¿A dónde va Morena?
Nadie entiende que el puntero en dos de tres elecciones no sepa a dónde ir.
Y es que en cada elección, desde hace dos y va por la tercera, Andrés Manuel López Obrador no sabe hacia dónde encaminar sus pasos.
No sabe o no quiere saber cómo aprovechar su liderazgo social.
¿Cómo es posible que el candidato mejor posicionado en el país siga cometiendo errores tras errores en materia de comunicación política?
¿Acaso no quiere ganar?
Tal vez no quiera ganar porque lo que ocurre no se entendería de otra manera.
Lo que le comparto es que las aspiraciones de la clase popular, de la clase trabajadora, de la clase media, y de algunos de la clase acomodada tienen que ver con terminar con los privilegios del poder.
Pero nomás no se ve claro.
El sismo y los errores de la acción frente a la movilización social juvenil masiva; la lenta, muy lenta reacción del gobierno federal para dar respuestas a las demandas de los damnificados; lo que vimos en las reacciones de gobiernos de izquierda como el de Morelos.
Tantas cosas que hemos visto en los últimos meses y los pensadores de izquierda que esperan un cambio mediante un personaje o movimiento social, los que esperan que genere esperanza, no la ven.
Y no la ven porque el proceso mediante el cual la izquierda busca ser opción en este país no genera posibilidad alguna.
Es una izquierda lenta, dormida, inactiva, improductiva electoralmente.
Este país necesita más de lo que tiene para resolver las adversidades: una derecha pensante; una izquierda activa y eficiente; un centro efectivo.
Pero lo que tenemos es lo que tenemos. No más.
La selección de candidatos de Morena llevará a su partido, encabezado, dirigido, seccionado y ungido por el mismo que será su núcleo y nucléolo: AMLO, a un pesimista estado.
Desde los corrillos:
Este fin de semana contrajo nupcias el morenista Abelardo Cuellar con Maru Ochoa, en una íntima ceremonia celebrada en San Pedro Cholula.
Maru, quien fuera pareja de Samuel Malpica, exrector de la BUAP, asesinado en medio del proceso electoral local anterior.
La celebración tiene un tinte íntimo plagado de simbolismos ideológicos, partidistas, pues, y tiene mucho futuro.
Gracias y nos leemos el miércoles. Pero mientras nos encontramos en redes en @erickbecerra1
