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Ayotzinapa y las marchas en el país

Ojalá que la respuesta a la convocatoria para marchar ayer en distintos estados del país por los 43 estudiantes normalitas de Ayotzinapa, desaparecidos en Iguala el pasado 26 de septiembre, sea el reflejo de una nueva actitud ciudadana y una nueva etapa social, cultural y política en México.

En la movilización, afortunadamente, priva la razón, la cordura y, estrictamente, la exigencia ciudadana a graves fenómenos sociales incrustados en nuestra sociedad como la inseguridad, la corrupción y el abuso de poder.

El hartazgo ciudadano a estos fenómenos quedó demostrado ayer, está a tope.

El saldo de las marchas y manifestaciones, en general, fue blanco. Sólo algunos hechos asilados de violencia.

Empero, es evidente que el caso de los normalistas presuntamente asesinados por el crimen organizado y los huestes del ex edil de Iguala, Guerrero, José Luis Abarca Velázquez, rebasó a las autoridades y se convirtió en un tema nacional e internacional.

El secuestro de los normalistas fue la gota que derramó el vaso.

La nota es trending topic en redes sociales, un boom en televisión y una constante en radio.

Los medios impresos y los portales -todos- llevan en sus portadas el tema y las repercusiones del mismo.

El caso de los normalistas es un ejemplo de cómo la sociedad, si así lo quiere, puede organizarse y coordinarse para un determinado fin.

Ayer, los ciudadanos, los jóvenes, dieron muestras de que el país aún conserva una sociedad viva, atenta a lo que sucede.

Las marchas y manifestaciones organizadas ayer en el DF, en Puebla, en Guerrero, en Veracruz, en Tamaulipas, en Michoacán, en Morelos, en Sonora, en Jalisco, en Quintana Roo, en Chihuahua, en Nayarit, en muchos otros estados, en los EU, en Europa, y en otras partes del mundo, quedaron registradas para la historia.

Vale la pena subrayar que en su mayoría las marchas fueron organizadas, encabezadas y nutridas por estudiantes de universidades de todo el país.

En Puebla, por ejemplo, se manifestaron estudiantes de la UIA, la BUAP, la Upaep y al menos otras 14 instituciones de educación superior y media superior.

El reclamo generalizado no es otro que exigir justicia a las autoridades, así como un pulcro trabajo en las investigaciones realizadas a los hechos ocurridos aquel 26 de septiembre para esclarecer y determinar que sucedió con los 43 estudiantes de la Normal Isidro Burgos de Ayotzinapa.

Es necesario que los responsables de las marchas y manifestaciones, eso sí, blinden sus movimientos, sus grupos y eviten que se infiltren extremistas como los anarcos.

Aquí es cuando hay que demostrar inteligencia, madurez y prudencia.

La democracia, la libertad de expresión y de libre manifestación no es destruir, robar, golpear y/o provocar.

Ojalá que todo esto sea el preámbulo de una sociedad más participativa, más inteligente, despierta, activa y viva.

Ojalá que hoy los ciudadanos de todos los sectores y niveles den muestras de cuánto les importa su país, su estado y su comunidad.

Ojalá que todos entendamos, por fin, que la democracia no tiene precio, que no vale una despensa, ni un billete de cualquier denominación.

Ojalá que así como ayer miles de ciudadanos marcharon por los 43 normalistas de Ayotzinapa, el grueso de los mexicanos hagan lo mismo el próximo año en las elecciones federales.

No olvidemos que los ciudadanos tenemos las autoridades que nos merecemos.

El voto es nuestra única moneda de cambio para con los partidos, los políticos y los próximos gobernantes.

¿Quién no quiere un mejor país?

Por eso hay que razonar y cuidar el voto.

No cambiemos nuestro elegir por tres pesos.

Los equilibrios nos convienen a todos.

El poder en un solo grupo sólo abona al autoritarismo, a ese que privaba en Iguala, Guerrero.

Insisto, ojalá que la movilización por los normalistas no sea sólo una llamarada de petate.

Ojalá que los mexicanos nos preocupemos más nuestro país, en general.

No solo los normalistas, sus familiares necesitan de la mayoría de los ciudadanos.

Seamos sensatos y preocupémonos por todo lo que afecta nuestro entorno, la contaminación, la corrupción, el abuso a los animales, al medio ambiente.

Seamos un pueblo pensante, no reaccionario.

En Twitter: @poncharelazo

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