Ciudadanos vs delincuentes en Puebla
Los delincuentes en Puebla llevan navajas, armas, caminan con la impunidad en la mano y un sistema penal como escudo protector. Se dan valor de robar, golpear, violar y matar a sus víctimas porque saben que aunque los agarren, pronto estarán libres.
Los ciudadanos caminan por las calles con miedo, se suben al transporte público aterrorizados, van al banco pero no saben si regresarán sanos y salvos a sus casas o negocios. Son víctimas de los delincuentes, del sistema penal, de una histeria colectiva y un hartazgo que ya no deja vivir a nadie en paz.
La Policía hace un esfuerzo, que no es suficiente, para detener a delincuentes. Se ven limitados por la falta elementos, equipo, capacitación, incentivos, respeto y confianza de la gente y, sobre todo, porque saben que el sistema penal dejará libres en pocos días a los pocos delincuentes que atrapen.
Con este terrorífico escenario, la única arma que tienen los ciudadanos es la autodefensa, la organización, la protección entre vecinos, la voluntad solidaria y el valor de enfrentar a sus victimarios.
La autoridad llama a esta reacción: linchamiento.
La gente le llama justicia por cuenta propia.
A partir del violento asalto a los pasajeros de la ruta 68, el pasado sábado, se generó una reacción social solidaria para detener, golpear y entregar a las autoridades a los presuntos delincuentes.
Hay un llamado en redes sociales para linchar a los presuntos asaltantes de la ruta 68.
Ya se tienen identificados domicilios de donde están los presuntos asaltantes.
La respuesta de la autoridad fue que “vigilarán” las casas de los presuntos delincuentes para que no sean linchados.
Y la advertencia de que el ciudadano que participe en un linchamiento será objeto de un proceso penal.
Legalmente las autoridades tienen razón.
Pero ante la ola de violencia su advertencia a la ciudadanía sólo provoca mayor indignación.
En el barrio de Santiago, en Loma Encantada, en la colonia Aquiles Serdán, en San Martín Texmelucan, en Tehuacán y en todos los rincones ya se da un enfrentamiento cara a cara entre delincuentes y ciudadanos.
No hay de otra.
Si los ciudadanos no actúan y se defienden, ¿quién lo hará?
¿La Policía?
¿En serio?
Por el momento van dos presuntos ladrones linchados en Tehuacán.
¿Cuántos más faltan?
La verdad, los que sean necesarios.
La sociedad no pierde nada.
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Lo que empezó como una promesa de elección democrática e histórica por la competencia entre dos mujeres para ocupar la Dirección de la Facultad de Comunicación de la BUAP, se ha convertido en una bomba de tiempo.
Por un lado, Israel O’farril pretende imponer a Angélica Mendieta para mantener el control de la Facultad.
Por otro lado, Patricia Durán, ex directora de la Facultad, quiere regresar al poder a través de Norma Angélica Martínez.
Es una vieja rivalidad entre Durán y O’farril.
La elección ya no tiene nada de democrática y camina rumbo a la confrontación con todo lo que implica la guerra sucia.
Lo cierto es que ni Durán, ni O’farril han podido llevar a la Facultad al nivel académico que se requiere.
O’farril tiene más que perder en esta guerra sin tregua.
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