Blanca vs las deslealtades del PRI
Parece prácticamente un hecho que la actual senadora Blanca Alcalá Ruiz (BAR) se convertirá en la próxima candidata del PRI a la minigubernatura, gestión que durará alrededor de un año y ocho meses.
Todos los pronósticos, aunque lo nieguen y renieguen muchos de los priistas que permanecen en la puja por la tan codiciada candidatura, apuntan a que la legisladora sería quien le dispute a Tony Gali, presidente municipal de Puebla, la primera magistratura del estado en la elección de 2016.
De ser así, el encontronazo será, sin duda, una guerra sangrienta.
Una batalla épica que ganará quien más soldados, operadores, seguidores, correligionarios, amigos, colaboradores, seguidores y ciudadanos de a pie tenga.
Quien logre acumular el mayor número de lealtades.
Pero sobre todo, quien pueda contrarrestar con el mejor ánimo y estrategia las asquerosas traiciones, la simulación y las deslealtades de aquellos que se venden por tres monedas a la hora de quedarse sin la denominación de candidato.
Por lo pronto, la senadora BAR ya habla como candidata y se mueve como candidata.
Vamos, su equipo de trabajo más cercano ya le opera pensando que ella será la abanderada del PRI al gobierno del estado.
Y es que, como todo mundo lo ha dicho, hay que recordar que Blanca Alcalá no ha perdido nunca una elección, está invicta en todas sus batallas y su potencial como candidata parece el mejor.
Sin embargo, la del 2016 será la más dura de sus peleas, por lo que necesitará más que columnas positivas, buenos deseos o felicitaciones por la nominación en su partido, un PRI leal, unido y sumado en un solo proyecto.
Lo que la aún senadora y próxima candidata a la minigubernatura del PRI necesita es un trabuco que la acompañe en la aventura político-electoral más importante de su vida, un equipo de trabajo de primer nivel que no la vea con recelo, ni mucho menos envidia.
Algo que, hay que decirlo, difícilmente se ve y se da en el PRI poblano de los últimos años.
En Puebla, los priistas no terminan por sanar sus heridas ni perdonar sus traiciones, ni mucho menos han logrado terminar con las envidias.
Por eso existen tantos priismos dentro de una sola insignia.
El marinismo, el dogerismo, el zavalismo, el nuevo chedrauismo, el lastirismo, el giorganismo y muchas otras corrientes que han dividido al PRI dificultando aún más la posible hazaña de su próxima candidata.
BAR y su equipo de trabajo están convencidos de que sin la tan anhelada unidad en el PRI poblano difícilmente podrían ganar la próxima batalla electoral para renovar la gubernatura.
Y si a esto le sumamos un nulo apoyo del gobierno federal entonces las cosas se pondrían aún más complicadas.
Si el priismo nacional de Manlio Fabio Beltrones quiere ganar la elección en Puebla ya tendría que haberse puesto a trabajar.
Porque los comicios que se avecinan se van a ganar con trabajo a ras de piso, como dijera el clásico, no con mensajes, ni amenazas, ni conferencias de prensa. Mucho menos con un partido fragmentado como el PRI.
El CEN del PRI ya sólo tiene que darle el banderazo a BAR para que formalmente empiece su estrategia mediática, su proyecto 2016 con rumbo a la minigubernatura.
No hay que olvidar que Tony Gali ya lleva mucha ventaja sobre sus más cercanos competidores.
Eso sí, a Blanca Alcalá se le conoce por su capacidad para alcanzar y rebasar a los punteros.
Ambos, tanto Tony como Blanca tienen muy buena aceptación de la gente, penetración, arrastre, positivos que presumir en cuanto a su imagen.
Me parece mucho más interesante una elección Blanca vs Tony que cualquier otra batalla en la que el virtual abanderado panista pudiera llevar ventaja. Porque todo mundo sabe que Blanca Alcalá es la que más posibilidades de triunfo le da al PRI.
Enrique Doger Guerrero tendrá que negociar con su partido en un mejor momento.
Tal vez en 2018.
Y quién sabe, porque tal vez para ese momento en el PRI haya más y mejores hombres.
En Twitter: @poncharelazo
