AMLO en Puebla, y la guerra “Gerry vs Chelo”
Fueron muchos los mensajes, los comentarios y las opiniones, vía correo electrónico sobre todo, que recibió Posdata y quien esto escribe sobre la columna publicada ayer, relacionada con la paz en Puebla, con la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el asunto de la BUAP y su rector, Alfonso Esparza Ortiz.
De entrada, a quienes no coinciden conmigo y me insultaron debo decirles que lo que hago es expresar mi opinión amparado por la libertad de expresión que se goza en el estado, en el país y en las leyes que nos rigen.
Y a quien no le guste esto es muy simple: sólo que no me lea y ya.
En los medios de comunicación hay para todos los gustos.
Habrá a quien le gusta leer estupideces, extorsiones, engaño, cuentos chinos, mentiras, difamaciones e incongruencias.
En Posdata, su servidor, siempre habla con la verdad.
Afortunadamente, son muchos años de carrera periodística los que me avalan -25 para ser exactos- y sé perfectamente cómo se deben sortear las crisis y cómo los vulgares ataques que sólo pretenden desprestigiarte.
Lo dije y lo sostengo, en Puebla hace falta impulsar un clima de paz, de reconciliación y del famoso perdón que tanto promueve el presidente de México.
A nadie conviene que el estado siga convulsionado.
¿Para qué nos peleamos si podemos juntos sacar las cosas adelante?
El gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta no puede ni sólo ni con todo, hay que ayudarlo.
Propongo que se promueva “La campaña de paz y reconciliación en Puebla”.
Una campaña que incluya a todos los sectores, a sus líderes, al gobierno del estado, a los ayuntamientos, a los sindicatos, a los empresarios, a los medios de comunicación y a todos los ciudadanos.
Y quien mueva los hilos del títere protagonista de los medios por favor que ya le pare.
Nadie en el gremio quiere a ese sujeto que se cree dueño de la verdad absoluta, que insulta y difama al que se le antoja en el momento que se le hincha la gana, cuando en realidad todos sabemos quién es.
Hoy estará en Puebla el presidente AMLO, ojalá que haga suyo y se sume a este llamado, que intervenga en los conflictos políticos y sociales que hay en el estado, y convoque al dialogo.
Estoy seguro que los poblanos quieren estar disgustados, enfrentados, y menos con la universidad pública más importante del estado, la BUAP.
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El enfrentamiento Chelo vs Gerardo
Lo que nos faltaba en el Congreso del Estado de Puebla, luego de observar al terror de la prensa, el diputado Héctor Alonso Granados, gritar y amenazar a diestra y siniestra, ahora surge la pelea entre los legisladores ex morenovallistas, Gerardo Islas Maldonado y Marcelo García Almaguer.
El primero, el Gerry como le dicen sus amigos, sigue negociando y nadando en las aguas de la 4T, su braceo y pataleo es a contra corriente.
Eso sí, Gerardo es especialista en temas delicados, en la operación en tierra y en hacer política de altura. No por nada fue uno de los operadores más eficientes del morenovallismo.
Y eso sí, lo que se le reconoce es que no reniega de sus amistades y sigue firme ante las distintas adversidades políticas en Puebla.
A Gerardo lo único que se le ha criticado es su amistad y su protagonismo en los temas del corazón y las revistas de espectáculos, de sociales, las publicaciones “fifís”
En cambio a Marcelo García, autonombrado ahora “Chelo”, por aquello de que la percepción de los poblanos en cuanto a su nombre, persona e imagen cambien y se pueda desligar de su pasado morenovallista, tiene un mayor problema.
Porque si alguien era amigo, socio, operador, cómplice y aliado del extinto Rafael Moreno Valle Rosas, era precisamente el famoso “Chelo”.
Eso todo mundo lo sabe.
Porque Chelo operó muchas cosas en toda la era morenovallista, convenios de comunicación, movilización de personas, redes sociales, empresas de imagen que trabajaron para el gobierno, en fin, muchas cosas buenas y malas.
La pregunta es ¿a quién irle en el pleito Gerry vs Chelo?
Y esto es muy fácil responderlo si uno se hace y analiza el cuestionamiento.
Para ello sólo hay que recordar el comportamiento anterior de ambos y preguntarse lo siguiente:
¿Cómo trataba a la gente Gerardo y cómo la trataba Marcelo?
¿Quién era el déspota?
¿Con quién sí se podía dialogar sin condicionamiento y sin amenazas?
¿Quién de los dos otorgó mejor trato a los ciudadanos?
¿Quién no sometió a los medios?
¿Quién ha sido más congruente hasta ahora?
¿Quién honró y sigue honrando la memoria de los Moreno Valle?
Vamos, ¿quién no traicionó sus convicciones?
Seguro que usted ya tiene sus respuestas y su deducción para saber quién es quién.
Ojalá que las comparta.
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