quien siempre se ha caracterizado por ser un hombre prudente, de leyes, discreto y con una inteligencia en materia de derecho envidiable.
Tal vez su único y más grave error en la vida pública y política del país fue la mancha que sufrió su imagen por el tema de la periodista Lydia Cacho Ribeiro, quien lo hizo responsable también de su detención, tortura y encarcelamiento ordenado por Mario Marín Torres, el ex gobernador poblano.
A Pacheco lo acusó la también escritora de haber sido parte de aquella confabulación para encarcelarla por órdenes del empresario Kamel Nacif, el mentado rey de la mezclilla.
Sin embargo, hoy por hoy la vida le sigue sonriendo a Don Guillermo Pacheco, quien a sus 85 años de edad acaba de demostrar que en política el que respira aspira.
Porque eso sí, hay que tener los suficientes pantalones y el valor para entrarle a una gubernatura en la que se te podría ir de las manos la poca o mucha gran reputación que tienes como político y especialista en leyes.
Y vaya que Guillermo Pacheco tiene agallas.
Otro mensaje interesante que deja el nombramiento del nuevo gobernador interino es que por fin, después de 28 días de la muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo, Puebla tendrá certidumbre y certeza de un gobierno que tiene muchos retos.
Retos y desafíos interesantes que deberán permitir que la paz social, la tranquilidad y la gobernabilidad en el estado lleguen y estén garantizadas.
Sobre todo ahora que el robo de hidrocarburo se ha vuelto toda una lucha de parte del gobierno federal, y de todos y cada uno de los estados en los que se registra el mayor número de casos.
Pacheco Pulido debe darle a Puebla esa tranquilidad porque la inseguridad tanto en la capital como en el interior del estado está que arde.
Un mensaje más que deja la designación del gobernador interino es que el 24 de diciembre pasado el morenovallismo, corriente del PAN que le arrebató al yunque su partido, llegó a su fin.
En ese helicóptero que se accidentó y les quitó la vida a los padres del morenovallismo también se fue la capacidad e inteligencia del grupo, por lo que ese sector panista tiene que reacomodarse y refundarse.
Ha quedado claro que no fueron capaces ni de sostener una propuesta sólida para ganar el interinato, ni mucho menos tienen un líder que siga organizando, planeado y mandando como antes se hacía.
El ex morenovallismo deberá convertirse ahora en galismo o galicismo si es que quiere sobrevivir.
Porque no hay que ser tan sabios para entender que el más popular, sensato, honrado, sensible, abierto, democrático e inteligente de los ahora ex morenovallistas es Tony Gali, el ex gobernador del estado.
Y en ese sentido, deberían actuar los panistas, quienes están que no creen todo lo que sucede en Puebla luego de la muerte de sus líderes.
Vamos a ver ahora quién es el valiente y el guapo que decide levantar la mano para ser candidato a gobernador en la extraordinaria, luego de ver que Guillermo Pacheco es el interino y seguramente Luis Miguel Barbosa el candidato de Morena.
Porque el escenario no podría ser mejor para Barbosa, quien cuenta con el apoyo irrestricto del presidente AMLO, de la estructura del gobierno federal y ahora con la del estado para poder convertir su sueño más deseado: ser el gobernador de Puebla.
Ya sólo le falta un detalle: ser el mejor posicionado en las encuestas de Morena.
Mientras tanto, en el PAN hay caras largas, desánimo y desconcierto.
No hay más que volver a las bases que lo encumbraron con el morenovallismo.
No hay más que reflexionar y tratar de hacer un papel digno en la elección extraordinaria.
Y es que hasta el PRI se ve más del lado de Guillermo Pacheco y de Morena que del PAN para una posible coalición.
Además, hay que subrayarlo, con Pacheco el marinismo vuelve a respirar.
Cosas de la política, de la vida y de aquellos que ya se fueron.
En twitter: @poncharelazo
