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Complicado panorama tricolor

Muy atento leí la columna del periodista y amigo, Ricardo Morales, sobre la crisis que vive el PRI de cara a los próximos comicios locales del 7 de julio, día que se elegirán a los nuevos 217 ediles poblanos y a los 41 diputados locales.

En general, coincido con su análisis y su mensaje.

Y es que los priistas parecen muy confiados del resultado de la nueva batalla electoral que librarán dentro de muy poco.

Sin embargo, creo que están pecando de soberbios.

Su actitud es muy, pero muy peligrosa, debido a que el enemigo que tienen enfrente se mueve para ganar la próxima elección, para demostrar que el estado es de su propiedad y nada más.

La pasividad del dirigente estatal del PRI, Pablo Fernández del Campo, es excesiva.

La vanidad de Fernando Moreno Peña, delegado nacional tricolor, parece haber rebasado los límites de la confianza y la credibilidad.

Habrá que recordarles que las elecciones no se ganan con saliva, sino con dos elementos de suma importancia: Con dinero y con gente.

Con mucha estrategia, además.

Me atrevo a decir que la actitud de ambos líderes priistas pudiera reflejar un nerviosismo delicado que no llevará a nada bueno al PRI.

Mientras los operadores de la coalición Puebla Unida negocian, pactan, amarran, acuerdan y suman fuerzas, los priistas parecen asustados o muy confiados.

Ni la imagen del presidente, Enrique Peña Nieto (EPN), ni las fuerzas del candidato del PRI a la presidencia municipal, Enrique Agüera Ibáñez, podrán contra el batallón que está reclutando el PAN.

Ambos necesitan apoyos de sus partidos y no la simulación que están viviendo.

Veamos por qué.

El PAN y los operadores del grupo morenovallista han logrado negociar con personajes, como “El Camaleón de la Política”, José Juan Espinosa Torres, quien a pesar de haber lanzado vituperios y escupido las acciones del actual gobierno de Puebla es casi un hecho que podría sumarse a sus intereses.

El diputado, conocido también como “El Niño Naranja”, habría negociado sumarse a la alianza panista a cambio de ser candidato a edil por San Pedro Cholula.

Ver para creer.

Hay que recordar que José Juan Espinosa es esposo de la priista, Nancy de la Sierra, delegada federal del Programa Oportunidades en la entidad. Además, ya brincó como chapulín del PRI a Convergencia; del morenovallismo a Morena, con el Peje, y ahora volverá a su rebaño.

Empero, mientras todo esto sucede, el PRI está tirado en la hamaca.

Los priistas que hoy controlan al tricolor poblano han dejado mucho que desear con sus actitudes.

Durante la puja por la candidatura al ayuntamiento de Puebla estaban metidos de lleno en la operación para favorecer a su gallo, dictaban columnas, manipulaban las redes sociales, las conferencias de prensa y enviaban muchos mensajes.

Una vez que Enrique Agüera ganó la candidatura, los priistas ahora se hacen de la vista gorda con todo.

Es más, se la pasan criticando todo lo que observan.

Y los dirigentes estatales del PRI, bien gracias.

No entiendo la actitud de los priistas que dicen operar todo en su partido.

Tal vez sería mejor que se pongan a trabajar y a demostrar que quieren ganar los próximos comicios.

Que simulen, al menos, que les interesa su partido y no sólo sus acciones personales.

¿De qué sirve que se hayan quedado con el PRI?

Deberían estudiar cómo resolver problemas, como el que ya se les vino encima en el Congreso del Estado con su bancada.

Y es que resulta que de 16 diputados priistas que llegaron para formar parte de la LVIII Legislatura local, ahora, el grupo parlamentario tendrá sólo 13.

Resulta que el suplente del diputado chapulín, el priista, David Espinosa Rodríguez, quien abandonó su curul para buscar la candidatura a edil por Chietla, Gabriel Hernández, va a rendir protesta mañana miércoles a su cargo -durante la Comisión Permanente del Congreso- y a presentar, de inmediato, un escrito en el que anunciará su salida del grupo parlamentario para sumarse al del PAN.

Le va a clavar un puñal más al PRI y a sus dirigentes estatales.

La renuncia del legislador priista a su bancada se suma a las que en su momento realizaron, Víctor Hugo Islas Hernández, hoy del Panal, y Alejandro Oaxaca Carreón, quien se hizo diputado independiente por así convenir a sus intereses personales.

Así que el PRI se quedará sólo con 13 de 16 diputados locales.

Pero, insisto, y la dirigencia priista, ¿dónde carajo está?

¿Y así piensan ganar la próxima elección?

Ups, perdón. ¿No los habré despertado?

En twitter: @poncharelazo