Cartuchos quemados
Tras la ruptura nacional entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Nueva Alianza (Panal), propiedad de la dueña del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, el llamado instituto político magisterial ha venido en decadencia.
Una vez que el priismo y su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, decidieron sacudirse a Gordillo para no perder candidaturas y posibles espacios en el Congreso de la Unión, la incertidumbre política entre los maestros del país imperó.
Y muchas fueron las razones.
Algunos se atrevieron a asegurar que todo estaba pactado y negociado, toda vez que, en la competencia electoral, el Panal le sería más útil al PRI, sólo que en una coalición como la que habían amarrado.
Las versiones de la separación PRI-Panal fueron muy variadas.
Que si Elba Esther exigió mucho; que si se peleó con Peña Nieto; que si intentó acaparar las candidaturas para gran parte de su familia, etcétera, etcétera.
Lo cierto es que la coalición pactada se rompió y se vino abajo.
También, hubo quien señaló que el candidato del copete le ordenó al Panal separarse para jugar solo y así lanzar a una mujer como candidata a la presidencia de la República, esto en caso de que Josefina Vázquez Mota, del PAN, fuese abanderada.
Se especuló, incluso, sobre la posible llegada de Rosario Robles Berlanga, ex jefa de gobierno del DF, al Panal como la candidata, para evitar que la panista fuese la única mujer contendiente en la próxima elección. Sin embargo, Gabriel Quadri de la Torre fue presentado de última hora como el precandidato de Nueva Alianza a la presidencia.
Con esto, Elba Esther Gordillo evidenció que la camaradería para con los priistas, de cara a la próxima elección presidencial, terminó.
Y es que Quadri sabe de política muy poco, casi nada.
Esta vez, la jugada de Elba Ester Gordillo no fue maestra, como lo suele hacer en la grilla política. Su partido no tiene la mayor expectativa electoral, ni el arrastre, ni el capital para lograr una copiosa votación, ni mucho menos la oportunidad de ganar la presidencia.
Más aún, si el Panal continúa impulsando candidatos desconocidos, ignorantes de la política, de las campañas, de los medios y de la buena reputación.
Tan sólo en Puebla, si el partido magisterial continúa lanzando cartuchos quemados como candidatos a legisladores federales que -en muchos de los casos- llevan consigo una triste reputación político-electoral, así como en materia de imagen, la votación y su registro como partido corren peligro.
Ayer el dirigente estatal del Panal, Gerardo Islas Maldonado, anunció algunos nombres de sus próximos candidatos. Insisto, algunos, francamente, cartuchos ya muy quemados.
Uno de los ejemplos más claros es Silvia Argüello de Julián, quien participará en una elección más, tras haber obtenido sendas derrotas en las últimas campañas en las que ha jugado, las dos por partidos distintos.
La última elección en la que participó fue la de 2010 como candidata a diputada federal por el Distrito III, abanderada por el PRI-Verde. En aquella ocasión perdió los comicios, tal y como sucedió en 2006 cuando el Panal la impulsó como aspirante a diputada por el Distrito XII.
Para variar, en esta elección Argüello llevaría como contrincantes a Pablo Fernández del Campo (PRI) y a Néstor Gordillo Castillo (PAN), éste último, alfil del gobierno del estado. Argüello, otra vez, nada tiene que hacer en la elección.
Leticia Jasso Valencia, tal vez sea quien dé la pelea más dura con amplias posibilidades de ganar su distrito. Y es que la maestra Jasso, ella sí, es salida del magisterio, amiga personal de Elba Esther Gordillo y una mujer incondicional del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, de quien fue suplente en el Senado de la República.
El Panal, con la figura de Gerardo Islas, pareció que lograría una mejor estrategia de participación en la próxima elección local. Sin embargo, parece que sólo se dedicará a cachar políticos marginados por su partido.
Como quien dice, pan con lo mismo.
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