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Actitudes nocivas y peligrosas en la política poblana

La soberbia, la altivez, la prepotencia, la altanería, el abuso de poder y muchas otras actitudes nocivas que violentan el respeto y los derechos humanos han sido el gran problema de los políticos poblanos.

Así es.

De aquellos políticos poblanos que han alcanzado el poder y se han transformado luego de asumir un cargo público.

Son muchos los animales políticos aldeanos que podríamos poner en la palestra como ejemplo.

No alcanzaría incluso la edición completa de un periódico para recordarlos.

Sin embargo, en el mejor ejemplo de una actitud antidemocrática y anti ciudadana pueden ser fácilmente muchos de los titulares del gobierno y del gabinete de los dos últimos sexenios en el estado.

Los protagonistas de las administraciones que encabezaron Mario Marín Torres, el gober precioso, y Rafael Moreno Valle Rosas (RMV), quien ya no está con nosotros.

Y es que los dos ex mandatarios, junto con su equipo completo de trabajo y de funcionarios, sufrieron prácticamente el mismo destino, padecieron del mismo mal.

En el caso de RMV, su animadversión contra sus oponentes tal vez fue la peor.

Empero, los dos gobernantes sufrieron por la misma razón el repudio de la gente, de la opinión pública y del grueso de la población.

Y es que ambos gobiernos se caracterizaron -a partir de la mitad de su gestión- por ser administraciones obsesionadas con el poder, autoritarias e intolerantes.

Ninguna de las dos toleraba la crítica.

A Marín y compañía se le vino el mundo encima cuando se dio la detención de la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro, quien fue detenida por un complot y acuerdo entre el marinismo y el empresario Kamel Nacif, apodado el rey de la mezclilla.

A partir de allí empezó el infiero del marinismo, corriente política que se creyó imbatible pero que nunca midió las consecuencias de sus abusivos actos.

Y exactamente lo mismo sucedió con el morenovallismo.

Estos dos gobiernos persiguieron y reprimieron a ciudadanos inconformes con sus disposiciones, a periodistas que criticaron sus excesos y a todo aquel que osaba enfrentarlos.

Por más que les recomendaron ser tolerantes, abiertos, sensibles a la crítica, democráticos, respetuosos de la libertad de expresión y de las distintas manifestaciones de la gente nunca entendieron.

Al final, las dos corrientes políticas desaparecieron.

Tanto el marinismo como el morenovallismo están casi extintos.

No entiendo cómo es que RMV siendo tan capaz como político no logró asimilar que lo más importante en una democracia son los ciudadanos, y que los medios de comunicación y sus actores son los vínculos directos con los gobernados.

Tanto Mario Marín como RMV asumieron el poder como políticos y personajes impulsados por los ciudadanos.

Los dos eran ejemplos de lucha y de justicia para su estado.

Sin embargo, el poder los transformó en dos duros gobernantes.

En dos de los mandatarios mexicanos más crueles.

RMV al menos transformó una parte del estado, le dio una mejor imagen a Puebla.

Mario Marín, en cambio, sigue siendo la vergüenza de los poblanos por aquel mote de gober precioso.

Y el tema surge porque eso que padecieron Marín y RMV no debería contagiar a la nueva clase política, ni a quien gobierna actualmente el estado.

Morena y los nuevos protagonistas del círculo rojo en Puebla deben estar muy atentos para que el virus de la soberbia, de la prepotencia y de todo este tipo de males no los absorba.

De entrada porque la 4ta transformación se supone que es otra cosa, un cambio de régimen y no sólo de gobierno.

La nueva clase política en Puebla debe terminar con las actitudes del pasado, con los abusos de administraciones como las de Marín y RMV.

Porque de lo contrario no habrá ningún cambio.

En el próximo gobierno ya no deben surgir ni los abusos, ni las amenazas, ni los presos políticos, ni la corrupción, ni el compadrazgo, ni mucho menos el tráfico de influencias.

Esa actitud debe desaparecer de la faz política de Puebla.

Y ojalá los ediles de Morena, sus funcionarios y aliados lo entiendan.

Los poblanos esperamos que los futuros funcionarios hayan aprendido bien la lección porque en el gobierno sólo están de paso.

Los ciudadanos esperamos que no se repita la misma historia de corrupción y abuso de poder en la nueva administración.

De eso ya estamos hartos.

Así que deben tener mucho cuidado con ese tipo de actitudes peligrosas.

En twitter: @poncharelazo