Beltronismo + marinismo = Blanca Alcalá
Todo parece indicar que sería la senadora Blanca Alcalá Ruiz (BAR) la próxima candidata del PRI a la minigubernatura del estado en 2016, momento cuando se lleva a cabo el proceso para elegir al sucesor del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Los distintos líderes priistas ya incluso se alinean y piden audiencias.
El operador de la próxima campaña, así parece, será el ex gobernador Mario Marín Torres, quien sigue desafiando al morenovallismo.
Sus hombres ya trabajan en el diseño de lo que será su próxima batalla electoral, tal vez la más importante después de que perdieron el poder en 2010.
Aseguran que de ganar 2016 prácticamente tendrían en la bolsa 2018 y recuperarían las llaves de Casa Puebla para su jefe.
El caso es que como dicen: si parece pato, nada como pato y grazna como pato, entonces es un pato.
Lo mismo sucede en el caso de la que parece ya la futura candidata del PRI, BAR, quien ya se mueve como la próxima abandera tricolor.
El súbito activismo de la legisladora por todo el estado, la campaña de medios que opera ya con un equipo de trabajo dedicado a difundir su imagen y sus distintas actividades, así como el espaldarazo de la dirigencia nacional y de otros actores como el mismísimo secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, lo confirman.
No es ninguna casualidad que Enrique Doger Guerrero detuviera intempestivamente la maquinita que ya había echado a andar para promoverse como el elegido de los dioses del PRI.
Tal parece que el encargo conferido por Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional priista, en su equipo de trabajo podría ser su premio de consolación por hacerse a un lado en la disputa por la candidatura al gobierno de Puebla.
Y aunque aún no es oficial que Blanca ya es la candidata lo cierto es que la senadora lleva ya mucha ventaja sobre sus más cercanos competidores, el mismo Doger y Alberto Jiménez Merino, delegado de la Sagarpa.
Ambos priistas parece que entendieron que la delantera que la senadora lleva en las encuestas es irreversible y muy difícil de igualar.
Así que ya ayer Marín y Beltrones hablaron sobre la posible candidatura de Blanca para su partido en Puebla, sobre el apoyo económico, sobre la estructura, el equipo jurídico y hasta el de choque.
La intención de ambos no es otra que echar toda la carne al asador para destronar al morenovallismo del poder.
Trascendió que en el cónclave priista se habló, además, del rival a vencer, es decir Tony Gali, presidente municipal de Puebla y futuro candidato del PAN y una futura coalición.
Reconocieron que Tony es prácticamente amo y señor de la ciudad, que cuenta con los mejores números y que es, sin duda, el competidor más poderoso en la contienda electoral del año entrante, y en la que el marinismo se jugará la vida.
Eso sí, quién sabe qué tan conveniente sea para Blanca Alcalá, Mario Marín y Manlio Fabio que el ex gobernador esté mostrando y presumiendo quiénes son sus hombres, sus operadores.
Lo digo porque Alejandro Fernández Soto, por ejemplo, es uno de los marinistas que se encarga de lo negro, del trabajo sucio, de algunas mapacheras, del dinero para financiar el acarreo y las malas artes de una elección.
Alejandro Fernández, hay que recordar, fue encargado de giros negros en el gobierno municipal de Mario Marín y titular del Consejo de Seguridad Pública del gobierno del estado en el sexenio también marinista.
A ver si no le rebota al PRI que Marín esté reviviendo e incluyendo en su nueva aventura electoral lo más podrido de su partido, lo más corrupto y lo más oscuro.
Por cierto, se dice que una vez que Marín se lance a la aventura de 2016 la periodista Lydia Cacho empezaría una nueva campaña en su contra por las vejaciones y violaciones a sus derechos humanos sufridas por órdenes del “Góber Precioso”.
-----------------
La reunión de “La amistad” panista
Entre copa y copa, botella tras botella, como dice una vieja y sabrosa canción interpretada por el ídolo de Guamúchil, Sinaloa, Pedro Infante, se dio la reunión del diputado panista Pablo Montiel Solana y el ex delegado de la Condusef, Bernardo Arrubarrena García.
Los temas abordados en la acalorada reunión fueron varios: el PAN, el morenovallismo, el marinismo, la elección que viene, las traiciones, la venganza.
El lugar del encuentro: “La amistad”, un concurrido restaurante-bar español, ubicado en la colonia Gabriel Pastor de la ciudad de Puebla.
Los dos alegres compadres empezaron con una botana, tortilla española, cacahuates, un par de cervezas.
Después llegaron los brandis, el whisky.
El tiempo pasó, el alcohol se incrementó y la plática subió de tono.
Primero fueron los lamentos de haber perdido el PAN a manos del morenovallismo, después la venganza que algún día llegara y al último la alianza con el PRI marinista para hacer justicia en 2016.
Entre más bebieron más afrentas lanzaron. Y así llegaron los “como chingaos no”, los “a huevo”, el “nos la van a pelar, vamos a volver”.
Lástima que después, más tarde, cerraron “La amistad”, la barra y las botellas.
Así es, la acalorada charla, las afrentas y las venganzas terminaron en una parranda.
Dos aspirinas y un café son muy recomendables para la resaca.
En Twitter: @poncharelazo
