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Barbosa, el PRD y la izquierda en Puebla

Es una pena que hoy por hoy en Puebla el PRD no sea ni la sombra del partido de izquierda que fundó en aquel 1989 su verdadero líder moral, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien incluso prefirió renunciar a sus filas antes de verlo desmoronarse y desaparecer como ya sucede.

En el ámbito nacional, el PRD es un partido en crisis que está siendo desplazado por Morena, partido de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por sus permanentes e históricos conflictos internos.

En la entidad, hay que decirlo, el partido sólo ha sido visto y utilizado como un negocio redituable y no como una verdadera opción de gobierno.

Los pocos políticos de izquierda, los verdaderos, los que se hicieron en el PRD poblano, han desaparecido.

Si no están muertos, o ya en Morena, ahora forman parte de las largas filas del burocratismo.

De la lucha social y revolucionaria por la que se caracterizó el PRD no queda nada, ni el zurrón.

Basta observar quienes se dicen dueños del partido, o de lo que queda de su insignia, para saber en qué está convertido el PRD.

Y aquí es donde precisamente aparece el nombre del senador Luis Miguel Barbosa Huerta, quien ha controlado por al menos los últimos 15 años el comité estatal, sus siglas, sus carteras, las dirigencias, y por supuesto, los millonarios recursos económicos que le han sido asignados al perredismo por parte de la autoridad electoral.

Barbosa, quien sostuvo ayer un desayuno con directores de medios de comunicación locales, con reporteros y fotógrafos, parece representar el último reducto del verdadero PRD poblano.

Sin embargo, hablar de Barbosa es hablar también de escándalos, de manipulación y de corrupción en el PRD.

De todos es conocido que el senador siempre ha controlado a su partido en Puebla a través de sus vasallos, de sus operadores políticos y conforme a sus intereses personales.

No es ninguna novedad que Luis Miguel Barbosa critique al hoy gobernador en turno, sus acciones y disposiciones. Lo hizo en el pasado con otros mandatarios con los que también negoció.

Lo realmente grave y grotesco es que lo haga sólo por conveniencia, por momentos, por un evidente interés político y económico.

Eso es lo realmente asqueroso.

Sobre todo cuando Barbosa y sus huestes se han beneficiado del gobierno que hoy tanto critican.

Y entiendo que la política es el arte de la negociación, es de momentos, de estrategia, incluso de perversidad. Pero el senador ahora que está sólo, y a punto de perder al PRD de Puebla, ya realiza denuncias y convoca a reuniones con los que llama sus amigos.

Luis Miguel Barbosa hoy pretende convertirse en el mártir que su partido en Puebla necesita para poder trascender en la política y poder salir del hoyo negro en el que está metido.

No entiendo cómo es que después de haberle abierto la puerta del PRD y alzado la mano el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, después de haber pactado con él beneficios y canonjías de cualquier tipo, hoy pretenda escupir al cielo.

Empero, hay algo cierto ante todo esto, así son los perredistas de hoy.

El senador está peleado con todos, con la Nueva Izquierda, con su corriente en el PRD, con los chuchos, con el gobernador de Puebla, quien antes fue su gran aliado y amigo, así como con los verdaderos luchadores de izquierda, si es que aún quedan.

Y la razón es muy sencilla: Barbosa deformó y torció la política de izquierda que impulsó Cuauhtémoc Cárdenas en el PRD.

A eso se debe el verdadero fracaso en el sol azteca y el éxito de Morena y el peje.

Los perredistas -locales y nacionales- se alejaron de la gente por velar y vigilar sus intereses personales. En cambio Morena se acercó a las masas mediante una campaña inteligente de apoyo al que menos tiene.

Y aunque Morena si no cuida sus formas y sus conflictos internos podría terminar a futuro en lo mismo que el PRD, lo cierto es que ya está posicionada como la tercera fuerza política en el estado, muy por encima del coto de Barbosa.

El monopolio que Barbosa implantó en el PRD poblano fue su más grave error.

Nunca cuidó las formas, además que colocó en puestos estratégicos a sus súbditos, quienes actualmente se disputan los dineros, los cargos y lo poco que queda de su partido.

Una vez que pasó por la dirigencia perredista, y que años más tarde Sixto González Benítez y Servando Galindo Ríos fueron destituidos, por parte del CEN, como presidente y secretario general del PRD poblano, respectivamente, Barbosa retomó las riendas del partido y fue como empezó su era.

Posteriormente, el senador fue colocando líderes perredistas a modo a fin de que sólo respondieran a sus intereses.

Así que por la dirigencia estatal pasaron el delegado Guillermo Dorantes Yedra, amigo de Barbosa; María Elena Cruz Gutiérrez, Miguel Ángel de la Rosa Esparza, Eric Cotoñeto Carmona y, actualmente, Socorro Quezada Tiempo, todos discípulos del legislador.

Lo que se dice ahora es que el PRD poblano dejará de ser propiedad de Barbosa y pasaría a manos de otros liderazgos, muy cercanos al gobernador del estado.

Ya veremos si por fin termina la era de Barbosa y se ve obligado a participar en los comicios del 2018 como ya lo anunció, como candidato independiente.

En twitter: @poncharelazo

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