Buenas y malas para BAR y Tony Gali
Si de por sí ya se había anticipado una elección muy reñida, limpia, sucia y de final de fotografía, entre la senadora con licencia del PRI, Blanca Alcalá Ruiz (BAR); y el ex edil capitalino, Tony Gali, la megacoalición anunciada por el PAN ayer pone las cosas más calientes.
De entrada, el anuncio de la mentada alianza, entre el PAN, el Panal, PT, PSI y Compromiso por Puebla, puso los pelos de punta a la virtual abanderada tricolor, quien se sorprendió al ver que los petistas poblanos siempre sí dieron su bracito a torcer y se sumaron a la cargada panista.
Nueva alianza, como lo adelantó mi amigo, el periodista Ricardo Morales Sánchez, era un hecho que se aliara al bloque morenovallista, y así fue.
Y es que si bien Gerardo Islas Maldonado, dirigente en Puebla del Panal, tiene buen trato con la federación y el propio presidente de la República, Enrique Peña Nieto (EPN), su corazoncito y su lealtad están con el inquilino de Casa Puebla, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas (RMV), quien hay que subrayar que se adjudicó un gran logro al sumar al PT y al Panal en una alianza con el PAN.
El Jerry, con apoyo del gobernador poblano, operó con bisturí su unión con el bloque que respaldará a Tony Gali y esperó el tiempo necesario y el momento idóneo para negociar su permanencia en el Panal poblano y trabajar por el proyecto galista.
Luis Castro Obregón, dirigente nacional del Panal, prefirió aliarse con RMV que con el PRI y EPN. Ojo con el mensaje nacional.
Lo mismo sucedió con los petistas poblanos y su dirigente, Alberto Anaya Gutiérrez, quienes aguantaron la presión del PRI y de la federación para, al final, poder sumarse a la alianza morenovallista.
Empero, la citada megacoalición si bien fue noticia y causó sorpresa por la adhesión del Panal y el PT para bien de su virtual candidato, Tony Gali; no hay que soslayar que también tiene sus contras, así como sus beneficios.
Porque de los cinco partidos que están sumados a la alianza, únicamente el PAN y el Panal son los que valen.
El resto, es decir PT, PSI y Compromiso por Puebla, son minipartidos que apenas si le podrán sumar a su candidato.
Hay que decir que prácticamente son partidos creados y mantenidos por el morenovallismo, los cuales no tiene presencia en todos los municipios de Puebla.
Otro punto que no ayuda mucho a la alianza que encabeza el PAN es la ausencia del PRD.
Sobre todo porque la alianza con el sol azteca se cayó no por una decisión nacional, mucho menos por los pantalones del dirigente nacional del sol azteca, sino más bien por la falta de capacidad, operación y oficio político de los perredistas-morenovallistas Carlos Martínez Amador, Jorge Benito Cruz Bermúdez y Luis Maldonado Venegas.
Los responsables directos de que la coalición PAN-PRD se haya frustrado son ellos y nadie más.
La historia después se las cuento.
El caso es que el PAN y su hoy nueva coalición pudo haber estado conformado por seis y no por cinco partidos, entre ellos el PRD.
Sin embargo, insisto, por la torpeza de los operadores perredistas-morenovallistas esa unión no se pudo dar.
Otro punto que podría haber reforzado la megacoalición panista pero que no fue así es la ausencia del panismo conservador, de liderazgos como los de Eduardo Rivera Pérez, Rafael Micalco Méndez, entre algunos otros, los cuales siguen marginados.
Eso, por supuesto, ayuda a los intereses de BAR, quien estará únicamente apoyada por la alianza PRI-PVEM.
El PRD, hay que recordar, va sólo en la próxima elección porque ni Morena, ni el PT quisieron acompañarlos en su temeraria aventura.
Un punto negativo para los tricolores, del que no se había hablado, es que el PSI va en alianza con sus ahora enemigos.
Y no porque el PSI sea un partido que aporte muchos votos sino porque se sabe que ese instituto político es propiedad del priista Javier López Zavala, quien, por cierto, negó ayer, a quien esto escribe -a través de un twitter-, la atribución.
El ex diputado federal priista me aseguró que “su apoyo irrestricto es a Blanca Alcalá y a nadie más”.
Empero, no por nada Javier dejó hasta el último y vendió cara su decisión de apoyar a su futura candidata.
Prueba de ello es que ahora se dice que sus alfiles, como Santiago Bárcena Álvarez, el mentado Santi, será el nuevo delegado de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Vaya prebendas negociadas y logradas por el creador del famoso proyecto Z.
El nuevo PRI prometió que cambiaría las cosas pero sigue igual.
Dijeran por ahí, salimos de Guatemala para entrar en Guatepeor.
Porque ya del marinismo en los actuales tiempos electoreros mejor ni hablamos, ya la ducha periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro se encargó, y se encargará, de recordar que la pesadilla que involucra al priismo, al marinismo y a la pederastia sigue vigente.
En Twitter: @poncharelazo
