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Choque de trenes en 2016, ganar o ganar

Tanto en el PRI como en el PAN, en ambos partidos en Puebla, ya se velan armas y se preparan las distintas estrategias para poder competir e intentar ganar la elección en la que se definirá la minigubernatura del estado por un año con ocho meses.

Ya sólo falta que en el PRI se defina quién será su contendiente, si Blanca Alcalá Ruiz o Enrique Doger Guerrero.

Por el PAN y la posible coalición que se menciona será Tony Gali, presidente municipal de Puebla, el candidato.

La batalla electoral que se avecina será histórica, de antología, lo mismo que el resultado y la designación del nuevo gobernador poblano.

La próxima elección, sin duda, será el preámbulo de 2018, el inicio de la carrera presidencial en todo el país y de la constitucional -la de 6 años- de la entidad.

En 2016 se juega el futuro de priistas y el de los morenovallistas.

Ya se dijo: si no hay 2016 mucho menos habrá 2018 para ninguno de los bandos.

Y es que en la elección que se avecina tanto los priistas como los morenovallistas se jugarán el todo por el todo, gobierno, poder, honor, vida política y su sobrevivencia.

Si el morenovallismo pierde la elección, su progenitor, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, estaría prácticamente acabado, lo mismo que su carrera política y sus aspiraciones presidenciales.

Sería muy difícil que pudiera trascender si le ganan los comicios y le devuelve el gobierno al PRI.

En cambio si gana, no hay duda que el gobernador poblano será un serio competidor a suceder en el cargo al presidente Enrique Peña Nieto (EPN).

O al menos tendría la oportunidad de negociar su posición y posible candidatura con la élite del poder, la cual lo vería como un operador político muy importante ante las posibles candidaturas del Andrés Manuel López Obrador (AMLO), líder de Morena; y de El Bronco, Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León.

No hay duda que el peñismo necesitará aliados para poder retener y postergar el poderío y gobierno del PRI una vez que tenga que ceder el cargo, por lo que sus asesores no dudarán en hacerse del apoyo de buenos operadores que le permitan un cambio de poderes lo más conveniente posible.

Es por ello que el gobernador Rafael Moreno Valle ya empezó a mostrar sus cartas, su juego y las fichas con que cuenta para apostar.

El nombramiento que le otorgó el líder nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés, el de Coordinador de Vinculación Política es lo que el mandatario esperaba para poder tener margen de maniobra y manga ancha para moverse por todo el país.

Este enroque se suma a la negociación pactada con los dueños del PRD nacional, Los Chuchos, quienes cabildearon para que Luis Maldonado Venegas, diputado federal perredista y uno de los operadores más importantes del morenovallismo, llegara a la presidencia de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados.

Así que el juego morenovallista ya empezó a hacer cambios y reacomodo de cartas, por lo que ya mueve su maquinaria de cara a 2016.

En el caso de los priistas, si estos recuperan el gobierno del estado, con apoyo del peñismo, estarían con serias posibilidades de retener el gobierno en 2018 y garantizar una votación copiosa en la elección presidencial.

No hay duda que el regreso del marinismo al poder barrería con todo lo que pudiera oler a morenovallismo, la revancha estaría consumada.

Empero, si el PRI pierde los comicios locales entrantes estaría en serios problemas de mantenerse como un partido serio y una opción real de gobierno en Puebla.

Habría una purga juiciosa y una limpia total en el PRI local.

Eso sí, aún falta que los priistas salgan bien librados y “unidos” de lo que será su proceso interno para definir a su gallo, quien competirá por ellos en 2016 para tratar de derrocar al morenovallismo del poder.

La batalla electoral que se avecina será de alarido.

Y no hay que dejar de observar a Morena y a los posibles candidatos independientes en Puebla, “los bronquitos” que pudieran surgir en 2016 para tratar de apuntalar o derrocar cualquiera de las candidaturas de los partidos más grandes.

No hay duda, en 2016 priistas y morenovallistas no tienen otra que ganar o ganar.

Hagan sus apuestas, señoras y señores.

En twitter: @poncharelazo