Amenazas y ridículos panistas
Demasiado tarde los líderes y dirigentes panistas poblanos más recalcitrantes se dieron cuenta de que sus amarres, enjuagues y el haberse asociado en los comicios locales pasados con el gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, fue una muy mala decisión.
El caso del aún presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, tal vez sea el más burdo y tonto.
Y es que el edil creyó que la luna de miel con la administración estatal le permitiría exigir candidaturas en el 2013, espacios en el nuevo gobierno de Tony Gali, prebendas de todos tipos y, principalmente, la candidatura a la gubernatura en el 2018.
Lalo Rivera, siempre fue la sombra del gobernador poblano.
El gobierno municipal caminó sin problema por decisión del gobernador, Moreno Valle Rosas, quien trató como quiso al edil, simple y sencillamente, porque él lo hizo ganar en aquella elección del 2010 en la que el PAN desbancó al PRI.
Sin embargo, Eduardo Rivera, nunca lo entendió, ni lo quiso asimilar.
Siempre se creyó el cuento de que su supuesta popularidad lo llevó a la oficina principal del ayuntamiento de Puebla, donde se dedicó a construir “las bases y la estructura para la gubernatura del estado”.
Nunca quiso hacer aliados, eso nunca le importó.
Delegó decisiones importantes en su gobierno a muchos de sus subordinados, quienes, se dice, hicieron los negocios de sus vidas durante los últimos tres años.
Y qué decir de Ana Teresa Aranda Orozco, de Francisco Fraile García, de Juan Carlos Mondragón Quintana, quienes igual fueron críticos del gobierno en turno como comparsas por conveniencia propia.
Todos ellos apoyaron las decisiones del gobernador poblano en la elección pasada y prefirieron negociar y quedarse callados en vez de enfrentar lo que ahora llaman cacicazgo.
¿Hoy quién podría creer su postura de insurrección?
Me parece que muy tarde despertaron o quisieron despertar.
Se antoja muy difícil lograr un contrapeso real en el PAN que le pudiera competir al gobernador sus decisiones.
Parece que a estos panistas se les olvida que el gobernador es dueño de las dirigencias estatal y municipal, y que no hay decisión con más peso en su partido que la de Rafael Moreno Valle.
Francamente las amenazas y los mensajes lanzados por el grupo yunquista que se contrapone a la voluntad del gobernador parecen más un ridículo panista que una insubordinación o una revuelta que pudiera hacerle daño al mandatario.
Mucho menos creo que el cuñado del gobernador, Fernando Manzanilla Prieto, intente organizar un grupo de choque que pretenda hacerle la guerra al titular del Ejecutivo, los riesgos para el ex secretario General de Gobierno son muchos.
Y a propósito de las cuentas del edil capitalino y el rechazo que han expresado algunos regidores para avalar sus gastos, se dice que en la Auditoría Superior del Estado (ASE) se acumula ya un expediente muy peligroso para Eduardo Rivera.
Dicen que una vez que Eduardo Rivera deje su cargo comenzará su verdadero infierno.
En twitter: @poncharelazo
