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Cambio de planes en el Ayuntamiento de Puebla

Un cambio de planes, un giro de 360 grados y un mejor análisis prospectivo sobre la administración de la ciudad y sobre las distintas estrategias empleadas para gobernarla, es lo que requiere la presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco.

Urge que los asesores del gobierno municipal resuelvan la crisis por la que atraviesa el Ayuntamiento de Puebla.

La elección extraordinaria para definir al gobernador del estado está encima y no hay tiempo para complacencias.

Tampoco hay tiempo para seguir experimentando.

El tiempo es oro y apremia.

Porque al primer edil de izquierda y de Morena en Puebla capital ya se le abrieron muchos frentes y es muy peligroso no cerrarlos ni resolverlos.

Claudia Rivera corre el riesgo de exponerse demás a un grupo opositor fortalecido, que gobernará el estado dentro de poco, a un Cabildo casi con mayoría como para poder colapsar su gobierno, a un Congreso que pudiera -en el futuro- generarle un verdadero infierno con la aprobación o no de sus cuentas públicas.

El riesgo que está corriendo la edil es demasiado.

Sobre todo porque hay una grave crisis en su gobierno que, primero, debe reconocer, después asimilar y luego tratar de resolver.

El escándalo de los viajes de la presidenta municipal es lo de menos, esos ni siquiera deberían ser nota, motivo de polémica o escándalo para su administración.

Todos los gobernantes viajan, y tienen la necesidad y obligación de hacerlo para capacitarse, conocer otros estilos de gobierno, de vida y de formas de hacer política, a través de la administración pública.

Sobre todo porque es evidente que Puebla debe tomar ejemplos de otras partes del mundo para poder caminar, desarrollarse y crecer de la mejor manera.

No por nada Puebla es un estado reconocido mundialmente por sus bellezas arquitectónicas, por su gastronomía y por sus lugares naturales mágicos.

Por algo muchos de los espacios del centro histórico de Puebla están considerados patrimonio histórico y cultural de la humanidad.

No es tampoco el gasto que pudieran generar los viajes y salidas del país de Claudia Rivera, mucho menos el tiempo de ausencia.

El problema que enfrenta la presidenta es en lo político, en lo operativo pero sobre todo en la toma de decisiones.

Me parece que la administración municipal no ha sido tan certera en el manejo de la gobernabilidad, así como de los mecanismos y estrategias para lograr estabilidad en el municipio más importante del estado.

Claudia Rivera tiene todo para convertirse, si así lo desea, en la presidenta municipal más importante y efectiva en la entidad pero debe entender una cosa: debe hacer aliados, no enemigos.

Allí está el ejemplo del gobierno morenovallista, ese que pensó que era inmortal y se enfrentó a los medios, a los empresarios y a muchos otros sectores que al final se cobraron los agravios con creces.

La edil no puede estar disgustada con los medios, con sus regidores, ni tampoco con los distintos liderazgos de Morena, su partido.

Al contrario, debe trabajar de la mano con todos para tratar de resolver en equipo los distintos fenómenos sociales como la inseguridad, el ambulantaje, la contaminación urbana, del medio ambiente, el cuidado de los animales, entre muchos otros cientos de problemas que existen en la ciudad.

Tampoco es entregar cheques en blanco a todo mundo para que todos te digan que sí y te apoyen, más bien se deben emplear nuevas y mejores estrategias para lograr lo que los expertos llaman gobernanza.

Quien se aterre y haga un escándalo de los viajes realizados y los que tiene en puerta la presidenta, es un enano con poca o nula visión de estadista, de gobernante, de servidor público y hasta de ciudadano.

Tampoco se tiene que seguir el camino o el ejemplo del presidente Andrés Manuel López Obrador a pie juntillas, sobre evitar viajar para no gastar el dinero público.

Lo que debe hacer la presidenta, insisto, es trabajo en equipo, con apoyo de sus aliados en los distintos sectores.

Debe mostrar sensibilidad a las demandas de los ciudadanos y de los distintos líderes sociales en la capital, pero también necesita mano firme para hacer valer su decisión, su estrategia e inteligencia en la forma de gobierno que se emplea.

No es posible que te tomen y te bloquen la entrada del Palacio Municipal un grupo de diez, veinte o treinta personas, se te planten con casas de campaña y hagan lo que se les venga en gana.

¿Y el diálogo, la negociación, la estrategia, y el intercambio de ideas dónde queda?

La tolerancia, como la ley, también tiene sus límites.

Sin embargo, este ejemplo es prueba de la falta de tacto, gestión y trabajo político que tienen los asesores del gobierno de la ciudad, quienes sí están dejando mucho que desear.

Ya es hora que Claudia Rivera demuestre que es una mujer fuerte, entrona; una política madura, hecha; y una servidora pública decidida a cambiar el rumbo y la imagen de Puebla.

En twitter: @poncharelazo