Caldos Angelita da de comer a poblanos necesitados durante pandemia
Miguel Ángel Vázquez Ramírez, encargado del negocio, reconoció que son tiempos donde aquellos que cuentan con un poco más que otros se deben solidarizar
Con más de 60 años de tradición y consolidado como un lugar icónico del primer cuadro de la ciudad, Caldos “Angelita” ubicado en la 6 poniente y 9 norte en la capital poblana decidió obsequiar hasta 200 paquetes de alimento consistentes en adobo, arroz y tortillas en apoyo a las personas de la zona, la cual es una de las más pobres de las cercanías al centro histórico.
Miguel Ángel Vázquez Ramírez, encargado de “Caldos Angelita”, reconoció que son tiempos donde aquellos que cuentan con un poco más que otros se deben solidarizar para apoyarlos en esta contingencia y salir de esta situación.
“Tenemos que tocarnos el corazón este lugar es de mucha tradición para comer, nosotros estamos regalando un poco de lo que por tantos años los clientes nos han dado, es una forma de agradecer a los clientes y en sí a la comunidad de parte de todos los que aquí laboramos, Es mostrar un poquito de corazón que creo en estos tiempos es bueno hacerlo” señaló .
En punto de las 14:00 horas, los trabajadores de Caldos “Angelita” comenzaron a repartir los paquetes de alimento y pese a que el arranque de la entrega solo había 6 personas, en el transcurso de los minutos, se corrió la voz de la entrega de este apoyo recibiéndolo vecinos del lugar realmente con la necesidad de recibir un bocado de alimento.
Uno de los beneficiados fue Don José Luis quien agradeció a los encargados del local por tocarse el corazón para las personas más necesitadas, “les doy las gracias en verdad por apoyarnos y les pido a otras personas que puedan que nos sigan ayudando, yo estaba trabajando pero me avisaron que ya no podía seguir por la contingencia y vine a ver a un compañero si le podía dar trabajo de albañil y le quitaron el trabajo, vine a que me obsequiaran a un poco de alimento y gracias a Dios podré comer esta tarde”, dijo.
Hubo personas que no esperaron y al momento de recibir su paquete no perdieron el tiempo de comer, sentados en el piso, con los propios dedos y unas cuantas tortillas pudieron calmar el hambre de no haber comido, en algunos casos, en más de un día.
Con información de El Sol de Puebla
