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A “curársela”, después de la fiesta de Año Nuevo

A “curársela”, después de la fiesta de Año Nuevo

Con la llegada del año nuevo y tras celebrar hasta entrada la madrugada, algunos poblanos optan por el recalentado, o bien acudir a otro lugar para saborear alguna comida distinta, y más si se tiene dolor de cabeza por consumir demasiada sidra, cerveza, vino o licor.

Algunos puestos de gorditas y memelas presentan clientes, pero el consumo no sobrepasa dos memelas por persona.

En la calle 30 norte esquina con la 12 oriente, el local “Ocotlán” ofrece entre sus antojitos, tacos dorados de pollo, molotes, jarochitas, tacos de bistec, memelas y jugo de naranja.

Doña Petra, encargada del lugar, indicó que no se desveló tanto para estar fresca y abrir su negocio.

“Pues ahí la llevamos, abrimos a las 9 de la mañana y ha venido poca gente, ahorita tenemos cuatro clientes, igual y más al ratito o saliendo de misa de las 10 es cuando llegan más clientes; lo que sí nos han pedido es que le pongamos más salsa a las memelas y también les vendemos café de olla bien caliente”, relató.

Uno de los comensales, Israel Barroso, vecino de la colonia América norte, explicó que con su jugo y un par de memelas picositas se le baja un poco la “cruda”.

“La pasamos bien con la familia pero yo sí me eché mis tragos y ahorita con las memelitas me aliviano y al ratito a comer de nuevo o irnos a pasear al centro o los fuertes”, comentó.

En lo que respecta a la zona de Garibaldi, atrás de la iglesia de San Francisco, la venta del tradicional mole de Panza ya no es tan concurrido.

Galdino Valencia, propietario del establecimiento “Los azulejos”, indicó que para Garibaldi el mejor día de venta fue el pasado 15 de septiembre en la noche mexicana y al día siguiente, donde los comensales consumieron el mole de zancarrón, mole de panza y birria para curar el malestar que ocasiona el beber alcohol y cerveza, pero en día primero del nuevo año, afirmó que la venta ya no es como antes que no se daban abasto.

“Empezamos desde las ocho, abrimos temprano para los que se amanecen y buscan algo de comer, pero la gente ya no viene como antes; me acuerdo que nos faltaban manos para atender mesas y despacharles rápido”, indicó.

Otros poblanos optan por quedarse en su casa, disfrutar del desfile de las rosas o simplemente levantarse tarde, desayunar lo que resta de la cena anterior y disponerse a salir por lo menos, pasado el mediodía.

“Yo así le hago, fui a comprar un litro de jugo de naranja y me voy a desayunar lo que me quedó de la cena con mis hijos y mis nietos que se quedaron en la casa”, indicó la señora Teresa, vecina de la colonia Humboldt sur.