Alejandro Armenta será el coordinador de Alcalá
Ahora que está en proceso de definición el equipo de campaña de la aún senadora, Blanca Alcalá Ruiz, sólo hay dos personas que tienen un lugar asegurado dentro de la estructura política de la futura candidata del PRI.
Como bien lo adelantó el columnista, Ricardo Morales, la encargada de las relaciones con los medios de comunicación de Puebla y a nivel nacional será Martha Gutiérrez Manrique, quien forma parte del equipo del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio.
Y el coordinador de la campaña será el actual diputado federal, Alejandro Armenta Mier, quien será el responsable operativo de la campaña debido a que supo derrotar la estructura de Rafael Moreno Valle al derrotar con facilidad a Mario Rincón y su carácter cumple el perfil que se necesita para la guerra que viene.
Esos dos lugares ya están palomeados tanto por Manlio Fabio Beltrones, Miguel Ángel Osorio y, desde luego, la propia senadora y próxima candidata.
Sobre las versiones que ubican al empresario Ricardo Urzúa como el próximo dirigente estatal del PRI, se debe decir que aunque son correctas, en estos momentos no tiene garantizada su designación.
El gran problema de Ricardo Urzúa es que pese a las excelentes relaciones nacionales que tiene, es conocida su cercanía con Fernando Morales Martínez –el priista más morenovallista-, y su carácter de poco o nada ayudará a una campaña de alta intensidad.
Aún se valora el perfil de Alberto Jiménez Merino y el de Enrique Doger Guerrero para ocupar ese cargo; sobre todo podría ser el segundo el designado.
Ha trascendido que Ismael Hernández sí regresará a Puebla pero para ocupar nuevamente la Delegación del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
Ismael Hernández Deras habría aceptado la invitación para regresar a Puebla y enfrentar nuevamente a Rafael Moreno Valle.
Quienes prácticamente no gozan en estos momentos de buenos bonos para pelear algún cargo relevante dentro de la estructura que prepara el PRI para conformar el equipo de trabajo de Blanca Alcalá se encuentran el rebelde Javier López Zavala y el distraído Víctor Giorgana.
El primero quiere usar el chantaje para revivir políticamente y el segundo finge “equivocaciones” al augurar la derrota de su partido para tratar de vender muy caro su apoyo.
Tanto Javier López Zavala como Víctor Giorgana saben que están fuera de las negociaciones de primer nivel y les tocará un cargo dentro de la campaña, pero no será el que esperan.
Blanca Alcalá está cobijada por el propio presidente de la República, Enrique Peña Nieto, quien la apoyó cuando era gobernador del Estado de México, para que ganara la Presidencia Municipal de Puebla.
Miguel Ángel Osorio Chong decidió jugar a favor de Blanca Alcalá con una operadora de medios nacionales como es Martha Gutiérrez Manrique.
Y su amiga, la titular de la SEDATU, Rosario Robles, es la encargada directa de sacar adelante su triunfo.
Para nadie es un secreto que existe una real amistad entre Blanca Alcalá y Rosario Robles por lo que la lealtad de Juan Carlos Lastiri y Juan Manuel Vega está más que garantizada.
Siguen las negociaciones y el cabildeo y por eso sólo hay dos nombres seguros dentro del equipo de Blanca Alcalá.
Pronto habrá más noticias.
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El presidente municipal de Puebla, Tony Gali, deberá reflexionar muy seriamente sobre el equipo electoral que lo acompañará en la campaña a la gubernatura de Puebla.
Está claro que la derrota en las elecciones federales del año pasado y el ridículo que hicieron Luis Maldonado, Jorge Cruz Bermúdez, Carlos Martínez Amador, Ignacio Mier Bañuelos, entre otros, en el fracaso de la alianza entre el PAN y PRD debería preocuparle y ocuparle para tomar decisiones propias.
Es momento que Tony Gali tome el control de su campaña y defina a su gente de confianza en los puestos clave para el proceso electoral.
Ya quedó comprobado que es un mito la eficiencia del equipo de operadores políticos del gobernador, Rafael Moreno Valle.
Tony Gali tiene la última palabra y si no quiere ver los graves errores que han cometido los operadores “estrellas” del mandatario, entonces sus posibilidades de triunfo se verán disminuidas.
El fracaso de la alianza entre el PRD y PAN es un aviso muy obvio para Tony Gali.
Es la última llamada que tiene para tomar las riendas y plantear su propio camino a la gubernatura.
Y también debe cuidarse la espalda y dejar a alguien de su total y entera confianza en la Presidencia Municipal.
Se asoma la traición y simulación al interior del equipo de Rafael Moreno Valle.
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