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Alarma en la izquierda

Un escenario que no han previsto los perredistas, petistas y militantes del Partido Movimiento Ciudadano, es el relacionado con la posible derrota de su candidato a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Según los números del famoso peje, y de los perredistas, en particular, su gallo lleva de ventaja dos puntos arriba del abanderado del PRI-Verde, Enrique Peña Nieto (EPN).

Las encuestas de los seguidores del romántico de la política han sido realizadas por casas encuestadoras que no han sido dadas a conocer abiertamente. Empero, la mayoría de las mediciones que ponen en ventaja a Andrés Manuel López sobre el resto de sus contendientes han sido estudios realizados por universitarios y académicos, o por organizaciones como el Observatorio Universitario Electoral y el Frente Ciudadano en Defensa del Sufragio Efectivo y Libre.

Ninguna casa encuestadora famosa ha anunciado una ventaja de AMLO sobre EPN. La gran mayoría, por no decir todas, mantienen al candidato del copete arriba, ya con menos ventaja pero al fin con un poco de delantera.

La estrategia del peje para contrarrestar la poca o mucha ventaja que le lleva EPN, ya está trazada. Ya sostuvo, como él dice, que va arriba; ya advirtió la posibilidad de un nuevo fraude electoral y su intención -entre líneas- de convocar a una movilización social en caso de perder los próximos comicios federales.

Por lo pronto, tanto AMLO como el PRD, así como el resto de los partidos de izquierda, aseguran que van arriba en las encuestas y tienen la firme idea de que ganarán en las urnas el próximo primero de julio.

Lo que no han explicado, insisto, es qué van a hacer si AMLO pierde.

Ni siquiera han pensado cómo es que podrían capitalizar la estructura que ha logrado su candidato a estas alturas del proceso electoral.

O tal vez prefieren no imaginarlo.

Y es que de perder AMLO la presidencia, de entrada, el futuro político del hoy candidato prácticamente estaría terminado. Si el peje es derrotado por segunda ocasión en una elección presidencial, estoy seguro que terminará con su carrera política.

Ni pensar en una tercera elección, por la edad.

Tan sólo en Puebla, muchos serían los damnificados con la derrota de López Obrador. El PT quedaría a la deriva, sin rumbo y sin nada qué hacer para sobrevivir.

Movimiento Ciudadano, sin duda, podría aprovechar la estructura que le herede AMLO, si es que cuenta con los recursos suficientes para mantener organizada a la gente, de lo contrario, los grupos se van a dispersar y a perder por allí.

El más afectado sería, José Juan Espinosa Torres, quien tendría la oportunidad de volver al Congreso local a ocupar su curul y a luchar contra el triple de enemigos que ya se le sumaron en esta elección federal.

Pero, insisto, ¿tienen los partidos de izquierda cómo capitalizar y mantener la estructura que hoy apoya a AMLO?

Ni los presupuestos otorgados por el IFE al llamado Movimiento Progresista, por concepto de gasto corriente, serían suficientes para mantener a movimientos como el fracturado #YoSoy132.

La apuesta del PRD poblano, al menos, es ganar en Puebla la elección federal para AMLO, a fin de cobrar la factura, pierda o gane, su candidato a la presidencia.

El nervio ya se está comiendo a los militantes del sol azteca, quienes no terminan por ponerse de acuerdo en temas básicos, como la dirigencia estatal, la administración de los gastos en su partido y en el apoyo a sus distintos candidatos.

Por cierto, ayer platiqué con uno de los perredistas más representativos del estado y me dijo que aún con el apoyo de los jóvenes el triunfo está muy difícil para AMLO.

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