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Poder de Mujer

Blanca Alcalá dejó pasar su oportunidad

* Asociación de ediles priístas promueve Carlos Barragán


A escasas semanas de que concluya la administración de Blanca Alcalá Ruiz como la primera presidenta municipal de la ciudad capital, existe una opinión generalizada entre la clase política local y entre la sociedad poblana, y ésta es que sencillamente su paso por el Ayuntamiento resultó sin pena ni gloria, o bien con más de la primera que de la segunda.


Las expectativas creadas fueron excesivas, llegó como la heroína que remontó más de 20 puntos a su contendiente de Acción Nacional en tan sólo unos meses. Llegó como la primera mujer que en la entidad presidiría la administración de la capital que, además, está considerada entre las ciudades más grandes del país. Llegó con la imagen de una mujer con amplia trayectoria política lo que, se supondría, le habría dado la experiencia suficiente para hacer un papel digno.


Sin embargo, la realidad fue otra. Ajena por completo a tales expectativas y es que bajo el argumento del distanciamiento político entre Alcalá y Mario Marín Torres, próximo también a dejar el Gobierno estatal, que en breve pasó de argumento a pretexto, la presidenta municipal dejó entrever que su trabajo era limitado por causas ajenas a su voluntad.


Es decir, lo político, su real distanciamiento con el grupo en el poder estatal resultó su mejor moneda de cambio para intentar justificar el gris desempeño de la administración municipal.


Será tal vez que de sus muchos asesores y peores asesoras, nadie le dijo que por la misma silla pasaron personajes como el ex edil Gabriel Hinojosa Rivera, quien jamás trabó una relación destacada con Manuel Bartlett, a la sazón gobernador de Puebla, o que también existió un personaje llamado Mario Marín que a pesar de su distanciamiento con el entonces mandatario Melquiades Morales no dejó pasar la menor oportunidad de sacarle partido a su desempeño y posición.


Ni qué decir de Enrique Doger, quien abiertamente peleado con Mario Marín, fue presidente municipal de la capital poblana, trabajó y su labor se reflejó en obras para la ciudad.


Lástima, parece que a Blanca Alcalá ninguno de sus muchos asesores y brillantes operadores políticos le platicó sobre dichas historias. Más allá de las cuestiones políticas, en las que también tuvo fallas lamentables, el reflejo de la ciudad que deja después de 3 años de administración no es, por mucho, la que hubieran deseado quienes le confiaron su voto.


Puebla se queda carente de obras de impacto. Buena parte de los tres años de este Ayuntamiento, calles principales se mantuvieron cerradas por supuestas remodelaciones que hoy ya presentan vicios. El mejor ejemplo está en el primer cuadro de la capital, en pleno Centro Histórico las calles recientemente modificadas en este momento sufren de hundimientos de los que se han percatado quienes conducen por dicho tramo.


Ni qué decir de calles un poco más alejadas del centro pero ubicadas en zonas comerciales estratégicas, donde los hoyos, que ya no baches, están a la orden del día. Problemas de reordenamiento comercial también superaron a la administración, la tan llevada y traída construcción de la zona de alimentos en la 4 Poniente y 11 Norte todo parece indicar está condenada a convertirse en un elefante blanco y más, su ubicación misma limita la posibilidad de crecimiento real de una clientela de diferente posición social a la que actualmente deambula en dicho sitio.


Ni qué hablar de la cuestión política. Sólo como un ejemplo está la pasada elección en la que Alcalá no fue capaz siquiera de sacar los distritos donde puso candidatos de tan triste memoria como Mónica Barrientos, que brilló no sólo por su falta de inteligencia sino también de propuestas.


En fin, Blanca Alcalá se va y Puebla se queda igual, o un tanto peor. Las fotos y porras armadas en colonias y juntas auxiliares fueron sólo cortinitas de humo. Lástima, perdió su oportunidad de oro para consolidar una brillante carrera política y para demostrar que era lo suficientemente inteligente para controlar a una ciudad como Puebla y a una clase política como la local.


Simplemente se le olvidó algo esencial, que el poder es para poder.


Scrabble Político


El aún diputado local Carlos Barragán Amador, quien a partir de febrero próximo ocupará por segunda ocasión la presidencia municipal de su tierra natal, Xicotepec de Juárez, anda más que movido trabajando en la conformación de una Asociación de Presidentes Municipales emanados del Revolucionario Institucional, con una propuesta interesante y funcional.


Algunos datos llaman poderosamente la atención, Barragán Amador pretende abrir una oficina central en la capital del estado, lo que permitiría facilitar a los alcaldes las muchas actividades oficiales que deben realizar aquí, desde la elaboración de oficios, hasta asesoría para gestiones oficiales.


La propia conformación en sí de un bloque de ediles del tricolor resulta atractiva, pues ante la orfandad política que se vive en el PRI luego de la derrota del año pasado, esta Asociación podría convertirse en una importante conjugación de fuerzas regionales.


Carlos Barragán ya fue presidente municipal, es decir, tiene un plus al ocupar nuevamente tal posición, pues su mejor carta de presentación es la experiencia de lo que se debe y no se debe hacer al frente de un Ayuntamiento para avanzar eficientemente en el cumplimiento de metas y proyectos.